Activos corrientes y pasivos corrientes: la clave de los informes financieros que los inversores deben entender

¿Por qué los inversores deben prestar atención a estos dos indicadores?

Entender los estados financieros es una habilidad básica para los inversores en valor, y uno de los aspectos más fáciles de pasar por alto son los dos indicadores de contrapeso en el balance: activos corrientes y pasivos corrientes. Estos dos números no solo muestran si la empresa puede superar dificultades, sino que también revelan la verdadera calidad operativa de la empresa.

Cuando llega una tormenta financiera o un cambio brusco en el mercado, las empresas con suficientes activos corrientes pueden responder con calma; por el contrario, las empresas con una presión excesiva en pasivos corrientes pueden enfrentarse a dificultades. Por lo tanto, en lugar de centrarse en narrativas grandiosas sobre activos a largo plazo, la proporción entre activos corrientes y pasivos corrientes suele ser una ventana directa para evaluar la capacidad de supervivencia a corto plazo de una empresa.

¿Qué representan realmente los activos corrientes?

Activos corrientes son la parte de los activos que la empresa puede convertir en efectivo en 12 meses. Reflejan directamente la capacidad de la empresa para pagar sus deudas a corto plazo y su flexibilidad operativa. En contraste, los pasivos corrientes son las deudas que deben pagarse en 12 meses.

La diferencia clave entre ambos es:

  • Activos corrientes: capacidad de convertir en efectivo rápidamente, ¿más es mejor? No necesariamente.
  • Pasivos corrientes: menor presión de deuda da mayor tranquilidad, pero también refleja los costos de financiamiento.

La calidad de los activos corrientes varía mucho. El efectivo y los depósitos bancarios se convierten en efectivo rápidamente, pero las cuentas por cobrar no cobradas y los inventarios acumulados se convierten en “activos en papel”.

¿De qué está compuesto específicamente los activos corrientes?

Efectivo y equivalentes de efectivo

Este es el activo más sólido. Incluye efectivo en cuentas, cheques y depósitos bancarios. La ventaja es que no tiene riesgo, pero la desventaja es que no genera rendimiento. Tener demasiado efectivo puede indicar una capacidad de inversión débil o la falta de buenas oportunidades de inversión.

Inversiones a corto plazo y valores negociables

Para generar ingresos con fondos ociosos, la empresa puede comprar acciones, bonos o oro a corto plazo. Estos activos pueden convertirse en efectivo rápidamente, pero con riesgo de fluctuación de precios. Cuando el mercado cae, estas “riquezas en papel” pueden reducirse drásticamente.

Cuentas por cobrar y efectos por cobrar

Provienen de ventas con pago diferido. La empresa otorga crédito a los clientes para impulsar las ventas, y espera recibir efectivo en el futuro. Suena bien, pero si el cliente quiebra o el mercado se contrae, esa cantidad puede no recuperarse nunca.

Inventarios y mercancías

Son los activos más propensos a problemas. Los materiales, semiterminado y productos terminados ocupan mucho capital. Si no se venden o se vuelven obsoletos, los inventarios se convierten en “activos zombis” e incluso requieren deterioro, lo que reduce las ganancias.

Pagos anticipados y otros activos corrientes

Incluyen gastos pagados por adelantado sin ingresos correspondientes, como alquileres, seguros, etc. Esta parte suele ser pequeña, pero también requiere atención.

¿De dónde proviene la presión sobre los pasivos corrientes?

Los pasivos corrientes de una empresa incluyen:

  • Cuentas por pagar: deudas con proveedores
  • Préstamos a corto plazo: préstamos que deben pagarse en un año
  • Efectos por pagar: obligaciones de pagar efectos
  • Ingresos anticipados: pagos de clientes por productos no entregados
  • Salarios y impuestos por pagar: gastos más urgentes

Lo clave es observar el ratio de liquidez: activos corrientes ÷ pasivos corrientes. Un ratio más alto indica menor presión de pago, pero demasiado alto (como más de 3 veces) puede indicar baja eficiencia en el uso de los activos.

¿Cómo evaluar la salud real de una empresa a partir de los estados financieros?

Tomemos como ejemplo a Apple, cuya fecha de cierre de 2019 tenía activos corrientes por 162,8 mil millones de dólares, con 59 mil millones en efectivo y equivalentes. Parecía suficiente, pero al cierre del año fiscal 2020, la situación cambió de manera interesante:

  • Activos corrientes bajaron de 143 mil millones a 135 mil millones
  • Efectivo y equivalentes cayeron drásticamente de 90 mil millones a 48 mil millones (caída del 46%)
  • Cuentas por cobrar aumentaron de 37 mil millones a 60 mil millones (incremento del 62.7%)

¿Qué significa esto? Apple cambió su estrategia de cobro, quizás para impulsar ventas flexibilizando políticas de crédito, o reflejando que los ciclos de cobro en ciertos canales se alargaron. Esta señal requiere que los inversores hagan un seguimiento profundo para determinar si es un ajuste estratégico o un signo de deterioro operativo.

¿Cómo ordenar la calidad de diferentes tipos de activos corrientes?

Cuando una empresa enfrenta una crisis, la velocidad de conversión en efectivo de sus activos determina su supervivencia. Los inversores deben evaluar en el siguiente orden de prioridad:

  1. Efectivo → El más estable, sin riesgo
  2. Depósitos bancarios y depósitos a corto plazo → Casi iguales al efectivo
  3. Valores negociables y inversiones a corto plazo → Generalmente convertibles rápidamente
  4. Cuentas por cobrar → El riesgo empieza a aumentar, dependiendo de la solvencia del cliente
  5. Pagos anticipados → Difícil de convertir en efectivo
  6. Inventarios → Los activos más susceptibles a depreciación

¿Cómo deben leer estos datos los inversores?

Primero, no solo miren el valor absoluto de los activos corrientes, sino también su composición. Un alto porcentaje de efectivo indica una postura conservadora; un alto porcentaje en cuentas por cobrar y inventarios puede señalar presiones operativas.

Luego, sigan la tendencia de cambios. Si las cuentas por cobrar crecen continuamente sin un aumento correspondiente en las ventas, es una señal de peligro. Si los inventarios aumentan año tras año mientras las ventas disminuyen, indica que los productos no se venden.

Finalmente, calculen el ratio de liquidez y el ratio rápido:

  • Ratio de liquidez = Activos corrientes ÷ pasivos corrientes (rango ideal 1.5-2.5)
  • Ratio rápido = (Activos corrientes - inventarios) ÷ pasivos corrientes (rango ideal 1-1.5)

El ratio rápido es más estricto, ya que excluye los inventarios, que son los activos más difíciles de convertir en efectivo, y refleja mejor la capacidad de respuesta ante emergencias.

Resumen

Los activos corrientes y los pasivos corrientes son los indicadores más directos de la vida o muerte en los estados financieros. No solo muestran si la empresa puede superar una crisis a corto plazo, sino que también exponen problemas en la calidad operativa.

No se dejen engañar por números absolutos: una empresa con muchos activos corrientes, si la mayor parte son inventarios sin vender y cuentas por cobrar sin cobrar, es prácticamente inútil. Por otro lado, una empresa con alto porcentaje de efectivo, buena calidad en cuentas por cobrar y rotación rápida de inventarios, es realmente resistente al riesgo.

La próxima vez que lean un estado financiero, empiecen por revisar los activos corrientes y pasivos corrientes, y desde esa “perspectiva a corto plazo” comprendan la verdadera salud de la empresa.

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