Luna evento cinco años después: el fin de un experimento de stablecoin algorítmica

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Uno, de la prosperidad a la caída: ¿todavía recuerdan los inversores a Luna después de cinco años?

La sacudida en el mundo de las criptomonedas en mayo de 2022 sigue siendo un punto doloroso para innumerables inversores. Luna, que fue considerada un “milagro en el mundo cripto”, vio su capitalización pasar de 41 mil millones de dólares a casi cero en solo siete días. En medio de esta tormenta, más de 200,000 inversores perdieron todo su capital, afectando gravemente a todo el ecosistema de las criptomonedas.

Los datos de aquel momento son impactantes: Luna cayó desde un máximo de 119.5 dólares a 0.00005 dólares, una caída superior al 99.9%. Su stablecoin vinculada UST (que fue la tercera stablecoin más grande del mundo, con una capitalización de 18 mil millones de dólares) también se despegó del dólar, bajando de 1 dólar a 0.006 dólares. El efecto dominó afectó a todo el mercado cripto: Bitcoin cayó por debajo de 27,000 dólares, Ethereum bajó de 1800 dólares, y las liquidaciones en toda la red superaron los 1073 millones de yuanes.

Esta crisis fue comparada por las instituciones de inversión con la “crisis de Lehman en el sector cripto”, cuya fuerza destructiva aún advierte a los nuevos inversores.

Dos, la trampa del mecanismo: por qué las stablecoins algorítmicas están destinadas a fracasar

La causa fundamental del evento Luna no fue un solo evento de cisne negro, sino una falla estructural en el diseño del sistema.

El dilema de la “doble dependencia” entre UST y Luna

El ecosistema Terra vinculó mediante un mecanismo algorítmico Luna y UST: cuando la demanda de UST aumenta, el sistema destruye Luna para generar UST; cuando UST necesita venderse, el sistema emite más Luna para canjear por UST. Este ciclo cerrado parece coherente, pero en realidad transfiere todos los riesgos a los poseedores de Luna.

El 8 de mayo de 2022 fue un punto de inflexión: un ballena vendió UST por valor de 84 millones de dólares, provocando que UST se despegara del dólar y cayera a 0.95 dólares, generando pánico y corrida. Para estabilizar el precio de UST, la Fundación Terra tuvo que usar reservas en Bitcoin, lo que aceleró la pérdida de confianza del mercado. Cuando UST fue vendido en masa, Luna se vio obligada a emitir infinitamente más tokens, creando un ciclo vicioso: cuanto más baja era la Luna, más Luna se necesitaba emitir para mantener el valor de UST.

El modelo insostenible del protocolo Anchor

Otro pilar del ecosistema Terra fue el protocolo de préstamos Anchor, que ofrecía un rendimiento anual del 19.8% para atraer depósitos en UST. Aunque esta tasa superaba claramente los niveles razonables en el sector cripto, atrajo una gran cantidad de fondos impulsados por el FOMO.

Sin embargo, los ingresos reales de Anchor (intereses de préstamos + ganancias por staking) estaban muy por debajo de los intereses pagados a los depositantes, con pérdidas diarias superiores a 4 millones de dólares. Esto significa que el protocolo dependía de inyecciones continuas de fondos de la Fundación Terra para seguir operando, una característica típica del esquema de “tomar prestado para pagar deudas”.

La tormenta perfecta externa e interna

El evento Luna ocurrió en medio de un ciclo agresivo de aumento de tasas de la Reserva Federal en 2022, con liquidez global en contracción y activos de alto riesgo siendo vendidos. Coincidió con una caída en las acciones estadounidenses y un pánico extremo en el mercado cripto. En este contexto, cualquier desencadenante podía haber explotado el riesgo acumulado.

Tres, responsabilidad y fuga: el fin del juego de Do Kwon

El creador de Luna, Do Kwon, fue considerado por la comunidad como un innovador al estilo “Elon Musk coreano”, pero sus antecedentes ya mostraban señales de riesgo: su proyecto anterior, Basic Cash, también fracasó y se fue a cero.

Durante el colapso, Do Kwon intentó salvar la situación emitiendo más Luna, pero esto llevó a que más de 700 millones de tokens se inflaran a billones, y su precio finalmente se desplomó a cero. No fue un fallo técnico, sino una decisión equivocada que resultó irreversible.

Luego, Do Kwon fue buscado internacionalmente por cargos de fraude, y el proyecto Luna perdió toda credibilidad en el mercado. Esta historia se ha convertido en un ejemplo clásico de que “la quiebra de la confianza del fundador equivale al fin del proyecto”.

Cuatro, las tres grandes lecciones para los inversores

Mantenerse alejado de stablecoins sin respaldo

El colapso de UST reveló las fallas fatales de las stablecoins algorítmicas: carecen de respaldo en activos reales y su riesgo depende completamente del estado de ánimo del mercado. En contraste, stablecoins respaldadas por dólares reales, como USDC y USDT, demostraron mayor resiliencia ante impactos similares. En el futuro, el mercado cripto debería volver a la lógica de stablecoins respaldadas, ya que las innovaciones en stablecoins algorítmicas tienen limitaciones fundamentales.

Ser cauteloso con las altas tasas de rendimiento

Cualquier proyecto cripto que ofrezca un rendimiento anual superior al 10% debe ser visto con sospecha. La tasa del 19.8% de Anchor no refleja eficiencia de mercado, sino una promesa insostenible. En los mercados financieros tradicionales, una rentabilidad superior al 10% a largo plazo ya sería considerada “de nivel Buffett”; ¿por qué un proyecto cripto podría ofrecer consistentemente esas tasas? La respuesta es: simplemente, no puede.

La tensión entre el sentimiento del mercado y la racionalidad

Antes del colapso de Luna, las redes sociales estaban llenas de comentarios de “siempre optimistas”, y el FOMO alcanzaba su punto máximo. Pero el 99% de las monedas que se desploman a cero no vuelven a resurgir. Los inversores no deben abandonar su juicio de riesgo básico solo por la euforia social.

Cinco, la línea base en la inversión cripto

El evento Luna ocurrió hace más de cinco años, pero las lecciones que dejó siguen siendo relevantes:

El diseño de las stablecoins algorítmicas esencialmente implica “imprimir dinero y diluir el valor”, una falla fundamental que no puede ser completamente corregida con mejoras tecnológicas. La regulación más estricta (como la restricción en la emisión de stablecoins en la UE) también confirma la cautela del mercado hacia estas innovaciones.

Al invertir en activos cripto, se debe priorizar: ¿el proyecto tiene un modelo económico real? ¿Las promesas de rendimiento son sostenibles? ¿El fundador ha pasado por pruebas de mercado? Estos aspectos fundamentales a menudo se ocultan tras el FOMO, pero en condiciones extremas siempre emergen a la superficie.

Luna no será la última stablecoin algorítmica que fracase, pero debe convertirse en la lección más barata para los inversores.

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