Estos últimos años, la narrativa del mercado de criptomonedas ha estado en constante renovación, pero pocas son las medidas a nivel nacional que realmente puedan impulsar la implementación en la industria. La última acción de El Salvador merece atención: han vinculado su estrategia de Bitcoin con el desarrollo de la industria de IA, y mediante un marco legal innovador han obtenido directamente el apoyo del FMI por 1,4 mil millones de dólares, algo raro en las políticas relacionadas con criptomonedas, que suelen ser conservadoras en las instituciones financieras internacionales.
Para entender la lógica de esta operación, primero hay que revisar el proceso de exploración de El Salvador con respecto a Bitcoin. Hace unos años, se convirtieron en el primer país del mundo en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal, pero la política de aceptación forzada generó muchas controversias. En esta ocasión, ajustaron su estrategia: mediante una enmienda, cambiaron la aceptación forzada a voluntaria, y además, anclaron la valoración fiscal al dólar estadounidense. Este ajuste aparentemente menor resolvió un problema clave para el reconocimiento internacional, y precisamente esta actitud pragmática fue lo que convenció al FMI.
El verdadero punto de interés radica en la lógica industrial de la política. El Salvador está ubicado en la zona volcánica del cinturón del Pacífico, con abundantes recursos geotérmicos y renovables. Su objetivo es aprovechar esta energía limpia para construir un clúster de centros de datos, específicamente para operaciones de IA y procesamiento de datos relacionados con activos criptográficos. La política de exención de impuestos complementaria reduce aún más los costos operativos. Para los centros de datos, el costo energético suele ser el gasto más grande, y la ventaja del bajo costo de la energía geotérmica se refleja claramente aquí, lo que también explica por qué este plan puede atraer la atención de capitales internacionales.
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· hace12h
¡Qué ingenioso! Pasar de la obligatoriedad a la voluntariedad fue una jugada realmente inteligente, esa banda del FMI solo come de esa mano.
La combinación de energía geotérmica + IA + crypto es la verdadera clave, los costos de energía se disparan directamente.
Esta vez, El Salvador realmente ha logrado combinar la corrección política con la lógica económica, ¡aprendí mucho!
Pero, 14 mil millones de dólares suenan mucho, ¿cuánto de ese dinero realmente fluye hacia la ecosistema en la cadena?
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SatoshiSherpa
· hace12h
Las operaciones de Saquía en esta ola son realmente inteligentes, desde la imposición hasta la voluntariedad, y el impuesto se calcula en dólares... simplemente hacen compromisos políticos. Sin embargo, lo que realmente es el núcleo es la combinación de energía geotérmica con centros de datos de IA, esa ventaja de reducir directamente a la mitad los costos de energía, ¿quién puede resistirse?
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BlockchainFries
· hace12h
Las operaciones de El Salvador en esta ola son realmente impresionantes, desde la transición de obligatoria a voluntaria, incluso el FMI ha puesto dinero. Esto es lo que se siente al jugar con la política. Construir centros de datos con energía geotérmica, el dinero ahorrado se convierte directamente en ganancia, inteligente
Estos últimos años, la narrativa del mercado de criptomonedas ha estado en constante renovación, pero pocas son las medidas a nivel nacional que realmente puedan impulsar la implementación en la industria. La última acción de El Salvador merece atención: han vinculado su estrategia de Bitcoin con el desarrollo de la industria de IA, y mediante un marco legal innovador han obtenido directamente el apoyo del FMI por 1,4 mil millones de dólares, algo raro en las políticas relacionadas con criptomonedas, que suelen ser conservadoras en las instituciones financieras internacionales.
Para entender la lógica de esta operación, primero hay que revisar el proceso de exploración de El Salvador con respecto a Bitcoin. Hace unos años, se convirtieron en el primer país del mundo en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal, pero la política de aceptación forzada generó muchas controversias. En esta ocasión, ajustaron su estrategia: mediante una enmienda, cambiaron la aceptación forzada a voluntaria, y además, anclaron la valoración fiscal al dólar estadounidense. Este ajuste aparentemente menor resolvió un problema clave para el reconocimiento internacional, y precisamente esta actitud pragmática fue lo que convenció al FMI.
El verdadero punto de interés radica en la lógica industrial de la política. El Salvador está ubicado en la zona volcánica del cinturón del Pacífico, con abundantes recursos geotérmicos y renovables. Su objetivo es aprovechar esta energía limpia para construir un clúster de centros de datos, específicamente para operaciones de IA y procesamiento de datos relacionados con activos criptográficos. La política de exención de impuestos complementaria reduce aún más los costos operativos. Para los centros de datos, el costo energético suele ser el gasto más grande, y la ventaja del bajo costo de la energía geotérmica se refleja claramente aquí, lo que también explica por qué este plan puede atraer la atención de capitales internacionales.