
En la era digital actual, navegar por la web es una parte esencial de la vida diaria. Sin embargo, seguramente habrás notado que la mayoría de los sitios web muestran un aviso solicitando que Aceptes todas las cookies antes de poder continuar. Esto no es casualidad: las cookies cumplen una función clave para mejorar tu experiencia de navegación.
Las cookies suelen utilizarse para personalizar el contenido de la web según las preferencias de cada usuario. Por ejemplo, guardan los productos en tu carrito online entre diferentes sesiones de compra, evitando que pierdas los artículos seleccionados al salir del sitio. Entender el funcionamiento de las cookies te permitirá comprender cómo operan los sitios web y proteger tu privacidad en Internet.
Las cookies (del inglés "galleta") son pequeños archivos que un sitio web almacena en tu ordenador. El término lo acuñó el programador Lou Montulli, inspirado en la estructura informática llamada "magic cookie".
Las cookies funcionan bajo un principio sencillo: ayudan al servidor web a recordar información sobre ti. Cuando realizas cualquier acción en una página web, como iniciar sesión, cambiar ajustes o consultar productos, tu ordenador registra esas acciones en una cookie. Cuando vuelves a entrar en ese sitio, la cookie envía esa información al servidor para que la web te reconozca y te ofrezca una experiencia personalizada.
Las cookies de origen las crea directamente el sitio web que visitas. Son las más comunes y suelen tener una finalidad legítima. Por ejemplo, si entras en un sitio y personalizas la fuente, el color de fondo o el idioma, una cookie guarda estas preferencias en tu ordenador. Así, la próxima vez que accedas, la web cargará tus ajustes automáticamente usando la información almacenada.
Las cookies de origen suelen clasificarse en dos tipos: persistent cookie (cookie persistente) y session cookie (cookie de sesión). Las cookies persistentes permanecen en el ordenador aunque cierres el navegador, mientras que las cookies de sesión se eliminan al cerrar el navegador. Así, la web puede recordarte durante más tiempo sin necesidad de que inicies sesión de nuevo.
Las cookies de terceros las genera un dominio distinto al sitio web que visitas. Esto ocurre, por ejemplo, cuando diferentes sitios utilizan servicios publicitarios de un mismo proveedor. Si dos webs muestran anuncios de una empresa X, al entrar en la primera, X crea una cookie de terceros para rastrear tu comportamiento. Luego, al navegar por otras webs con su código, podrán reconocerte y mostrarte el mismo anuncio o similares.
Las cookies de terceros también se conocen como tracking cookies (cookies de seguimiento) porque su principal objetivo es rastrear la actividad de los usuarios en varias webs. Esto suscita inquietudes sobre la privacidad, ya que a menudo el usuario no sabe que está siendo rastreado por terceros.
Las cookies operan con un sistema de pares clave-valor (key-value pair). Cuando visitas una web, el servidor te asigna un identificador único (user ID). Cada vez que vuelves, el servidor consulta su base de datos en busca de información sobre ti, como preferencias, historial de compras o configuraciones, y ajusta tu experiencia en consecuencia.
Este proceso es rápido y transparente para el usuario. Sin embargo, si borras el historial de navegación, normalmente puedes elegir eliminar también las cookies. Al hacerlo, toda la información almacenada en ellas se borra, por lo que tendrás que volver a introducir tus credenciales al regresar a esos sitios. Por eso, algunos usuarios encuentran incómodo borrar las cookies, ya que pierden la comodidad que aportan.
Aunque las cookies de origen suelen mejorar tu experiencia, debes ser consciente de las posibles implicaciones para la privacidad asociadas a su uso. Las cookies pueden recopilar una gran cantidad de datos personales, hasta el punto de que los gobiernos han endurecido las regulaciones de protección de datos, como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea.
Las cookies de terceros pueden resultar especialmente molestas para quienes quieren proteger su información en la red. Las empresas que recopilan datos mediante cookies pueden venderlos a otras entidades para fines de marketing o análisis de comportamiento. Esto puede provocar que recibas publicidad dirigida o suponer riesgos de seguridad si tus datos se usan indebidamente.
Desactivar todas las cookies hará que la experiencia web sea mucho menos satisfactoria, ya que se pierden las funciones de personalización y comodidad. No obstante, existen motivos de peso para desactivar las cookies de terceros, pues así se reduce el riesgo de filtración de datos y se refuerza la privacidad.
La forma más sencilla de bloquear las cookies de terceros es activar la función Do Not Track (No rastrear). Muchos navegadores modernos la traen activada por defecto para bloquear cookies de terceros. Además, existen extensiones y complementos para navegadores que puedes instalar para evitar el rastreo no deseado. Estas herramientas te permiten navegar de manera más segura sin renunciar a una buena experiencia.
Las cookies no tienen por qué considerarse una amenaza para la seguridad en Internet. Las cookies de origen son una parte positiva del entorno digital actual, con una finalidad legítima: mejoran tu experiencia guardando información personal en tu dispositivo. En cambio, las cookies de terceros existen para que otros exploten tus datos rastreando tu comportamiento y vendiendo tu información.
Utilizando las herramientas de tu navegador (como la función Do Not Track, los ajustes de privacidad avanzados o extensiones especializadas), puedes bloquear la mayor parte del rastreo no deseado. Lo esencial es encontrar el equilibrio entre disfrutar de las ventajas de las cookies y proteger tu privacidad.
Las cookies son pequeños archivos que almacenan información de los sitios web en el navegador del usuario. Permiten que la web recuerde datos personales y personalice la experiencia. Funcionan enviando y recibiendo información entre el servidor y el navegador.
Las cookies son pequeños archivos de datos que ayudan a personalizar la experiencia del usuario almacenando preferencias y configuraciones. Los sitios web las emplean para optimizar el servicio, analizar el comportamiento de los usuarios y mejorar la calidad de la web.
Las cookies pueden suponer riesgos de seguridad y vulnerar la privacidad si no se gestionan bien. Pueden emplearse para rastrear la actividad online. Gestionar y eliminar las cookies correctamente ayuda a reducir estos riesgos.
En Chrome, accede al menú de tres puntos, selecciona Configuración, abre Privacidad y seguridad, pulsa Borrar datos de navegación, selecciona Cookies y archivos almacenados en caché y elimínalos. En Firefox, ve a Opciones, Privacidad, Borrar datos.
Las cookies se almacenan en el navegador del usuario y son persistentes, mientras que las sesiones se almacenan en el servidor y terminan al cerrar la sesión. Las sesiones son más seguras que las cookies.











