Últimamente, la Reserva Federal está bastante agitada. El presidente de la Reserva Federal de Atlanta, Bostic, publicó un largo artículo que desafía directamente las expectativas del mercado sobre una bajada de tipos. Esta figura hawkish, que se retirará en febrero del próximo año, fue muy contundente en sus palabras y ha movido todo el círculo de operaciones.
Su postura principal es bastante clara: la inflación es la amenaza central actual, y hablar de recortes de tipos en este momento conlleva un riesgo enorme. No es una alarmante exageración: en los últimos 5 años, los precios han subido un 20%, y la inflación ha superado el límite durante casi 5 años. Los informes corporativos también son claros: la presión de costos ya está fijada hasta 2026. Los aranceles y la geopolítica aumentan la tensión, pero el verdadero culpable es la inflación, esa bestia aún sin domar.
Desde la política de tipos, Bostic aboga por mantener tasas altas hasta 2026. Según su previsión, la inflación no empezará a disminuir notablemente hasta mediados o finales de 2026, y a finales de año, la tasa de inflación seguirá por encima del 2.5%. Si ahora se recortan los tipos de forma precipitada, podría reavivar la inflación, con consecuencias difíciles de controlar.
La situación del mercado laboral también es bastante compleja. La demanda está bajando, y la oferta también se está reduciendo. Esto se debe tanto a reestructuraciones activas por parte de las empresas como a la sustitución por tecnologías como la IA. Pero la buena noticia es que, a corto plazo, no hay muchas probabilidades de una recesión a gran escala.
Lo más interesante es la división interna en la Reserva Federal. En la reunión del FOMC en diciembre, hubo 3 votos en contra, y la discusión entre halcones y palomas ya se ha convertido en algo habitual. La postura de Bostic en este sentido representa que las fuerzas hawkish todavía dominan en la política. Para el mercado de criptomonedas, esto significa que la incertidumbre sobre la dirección de los tipos a corto plazo sigue presente, y la volatilidad podría continuar.
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Últimamente, la Reserva Federal está bastante agitada. El presidente de la Reserva Federal de Atlanta, Bostic, publicó un largo artículo que desafía directamente las expectativas del mercado sobre una bajada de tipos. Esta figura hawkish, que se retirará en febrero del próximo año, fue muy contundente en sus palabras y ha movido todo el círculo de operaciones.
Su postura principal es bastante clara: la inflación es la amenaza central actual, y hablar de recortes de tipos en este momento conlleva un riesgo enorme. No es una alarmante exageración: en los últimos 5 años, los precios han subido un 20%, y la inflación ha superado el límite durante casi 5 años. Los informes corporativos también son claros: la presión de costos ya está fijada hasta 2026. Los aranceles y la geopolítica aumentan la tensión, pero el verdadero culpable es la inflación, esa bestia aún sin domar.
Desde la política de tipos, Bostic aboga por mantener tasas altas hasta 2026. Según su previsión, la inflación no empezará a disminuir notablemente hasta mediados o finales de 2026, y a finales de año, la tasa de inflación seguirá por encima del 2.5%. Si ahora se recortan los tipos de forma precipitada, podría reavivar la inflación, con consecuencias difíciles de controlar.
La situación del mercado laboral también es bastante compleja. La demanda está bajando, y la oferta también se está reduciendo. Esto se debe tanto a reestructuraciones activas por parte de las empresas como a la sustitución por tecnologías como la IA. Pero la buena noticia es que, a corto plazo, no hay muchas probabilidades de una recesión a gran escala.
Lo más interesante es la división interna en la Reserva Federal. En la reunión del FOMC en diciembre, hubo 3 votos en contra, y la discusión entre halcones y palomas ya se ha convertido en algo habitual. La postura de Bostic en este sentido representa que las fuerzas hawkish todavía dominan en la política. Para el mercado de criptomonedas, esto significa que la incertidumbre sobre la dirección de los tipos a corto plazo sigue presente, y la volatilidad podría continuar.