¿Cómo puedo gastar toda una vida en la rutina, girando solo en torno a un cuerpo que inevitablemente envejece, mientras ignoro al alma que me acompaña hasta la muerte? Cuando entendí que la vida es para ser vivida y no para resignarse, mi verdadera vida comenzó.
Así que ya no me aferro a personas y cosas que no me pertenecen. Comencé a sentir la suavidad del viento acariciando mi rostro, a ver las hojas bailar en el viento, a mirar hacia arriba y disfrutar de la luna y las estrellas, saboreando este momento maravilloso hasta el extremo.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
¿Cómo puedo gastar toda una vida en la rutina, girando solo en torno a un cuerpo que inevitablemente envejece, mientras ignoro al alma que me acompaña hasta la muerte? Cuando entendí que la vida es para ser vivida y no para resignarse, mi verdadera vida comenzó.
Así que ya no me aferro a personas y cosas que no me pertenecen. Comencé a sentir la suavidad del viento acariciando mi rostro, a ver las hojas bailar en el viento, a mirar hacia arriba y disfrutar de la luna y las estrellas, saboreando este momento maravilloso hasta el extremo.