Ayer (18 de diciembre), la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) emitió una declaración importante; esta vez no se trata de una multa ni de una demanda, sino de un borrador de consulta pública.
La comisionada Hester Peirce lideró la intervención. Esta funcionaria, conocida en la industria como la "defensora de las criptomonedas", junto con el departamento de operaciones y mercados, planteó una cuestión central: ¿por qué usar reglas obsoletas de hace un siglo para regular la cadena de bloques?
El tema apunta directamente a la realidad que enfrentan las bolsas de valores estadounidenses (NSE) y los mercados alternativos (ATS) al intentar ingresar al campo de los activos digitales: los obstáculos son demasiado altos, las reglas son demasiado anticuadas, lo que provoca que todo el ecosistema quede estancado. Peirce preguntó: ¿cómo hacer que las transacciones criptográficas cumplan con la ley en EE. UU.?
Ella destacó tres puntos problemáticos que merecen atención:
**El primer problema radica en la obsolescencia de la legislación misma.** El marco regulatorio Reg ATS y Reg NMS proviene de 1998, y algunas regulaciones son aún más antiguas. En ese entonces, el concepto de blockchain ni existía; ahora, al aplicarlo a los activos digitales, los costos de cumplimiento son exorbitantes. Solo para que una bolsa pase por los procesos y aprobaciones, se requiere una inversión enorme, lo cual claramente actúa como un obstáculo para la innovación.
**El segundo problema involucra la rigidez en la divulgación de información.** Actualmente, las empresas deben completar formularios complejos (como el Form ATS), pero muchas de las datos ya son transparentes y públicos en la blockchain. ¿Por qué entonces reportarlos por separado en privado? Esto no solo desperdicia recursos, sino que también va en contra de las características de la blockchain. La idea de Peirce es si se podría diseñar un conjunto de normas de divulgación específicas para las criptomonedas.
**El tercer aspecto, aún más interesante, es que no se debe tratar el código técnico en sí mismo como un objeto de incumplimiento.** A veces, las autoridades reguladoras exigen requisitos sobre el código, lo cual es un problema complicado para los desarrolladores. En sistemas descentralizados, el código es en realidad la regla misma; si la regulación interviene excesivamente en la lógica del código, puede acabar dañando el funcionamiento del ecosistema.
La importancia de esta declaración radica en que marca el inicio de una reflexión seria por parte de los reguladores estadounidenses sobre cómo crear un espacio de cumplimiento para la innovación en criptomonedas, en lugar de simplemente aplicar herramientas antiguas a cosas nuevas. Esto tiene un impacto orientador en la dirección del mercado y también influirá en los próximos pasos de las bolsas, los proyectos y los inversores.
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Ayer (18 de diciembre), la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) emitió una declaración importante; esta vez no se trata de una multa ni de una demanda, sino de un borrador de consulta pública.
La comisionada Hester Peirce lideró la intervención. Esta funcionaria, conocida en la industria como la "defensora de las criptomonedas", junto con el departamento de operaciones y mercados, planteó una cuestión central: ¿por qué usar reglas obsoletas de hace un siglo para regular la cadena de bloques?
El tema apunta directamente a la realidad que enfrentan las bolsas de valores estadounidenses (NSE) y los mercados alternativos (ATS) al intentar ingresar al campo de los activos digitales: los obstáculos son demasiado altos, las reglas son demasiado anticuadas, lo que provoca que todo el ecosistema quede estancado. Peirce preguntó: ¿cómo hacer que las transacciones criptográficas cumplan con la ley en EE. UU.?
Ella destacó tres puntos problemáticos que merecen atención:
**El primer problema radica en la obsolescencia de la legislación misma.** El marco regulatorio Reg ATS y Reg NMS proviene de 1998, y algunas regulaciones son aún más antiguas. En ese entonces, el concepto de blockchain ni existía; ahora, al aplicarlo a los activos digitales, los costos de cumplimiento son exorbitantes. Solo para que una bolsa pase por los procesos y aprobaciones, se requiere una inversión enorme, lo cual claramente actúa como un obstáculo para la innovación.
**El segundo problema involucra la rigidez en la divulgación de información.** Actualmente, las empresas deben completar formularios complejos (como el Form ATS), pero muchas de las datos ya son transparentes y públicos en la blockchain. ¿Por qué entonces reportarlos por separado en privado? Esto no solo desperdicia recursos, sino que también va en contra de las características de la blockchain. La idea de Peirce es si se podría diseñar un conjunto de normas de divulgación específicas para las criptomonedas.
**El tercer aspecto, aún más interesante, es que no se debe tratar el código técnico en sí mismo como un objeto de incumplimiento.** A veces, las autoridades reguladoras exigen requisitos sobre el código, lo cual es un problema complicado para los desarrolladores. En sistemas descentralizados, el código es en realidad la regla misma; si la regulación interviene excesivamente en la lógica del código, puede acabar dañando el funcionamiento del ecosistema.
La importancia de esta declaración radica en que marca el inicio de una reflexión seria por parte de los reguladores estadounidenses sobre cómo crear un espacio de cumplimiento para la innovación en criptomonedas, en lugar de simplemente aplicar herramientas antiguas a cosas nuevas. Esto tiene un impacto orientador en la dirección del mercado y también influirá en los próximos pasos de las bolsas, los proyectos y los inversores.