La existencia de fondos monetarios, en realidad, no suele ser algo que la gente recuerde normalmente — son estables, predecibles y con un riesgo tan bajo que casi no se sienten. Pero recientemente, una jugada de JP Morgan ha llevado este refugio tradicional de las finanzas "seguras" al blockchain, y además en una red pública como Ethereum. El significado de esto va mucho más allá de lo que parece.
JP Morgan ha lanzado directamente 100 millones de dólares en fondos monetarios en Ethereum, creando a través de su propia plataforma, pero insertándolos en una cadena pública para que clientes institucionales los adquieran mediante Morgan Money. No se confundan, esto no es una "demostración en la cadena", en realidad es una señal del sistema financiero tradicional—la tokenización ya no es solo un experimento, sino que está entrando en las áreas más críticas y temidas del sistema financiero, donde los cambios pueden ser peligrosos.
Parece simple, pero en realidad lo más difícil no es poner los activos en la cadena, sino un problema fundamental: **¿se puede confiar en la valoración?** La razón por la que los fondos monetarios existen desde hace tanto tiempo no es porque sus rendimientos sean altos, sino porque existe un algoritmo de NAV (valor neto de activos) aceptado por todo el mercado. Pero en la cadena, ¿qué pasa? Hay muchas bolsas, fluctuaciones de precios, fragmentación de la liquidez, y nadie puede decir con certeza cuál es el precio "real". ¿Por qué las instituciones deberían considerar esto como equivalente a efectivo?
Ahí está la clave del problema. Por mucho que DeFi innove, lo que realmente preocupa a las instituciones son esas cuatro cosas: si las tasas de interés son precisas, si el valor neto es estable, si las stablecoins realmente valen 1 dólar, y si en situaciones extremas los precios no se descontrolan. El futuro de la tokenización no está en cuán fácil es para los minoristas acceder a los datos, sino en si puede ofrecer una base de datos **verificable, auditables y resistente a pruebas de estrés**. Eso será el verdadero punto de inflexión sobre cuán lejos puede llegar la financiación en blockchain.
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La existencia de fondos monetarios, en realidad, no suele ser algo que la gente recuerde normalmente — son estables, predecibles y con un riesgo tan bajo que casi no se sienten. Pero recientemente, una jugada de JP Morgan ha llevado este refugio tradicional de las finanzas "seguras" al blockchain, y además en una red pública como Ethereum. El significado de esto va mucho más allá de lo que parece.
JP Morgan ha lanzado directamente 100 millones de dólares en fondos monetarios en Ethereum, creando a través de su propia plataforma, pero insertándolos en una cadena pública para que clientes institucionales los adquieran mediante Morgan Money. No se confundan, esto no es una "demostración en la cadena", en realidad es una señal del sistema financiero tradicional—la tokenización ya no es solo un experimento, sino que está entrando en las áreas más críticas y temidas del sistema financiero, donde los cambios pueden ser peligrosos.
Parece simple, pero en realidad lo más difícil no es poner los activos en la cadena, sino un problema fundamental: **¿se puede confiar en la valoración?** La razón por la que los fondos monetarios existen desde hace tanto tiempo no es porque sus rendimientos sean altos, sino porque existe un algoritmo de NAV (valor neto de activos) aceptado por todo el mercado. Pero en la cadena, ¿qué pasa? Hay muchas bolsas, fluctuaciones de precios, fragmentación de la liquidez, y nadie puede decir con certeza cuál es el precio "real". ¿Por qué las instituciones deberían considerar esto como equivalente a efectivo?
Ahí está la clave del problema. Por mucho que DeFi innove, lo que realmente preocupa a las instituciones son esas cuatro cosas: si las tasas de interés son precisas, si el valor neto es estable, si las stablecoins realmente valen 1 dólar, y si en situaciones extremas los precios no se descontrolan. El futuro de la tokenización no está en cuán fácil es para los minoristas acceder a los datos, sino en si puede ofrecer una base de datos **verificable, auditables y resistente a pruebas de estrés**. Eso será el verdadero punto de inflexión sobre cuán lejos puede llegar la financiación en blockchain.