El emprendedor financiero Robert Kiyosaki adopta una postura contraria ante la incertidumbre económica que nublará 2025 y 2026. En lugar de permanecer inactivo, está posicionando activamente su riqueza en activos alternativos, apostando a que los mercados tradicionales enfrentan vientos en contra serios en el futuro. Su tesis de inversión se centra en un principio fundamental: cuando la confianza en la moneda fiduciaria se erosiona, los activos reales se convierten en refugios.
La filosofía central detrás de sus movimientos
La estrategia de Kiyosaki no es aleatoria. Traza su razonamiento hasta la ley económica—específicamente, la Ley de Gresham, que afirma que cuando una moneda devaluada inunda el sistema, el dinero real se retira a esconderse. Con el Tesoro de EE. UU. y la Reserva Federal expandiendo la oferta monetaria mediante gasto deficitario, Kiyosaki argumenta que los ahorradores pierden poder adquisitivo mientras los poseedores de activos prosperan. Por eso, es agresivo en activos tangibles y criptográficos en lugar de posiciones en efectivo.
El oro sigue siendo la base
El oro ocupa un lugar destacado en la cartera de Kiyosaki. Ha estado acumulando desde 1971, año en que el presidente Nixon eliminó el respaldo en oro del dólar estadounidense. Su objetivo actual: $27,000 por onza, una cifra derivada del análisis del estratega financiero Jim Rickards. Las participaciones personales de Kiyosaki son significativas—posee minas de oro, lo que le da exposición directa a la subida de los precios del lingote.
La jugada de la escasez de la plata
La plata no recibe tanta atención como el oro, pero Kiyosaki es igualmente optimista. Proyecta que la plata alcanzará $100 por onza para 2026. Su confianza proviene de la dinámica de oferta: posee operaciones mineras de plata y señala que la plata recién extraída sigue siendo limitada en relación con la demanda industrial y de inversión.
Criptomonedas como oro digital
Kiyosaki ve en Bitcoin un refugio contra la inflación y una reserva de valor. Su objetivo de precio para Bitcoin en 2026 es de $250,000, reflejando su creencia en los activos digitales como alternativas a los sistemas fiduciarios en depreciación. Con el precio actual de $87,980, esto representa un potencial de subida sustancial en su marco de referencia.
Ethereum y efectos de red
Ethereum atrae la atención de Kiyosaki desde una perspectiva diferente. Apunta a $60 por Ethereum para 2026 (precio actual: $2,970), viéndolo como infraestructura para stablecoins en lugar de un activo especulativo. Su razonamiento invoca la Ley de Metcalfe—el valor de la red crece con la adopción de usuarios—posicionando a Ethereum como beneficiario de la expansión de blockchain.
El mensaje subyacente
El punto final de Kiyosaki va al corazón de su visión del mundo: la política monetaria se ha vuelto sin ley. Si los ciudadanos comunes imprimieran dinero para pagar sus cuentas, serían perseguidos. Sin embargo, la Fed y el Tesoro operan bajo reglas diferentes. Esta injusticia estructural, en su opinión, hace que la acumulación de activos durante las recesiones sea la única respuesta racional.
Sus palabras de cierre resumen su perspectiva: “Riquezas masivas por delante”—pero solo para aquellos que transfieran su riqueza a activos reales y digitales antes de que se desarrolle la próxima crisis.
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Por qué Kiyosaki está construyendo una cartera a prueba de caídas con estos 4 activos
El emprendedor financiero Robert Kiyosaki adopta una postura contraria ante la incertidumbre económica que nublará 2025 y 2026. En lugar de permanecer inactivo, está posicionando activamente su riqueza en activos alternativos, apostando a que los mercados tradicionales enfrentan vientos en contra serios en el futuro. Su tesis de inversión se centra en un principio fundamental: cuando la confianza en la moneda fiduciaria se erosiona, los activos reales se convierten en refugios.
La filosofía central detrás de sus movimientos
La estrategia de Kiyosaki no es aleatoria. Traza su razonamiento hasta la ley económica—específicamente, la Ley de Gresham, que afirma que cuando una moneda devaluada inunda el sistema, el dinero real se retira a esconderse. Con el Tesoro de EE. UU. y la Reserva Federal expandiendo la oferta monetaria mediante gasto deficitario, Kiyosaki argumenta que los ahorradores pierden poder adquisitivo mientras los poseedores de activos prosperan. Por eso, es agresivo en activos tangibles y criptográficos en lugar de posiciones en efectivo.
El oro sigue siendo la base
El oro ocupa un lugar destacado en la cartera de Kiyosaki. Ha estado acumulando desde 1971, año en que el presidente Nixon eliminó el respaldo en oro del dólar estadounidense. Su objetivo actual: $27,000 por onza, una cifra derivada del análisis del estratega financiero Jim Rickards. Las participaciones personales de Kiyosaki son significativas—posee minas de oro, lo que le da exposición directa a la subida de los precios del lingote.
La jugada de la escasez de la plata
La plata no recibe tanta atención como el oro, pero Kiyosaki es igualmente optimista. Proyecta que la plata alcanzará $100 por onza para 2026. Su confianza proviene de la dinámica de oferta: posee operaciones mineras de plata y señala que la plata recién extraída sigue siendo limitada en relación con la demanda industrial y de inversión.
Criptomonedas como oro digital
Kiyosaki ve en Bitcoin un refugio contra la inflación y una reserva de valor. Su objetivo de precio para Bitcoin en 2026 es de $250,000, reflejando su creencia en los activos digitales como alternativas a los sistemas fiduciarios en depreciación. Con el precio actual de $87,980, esto representa un potencial de subida sustancial en su marco de referencia.
Ethereum y efectos de red
Ethereum atrae la atención de Kiyosaki desde una perspectiva diferente. Apunta a $60 por Ethereum para 2026 (precio actual: $2,970), viéndolo como infraestructura para stablecoins en lugar de un activo especulativo. Su razonamiento invoca la Ley de Metcalfe—el valor de la red crece con la adopción de usuarios—posicionando a Ethereum como beneficiario de la expansión de blockchain.
El mensaje subyacente
El punto final de Kiyosaki va al corazón de su visión del mundo: la política monetaria se ha vuelto sin ley. Si los ciudadanos comunes imprimieran dinero para pagar sus cuentas, serían perseguidos. Sin embargo, la Fed y el Tesoro operan bajo reglas diferentes. Esta injusticia estructural, en su opinión, hace que la acumulación de activos durante las recesiones sea la única respuesta racional.
Sus palabras de cierre resumen su perspectiva: “Riquezas masivas por delante”—pero solo para aquellos que transfieran su riqueza a activos reales y digitales antes de que se desarrolle la próxima crisis.