El mercado del níquel enfrenta una resistencia persistente: cuánto cuesta un níquel solo cuenta una parte de la historia. A lo largo de 2025, el níquel se mantuvo alrededor de los US$15,000 por tonelada métrica, con precios que luchaban por ganar impulso. La causa subyacente no es misteriosa: las operaciones mineras indonesias han inundado los mercados globales con volúmenes récord, mientras que los impulsores tradicionales de la demanda se han debilitado considerablemente.
El problema de suministro en Indonesia
El dominio de Indonesia en la producción mundial de níquel se ha convertido en una bendición y una maldición para la estabilidad de los precios. El país produjo aproximadamente 2,2 millones de toneladas métricas en 2024, en comparación con solo 800,000 TM en 2019, demostrando un crecimiento explosivo que ha remodelado la dinámica del mercado. En febrero, las autoridades aumentaron las cuotas de extracción de mineral a 298,5 millones de toneladas húmedas (WMT) desde las 271 millones de WMT anteriores, en un movimiento aparentemente diseñado para aliviar la presión de suministro—aunque el resultado fue contraintuitivo.
La consecuencia fue inmediata: los almacenes de la Bolsa de Metales de Londres vieron cómo las existencias se dispararon a 254,364 TM a finales de noviembre, un aumento pronunciado desde las 164,028 TM a principios de año. A medida que el inventario se acumulaba, los precios cayeron a US$14,295, acercándose al umbral de rentabilidad para los productores regionales de bajo costo. Esto provocó especulaciones sobre posibles recortes de producción. El Mercado de Metales de Shanghái informa que el gobierno indonesio está considerando una reducción a alrededor de 250 millones de TM en 2026, aunque las negociaciones siguen siendo fluidas.
Sin embargo, no todos los analistas esperan una contención dramática. Ewa Manthey, estratega de materias primas en ING, argumenta que Indonesia podría mantener su curso dado los nuevos marcos políticos introducidos en 2025. Una estructura revisada de regalías (14-18 por ciento basada en niveles de precios) y la reducción de la validez de las licencias mineras (de tres a un año) otorgan al gobierno mayor control sin necesariamente reducir los volúmenes. Como señaló Manthey, “El mercado global todavía se pronostica en superávit—alrededor de 261,000 TM en 2026—por lo que recortes adicionales tendrían que ser significativos para alterar los fundamentos.”
Desafíos en la demanda: construcción y mercado de vehículos eléctricos
Más allá del exceso de oferta, la demanda de níquel en sí misma está luchando. La aplicación principal del metal—la producción de acero inoxidable—depende en gran medida del sector de la construcción en China, que sigue deprimido tras el colapso inmobiliario de 2020. Las ventas de propiedades en noviembre cayeron un 36 por ciento interanual, con caídas acumuladas del 19 por ciento en los primeros once meses. Incluso las medidas gubernamentales de apoyo no han revertido la tendencia, manteniendo la demanda de acero inoxidable—que representa más del 60 por ciento del consumo global de níquel—en niveles bajos.
El mercado de baterías para vehículos eléctricos presenta otra complicación. Aunque la producción de níquel aumentó en los últimos cinco años para impulsar la demanda de EV, las preferencias en la química de las baterías han cambiado drásticamente. Fabricantes importantes como Contemporary Amperex Technology (SZSE:300750, HKEX:3750) han adoptado cada vez más la tecnología de fosfato de hierro y litio (LFP) en lugar de las formulaciones tradicionales de níquel-manganeso-cobalto. Los avances recientes han cerrado la brecha de rendimiento, con vehículos LFP que ahora alcanzan rangos superiores a 750 kilómetros, además de ofrecer ventajas en costo y seguridad.
Los datos ilustran la tendencia: en septiembre de 2024, la demanda de baterías de níquel creció solo un 1 por ciento interanual, mientras que la demanda de LFP aumentó un 7 por ciento. Para agravar estas preocupaciones, el impulso del mercado de EVs también se ha suavizado. Después de que EE. UU. eliminara su crédito fiscal para EV en septiembre, las ventas trimestrales cayeron un 46 por ciento respecto al trimestre anterior y un 37 por ciento en comparación anual. Ford Motor (NASDAQ:F) redujo su inversión en EV en US$19.5 mil millones, pivotando hacia híbridos y vehículos de autonomía extendida. Mientras tanto, la UE abandonó su prohibición de motores de combustión interna para 2035, lo que reduce aún más las expectativas de demanda a largo plazo de metales para baterías.
Perspectiva de precios: se espera una presión continua
Los pronósticos consensuados muestran un panorama moderado. ING espera que el níquel tenga dificultades para mantenerse por encima de US$16,000, con un precio promedio alrededor de US$15,250 en 2026. El Banco Mundial proyecta US$15,500 para 2026, aumentando modestamente a US$16,000 en 2027. Nornickel, de Rusia, anticipa un superávit global de 275,000 TM de níquel refinado, reforzando las resistencias estructurales.
Mover los precios de manera significativa al alza requeriría restricciones coordinadas de suministro de una escala sin precedentes—cientos de miles de toneladas métricas—o catalizadores de demanda inesperados. Los fundamentos actuales no ofrecen ninguna de estas condiciones. Como explicó Manthey, “Para impulsar los precios a ese rango, los recortes tendrían que ser lo suficientemente profundos como para eliminar la mayor parte del superávit proyectado. Incluso entonces, el sentimiento de los inversores probablemente requeriría precios sostenidos por encima de US$20,000 para mejorar materialmente la atractividad para los productores.”
Hasta que la dinámica del mercado cambie de manera significativa, los inversores y productores de níquel deben prepararse para una presión prolongada. La combinación de una oferta persistente, una demanda débil en construcción y la sustitución en baterías de EVs sugiere que cuánto cuesta un níquel seguirá siendo restringido en el corto a medio plazo, sin una recuperación estructural probable sin una intervención externa significativa.
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¿Qué determina los precios del níquel en 2026? Comprendiendo el desequilibrio entre oferta y demanda
El mercado del níquel enfrenta una resistencia persistente: cuánto cuesta un níquel solo cuenta una parte de la historia. A lo largo de 2025, el níquel se mantuvo alrededor de los US$15,000 por tonelada métrica, con precios que luchaban por ganar impulso. La causa subyacente no es misteriosa: las operaciones mineras indonesias han inundado los mercados globales con volúmenes récord, mientras que los impulsores tradicionales de la demanda se han debilitado considerablemente.
El problema de suministro en Indonesia
El dominio de Indonesia en la producción mundial de níquel se ha convertido en una bendición y una maldición para la estabilidad de los precios. El país produjo aproximadamente 2,2 millones de toneladas métricas en 2024, en comparación con solo 800,000 TM en 2019, demostrando un crecimiento explosivo que ha remodelado la dinámica del mercado. En febrero, las autoridades aumentaron las cuotas de extracción de mineral a 298,5 millones de toneladas húmedas (WMT) desde las 271 millones de WMT anteriores, en un movimiento aparentemente diseñado para aliviar la presión de suministro—aunque el resultado fue contraintuitivo.
La consecuencia fue inmediata: los almacenes de la Bolsa de Metales de Londres vieron cómo las existencias se dispararon a 254,364 TM a finales de noviembre, un aumento pronunciado desde las 164,028 TM a principios de año. A medida que el inventario se acumulaba, los precios cayeron a US$14,295, acercándose al umbral de rentabilidad para los productores regionales de bajo costo. Esto provocó especulaciones sobre posibles recortes de producción. El Mercado de Metales de Shanghái informa que el gobierno indonesio está considerando una reducción a alrededor de 250 millones de TM en 2026, aunque las negociaciones siguen siendo fluidas.
Sin embargo, no todos los analistas esperan una contención dramática. Ewa Manthey, estratega de materias primas en ING, argumenta que Indonesia podría mantener su curso dado los nuevos marcos políticos introducidos en 2025. Una estructura revisada de regalías (14-18 por ciento basada en niveles de precios) y la reducción de la validez de las licencias mineras (de tres a un año) otorgan al gobierno mayor control sin necesariamente reducir los volúmenes. Como señaló Manthey, “El mercado global todavía se pronostica en superávit—alrededor de 261,000 TM en 2026—por lo que recortes adicionales tendrían que ser significativos para alterar los fundamentos.”
Desafíos en la demanda: construcción y mercado de vehículos eléctricos
Más allá del exceso de oferta, la demanda de níquel en sí misma está luchando. La aplicación principal del metal—la producción de acero inoxidable—depende en gran medida del sector de la construcción en China, que sigue deprimido tras el colapso inmobiliario de 2020. Las ventas de propiedades en noviembre cayeron un 36 por ciento interanual, con caídas acumuladas del 19 por ciento en los primeros once meses. Incluso las medidas gubernamentales de apoyo no han revertido la tendencia, manteniendo la demanda de acero inoxidable—que representa más del 60 por ciento del consumo global de níquel—en niveles bajos.
El mercado de baterías para vehículos eléctricos presenta otra complicación. Aunque la producción de níquel aumentó en los últimos cinco años para impulsar la demanda de EV, las preferencias en la química de las baterías han cambiado drásticamente. Fabricantes importantes como Contemporary Amperex Technology (SZSE:300750, HKEX:3750) han adoptado cada vez más la tecnología de fosfato de hierro y litio (LFP) en lugar de las formulaciones tradicionales de níquel-manganeso-cobalto. Los avances recientes han cerrado la brecha de rendimiento, con vehículos LFP que ahora alcanzan rangos superiores a 750 kilómetros, además de ofrecer ventajas en costo y seguridad.
Los datos ilustran la tendencia: en septiembre de 2024, la demanda de baterías de níquel creció solo un 1 por ciento interanual, mientras que la demanda de LFP aumentó un 7 por ciento. Para agravar estas preocupaciones, el impulso del mercado de EVs también se ha suavizado. Después de que EE. UU. eliminara su crédito fiscal para EV en septiembre, las ventas trimestrales cayeron un 46 por ciento respecto al trimestre anterior y un 37 por ciento en comparación anual. Ford Motor (NASDAQ:F) redujo su inversión en EV en US$19.5 mil millones, pivotando hacia híbridos y vehículos de autonomía extendida. Mientras tanto, la UE abandonó su prohibición de motores de combustión interna para 2035, lo que reduce aún más las expectativas de demanda a largo plazo de metales para baterías.
Perspectiva de precios: se espera una presión continua
Los pronósticos consensuados muestran un panorama moderado. ING espera que el níquel tenga dificultades para mantenerse por encima de US$16,000, con un precio promedio alrededor de US$15,250 en 2026. El Banco Mundial proyecta US$15,500 para 2026, aumentando modestamente a US$16,000 en 2027. Nornickel, de Rusia, anticipa un superávit global de 275,000 TM de níquel refinado, reforzando las resistencias estructurales.
Mover los precios de manera significativa al alza requeriría restricciones coordinadas de suministro de una escala sin precedentes—cientos de miles de toneladas métricas—o catalizadores de demanda inesperados. Los fundamentos actuales no ofrecen ninguna de estas condiciones. Como explicó Manthey, “Para impulsar los precios a ese rango, los recortes tendrían que ser lo suficientemente profundos como para eliminar la mayor parte del superávit proyectado. Incluso entonces, el sentimiento de los inversores probablemente requeriría precios sostenidos por encima de US$20,000 para mejorar materialmente la atractividad para los productores.”
Hasta que la dinámica del mercado cambie de manera significativa, los inversores y productores de níquel deben prepararse para una presión prolongada. La combinación de una oferta persistente, una demanda débil en construcción y la sustitución en baterías de EVs sugiere que cuánto cuesta un níquel seguirá siendo restringido en el corto a medio plazo, sin una recuperación estructural probable sin una intervención externa significativa.