La semana pasada fue interesante en el mercado. El martes se publicaron los datos de empleo no agrícola de noviembre en Estados Unidos, y el resultado fue bastante confuso: las cifras de empleo superaron las expectativas, pero la tasa de desempleo saltó al nivel más alto desde 2021. Este tipo de situación, a medio camino entre lo bueno y lo malo, requiere un tiempo para que el mercado la digiera.
El miércoles, el miembro de la Reserva Federal, Waller (con altas probabilidades de convertirse en el próximo presidente), hizo una declaración. Sin pelos en la lengua, afirmó: la reducción de tasas ya está empezando a tener efectos positivos en el mercado laboral, y el nivel actual de las tasas es 50 a 100 puntos básicos por encima de la tasa neutral. Esta declaración equivale a avivar las expectativas de recorte de tasas.
Al mismo tiempo, Trump no se quedó de brazos cruzados. El martes ordenó directamente prohibir el paso de todos los buques petroleros sancionados que ingresen o salgan de Venezuela, lo que equivale a cortar una vía importante de ingreso. Cuando este tipo de movimientos geopolíticos aparecen, el mercado aumenta su aversión al riesgo.
¿El resultado? El oro subió casi un 1% durante la sesión del miércoles. El aumento de riesgos geopolíticos y las expectativas de flexibilización de la Reserva Federal se combinaron, impulsando el precio del oro hacia arriba. Especialmente, la prohibición de los buques petroleros desencadenó una oleada de compras por refugio.
Pero, en cuanto a si el oro puede romper en el corto plazo la resistencia clave de 4350 dólares por onza, parece que aún no es el momento. La tendencia alcista a medio y largo plazo no tiene problema, pero en este nivel de precio, los compradores necesitan acumular más fuerza.
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La semana pasada fue interesante en el mercado. El martes se publicaron los datos de empleo no agrícola de noviembre en Estados Unidos, y el resultado fue bastante confuso: las cifras de empleo superaron las expectativas, pero la tasa de desempleo saltó al nivel más alto desde 2021. Este tipo de situación, a medio camino entre lo bueno y lo malo, requiere un tiempo para que el mercado la digiera.
El miércoles, el miembro de la Reserva Federal, Waller (con altas probabilidades de convertirse en el próximo presidente), hizo una declaración. Sin pelos en la lengua, afirmó: la reducción de tasas ya está empezando a tener efectos positivos en el mercado laboral, y el nivel actual de las tasas es 50 a 100 puntos básicos por encima de la tasa neutral. Esta declaración equivale a avivar las expectativas de recorte de tasas.
Al mismo tiempo, Trump no se quedó de brazos cruzados. El martes ordenó directamente prohibir el paso de todos los buques petroleros sancionados que ingresen o salgan de Venezuela, lo que equivale a cortar una vía importante de ingreso. Cuando este tipo de movimientos geopolíticos aparecen, el mercado aumenta su aversión al riesgo.
¿El resultado? El oro subió casi un 1% durante la sesión del miércoles. El aumento de riesgos geopolíticos y las expectativas de flexibilización de la Reserva Federal se combinaron, impulsando el precio del oro hacia arriba. Especialmente, la prohibición de los buques petroleros desencadenó una oleada de compras por refugio.
Pero, en cuanto a si el oro puede romper en el corto plazo la resistencia clave de 4350 dólares por onza, parece que aún no es el momento. La tendencia alcista a medio y largo plazo no tiene problema, pero en este nivel de precio, los compradores necesitan acumular más fuerza.