
La Fundación Solana publicó el lunes un informe que propone que la adopción institucional de criptomonedas en la próxima etapa ya no dependerá únicamente de la transparencia, sino que también estará más determinada por la capacidad de las empresas para controlar de manera flexible la divulgación de información y a quién se revela. El informe define cuatro modos de privacidad que van desde sistemas pseudónimos hasta sistemas completamente privados, y destaca que la alta capacidad de procesamiento y baja latencia de Solana permiten que tecnologías avanzadas de privacidad como las pruebas de conocimiento cero (ZK Proof) funcionen a velocidades cercanas a Internet, al mismo tiempo que cumplen con los requisitos regulatorios.
Las cadenas públicas tradicionales están diseñadas con un núcleo abierto y transparente, donde los usuarios se identifican solo por direcciones de cartera, y las transacciones son visibles y rastreables. Aunque esta estructura de “seudónimo” ha sentado las bases para las finanzas descentralizadas, presenta limitaciones evidentes en escenarios empresariales reales.
Las instituciones financieras pueden necesitar demostrar la legalidad de las transacciones a los reguladores sin revelar la identidad de las contrapartes; las empresas que manejan nóminas deben evitar que la información salarial de los empleados sea pública; las instituciones que realizan transacciones de gran volumen no desean que sus posiciones se expongan en el mercado con anticipación. La Fundación Solana señala directamente en el informe: «Para las empresas, la privacidad es un espectro continuo, no un interruptor.»
Modo pseudónimo: la identidad está oculta tras una dirección de cartera, los datos de las transacciones son completamente públicos, estado básico de las cadenas públicas existentes.
Modo confidencial: la identidad de los participantes es pública, pero datos sensibles como saldos y montos de transferencias están protegidos mediante cifrado, adecuado para escenarios donde se necesita verificar la legalidad de las transacciones sin revelar los montos.
Modo anónimo: la identidad de los participantes está oculta, los datos de las transacciones son visibles, útil en situaciones donde se requiere verificar transacciones pero proteger la identidad.
Sistema completamente privado: la identidad y los datos de las transacciones están protegidos mediante pruebas de conocimiento cero (ZK Proof) y cálculos multipartitos seguros (MPC), ideal para aplicaciones institucionales con los máximos requisitos de privacidad.
La Fundación Solana indica que las empresas pueden combinar de manera flexible diferentes herramientas según sus necesidades específicas, como ocultar montos de transacción, verificar la validez de la información sin divulgar detalles, o controlar con precisión el acceso a ciertos datos.
Uno de los puntos centrales del informe es que la protección de la privacidad y el cumplimiento regulatorio no son conceptos opuestos.
La fundación señala que el mecanismo de “clave de auditoría” permite a las autoridades regulatorias o terceros designados descifrar transacciones específicas cuando sea necesario, manteniendo la confidencialidad de otras transacciones en el mercado. Además, las carteras pueden demostrar su estado de cumplimiento sin revelar su identidad personal, ofreciendo una solución técnica viable para requisitos regulatorios como la lucha contra el lavado de dinero (AML).
La ventaja de velocidad de Solana se convierte en un argumento clave: su alto rendimiento permite desplegar a gran escala tecnologías complejas como ZK Proof y MPC en velocidades cercanas a Internet, abriendo la puerta a aplicaciones institucionales que antes eran difíciles de implementar, como libros de órdenes cifrados y cálculos de riesgo crediticio privado.
El informe concluye: «La privacidad es una demanda del mercado. En Solana, puedes elegir diferentes niveles de privacidad — desde saldos cifrados, hasta anonimato con conocimiento cero, y cálculos confidenciales multipartitos. Cada nivel corresponde a una ruta de cumplimiento y puede integrarse con un ecosistema más amplio.»
El informe define cuatro niveles: modo pseudónimo (transacciones visibles, identidad oculta tras la dirección), modo confidencial (identidad pública, montos cifrados), modo anónimo (identidad oculta, datos de transacción visibles), y sistema completamente privado (identidad y datos protegidos mediante ZK Proof y MPC). Las empresas pueden combinar estos niveles según sus necesidades comerciales.
El informe propone el mecanismo de “clave de auditoría”, que permite a las autoridades regulatorias descifrar transacciones específicas cuando sea necesario, mientras mantiene la confidencialidad de otras. Además, las carteras pueden demostrar su cumplimiento sin revelar su identidad, haciendo que las funciones de privacidad de Solana sean compatibles con marcos regulatorios como AML.
Las tecnologías de privacidad como ZK Proof y MPC son computacionalmente intensivas y difíciles de desplegar a gran escala en cadenas con baja capacidad de procesamiento. La alta capacidad y baja latencia de Solana permiten que estas tecnologías funcionen a velocidades cercanas a Internet, haciendo factible la implementación práctica de aplicaciones institucionales como libros de órdenes cifrados y cálculos de riesgo crediticio privado.