El mayor gestor de activos del mundo, BlackRock, cuyo presidente y director ejecutivo es Larry Fink, expresó en su carta anual a los accionistas publicada el 23 de marzo su fuerte optimismo sobre el potencial de los “fondos tokenizados”. Comparó la tecnología de tokenización con Internet en 1996, y afirmó que su impacto en Wall Street será tan profundo como la eliminación del correo físico por el correo electrónico.
(Resumen previo: La presidenta de la SEC de EE.UU. anunció la próxima implementación de una “exención innovadora para valores tokenizados”, criticando la excesiva regulación y la intervención en las empresas)
(Información adicional: ¡Wall Street compite por talento en criptomonedas! Bank of America busca un director de “depósitos tokenizados”, y JPMorgan y Goldman Sachs también abren vacantes en blockchain)
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El gigante de gestión de activos BlackRock ha ido mucho más allá de los ETF de Bitcoin en su ambición por las criptomonedas y la tecnología blockchain. Está invirtiendo cientos de millones de dólares en apostar por los “fondos tokenizados”.
En su carta anual muy esperada por Wall Street, Larry Fink, presidente y CEO de BlackRock, dibuja un futuro financiero impulsado por infraestructura blockchain.
En la carta, Fink rara vez advierte sobre el modelo económico actual de EE.UU. y lanza una advertencia. Señala que el sistema financiero actual distribuye la mayor parte de las ganancias a quienes ya poseen activos, dejando a los trabajadores de base fuera de los beneficios del crecimiento del mercado.
“El capitalismo ciertamente funciona — solo que no beneficia a suficientes personas.”
Fink relaciona esta desigualdad de riqueza con la creciente brecha entre ricos y pobres en EE.UU., la elevada deuda gubernamental y la baja participación en los mercados de capital. La solución definitiva que propone es la “tokenización de activos” y la “distribución digital”.
Fink enfatiza que la tecnología de tokenización puede “actualizar la infraestructura básica del sistema financiero (plumbing of the financial system)”. La idea central es clara: si la propiedad de los activos se registra en un libro digital (blockchain), la transferencia de participaciones, bonos u otros valores será más rápida y con costos de transacción mucho menores.
En la práctica, esto significa que las “carteras digitales” reguladas en el futuro ya no solo tendrán funciones de pago. Los inversores podrán, a través de sus billeteras en el móvil, poseer y comerciar directamente con:
Fink describe esta visión de manera vívida:
“La mitad de la población mundial ya tiene una billetera digital en su teléfono. Imagínate que esa misma billetera te permita invertir fácilmente en una amplia gama de empresas para tus objetivos a largo plazo — tan simple como enviar un pago.”
Sobre el proceso de esta revolución financiera, Fink compara el desarrollo actual de la tecnología de tokenización con “Internet en 1996”. Señala de manera realista que la tokenización no reemplazará de inmediato el sistema financiero tradicional, pero irá conectando gradualmente los sistemas nuevos y antiguos de manera fluida. La transformación que esto provocará en Wall Street será tan profunda como la que Internet tuvo en cambiar el destino del correo físico.