Canadá acaba de poner resistencia al acuerdo global de impuesto mínimo, asegurando una exención para los EE. UU. y levantando cejas en los mercados financieros. Este movimiento señala algo más grande que solo maniobras diplomáticas: revela grietas en la forma en que las principales economías coordinan su política fiscal.
El marco del impuesto mínimo global fue diseñado para evitar que los países se compitan bajando las tasas corporativas. Pero aquí es donde se pone interesante: la defensa de Canadá de la exención estadounidense sugiere que el acuerdo en sí podría ser más frágil de lo que indican los titulares. Las diferentes naciones priorizan cosas distintas. Algunas quieren armonización; otras buscan flexibilidad. Cuando tienes intereses en competencia, las exenciones se acumulan rápidamente.
Para los inversores que observan los flujos de capital y los cambios en la política fiscal, esto importa. La política fiscal determina dónde se mueve el dinero, cómo estructuran las corporaciones sus operaciones y, en última instancia, qué mercados atraen inversión. Cuantas más excepciones se incorporen en estos acuerdos internacionales, menos predecible será el campo de juego. Y la imprevisibilidad generalmente significa volatilidad en algún momento.
La pregunta no es solo sobre Canadá o los EE. UU., sino si este experimento del impuesto mínimo global realmente podrá mantenerse o si eventualmente se desmoronará bajo el peso de intereses nacionales en competencia.
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Canadá acaba de poner resistencia al acuerdo global de impuesto mínimo, asegurando una exención para los EE. UU. y levantando cejas en los mercados financieros. Este movimiento señala algo más grande que solo maniobras diplomáticas: revela grietas en la forma en que las principales economías coordinan su política fiscal.
El marco del impuesto mínimo global fue diseñado para evitar que los países se compitan bajando las tasas corporativas. Pero aquí es donde se pone interesante: la defensa de Canadá de la exención estadounidense sugiere que el acuerdo en sí podría ser más frágil de lo que indican los titulares. Las diferentes naciones priorizan cosas distintas. Algunas quieren armonización; otras buscan flexibilidad. Cuando tienes intereses en competencia, las exenciones se acumulan rápidamente.
Para los inversores que observan los flujos de capital y los cambios en la política fiscal, esto importa. La política fiscal determina dónde se mueve el dinero, cómo estructuran las corporaciones sus operaciones y, en última instancia, qué mercados atraen inversión. Cuantas más excepciones se incorporen en estos acuerdos internacionales, menos predecible será el campo de juego. Y la imprevisibilidad generalmente significa volatilidad en algún momento.
La pregunta no es solo sobre Canadá o los EE. UU., sino si este experimento del impuesto mínimo global realmente podrá mantenerse o si eventualmente se desmoronará bajo el peso de intereses nacionales en competencia.