La postura dovish de la Reserva Federal está provocando una fuerte reestructuración en los mercados globales. El índice del dólar estadounidense ha caído hasta un mínimo de 98.313, depreciándose más del 9% en lo que va de año, y detrás de esta caída se revela una reevaluación fundamental de las perspectivas de política monetaria. La pregunta clave es: ¿Esta debilidad del dólar continuará, o es solo una corrección a corto plazo?
La señal dovish provoca una gran migración de fondos
Aunque la decisión de diciembre de la Reserva Federal fue en línea con las expectativas de una bajada de 25 puntos básicos, la comunicación del presidente Powell en la conferencia de prensa decepcionó mucho al mercado. Sugirió que la reunión de enero podría detener las bajadas de tipos, y enfatizó que las tasas actuales ya están en un “rango neutral”, dejando las decisiones futuras guiadas por los datos económicos.
Este lenguaje aparentemente prudente despertó expectativas optimistas entre los inversores. La valoración del mercado indica que los inversores apuestan a que en 2025 habrá dos recortes adicionales (unos 50 puntos básicos), pero el nuevo dot plot de la Fed solo mantiene una expectativa de recorte en el medio. Esta gran discrepancia se traduce directamente en presión vendedora sobre el dólar.
El análisis del equipo de divisas de UBS señala el núcleo del problema: la postura relativamente moderada de la Fed contrasta claramente con el giro hawkish reciente de los bancos centrales de Australia, Canadá y Europa, lo que naturalmente presiona a la baja al dólar. Más aún, la Fed anunció que desde diciembre comprará 400 mil millones de dólares en bonos a corto plazo para inyectar liquidez, lo que también reduce el atractivo del dólar como activo de refugio.
El efecto de la caída del dólar en los activos
La debilidad del dólar ya ha iniciado una ronda de reevaluación de activos:
Las acciones tecnológicas y de alto crecimiento se benefician. Por cada 1% de depreciación del dólar, las ganancias de las empresas tecnológicas cotizadas aumentan en 5 puntos básicos, beneficiando especialmente a las multinacionales. Esto explica por qué el sector tecnológico del S&P 500 ha subido más del 20% en el año, incluso con algunas noticias negativas de empresas individuales que aún así logran rebotar.
El oro se convierte en el gran ganador. Con un aumento acumulado del 47% en el año, ha superado los 4200 dólares por onza, alcanzando un nuevo máximo. La compra por parte de bancos centrales es fuerte, con China e India liderando compras por más de 1000 toneladas, y la entrada de fondos en ETFs se ha disparado, mientras que la depreciación del dólar ha amplificado la demanda de cobertura contra la inflación.
Los mercados emergentes disfrutan de una oportunidad largamente esperada. El índice MSCI de mercados emergentes ha subido un 23% en el año, beneficiándose de la fuerte rentabilidad de las empresas locales y del flujo de capitales provocado por la caída del dólar. Monedas como la brasileña lideran las ganancias.
No obstante, esta espada de doble filo también trae preocupaciones: la debilidad del dólar ha impulsado un aumento del 10% en los precios de commodities como el petróleo, lo que aumenta las preocupaciones inflacionarias; si las acciones estadounidenses se sobrecalientan, el riesgo de alta volatilidad en activos de mayor riesgo también se incrementa.
¿Seguirá subiendo el dólar? La clave está en estos datos
A corto plazo, parece que la expectativa mayoritaria en el mercado es que el dólar siga debilitándose. Según una encuesta de Reuters, el 73% de los analistas cree que el dólar se depreciará aún más hacia fin de año. Pero esta opinión no está grabada en piedra.
El punto de inflexión será la publicación de datos de empleo e inflación. Si en diciembre el IPC y el informe de empleo no agrícola superan las expectativas (como en septiembre, cuando se añadieron 119,000 empleos inesperadamente), las voces hawkish dentro de la Fed podrían fortalecerse — ya hay 3 miembros en contra de recortar tipos en esta reunión. Si la resiliencia económica se confirma, el índice del dólar podría rebotar hasta el nivel de 100.
La perspectiva de Jeffrey, economista, es que la próxima decisión de recorte de tipos está “a 50-50”, y que los datos del mercado laboral serán la clave para inclinar la balanza. Actualmente, el mercado parece reaccionar en exceso a las señales del mercado laboral.
Además, el aumento del déficit fiscal en EE. UU. y los riesgos potenciales en la gestión gubernamental también podrían fortalecer la demanda de refugio en el dólar a corto plazo, dificultando una mayor caída.
Cómo deben actuar los inversores
La conclusión de los analistas es que el mercado está en un período de reevaluación de la política monetaria. ¿Seguirá subiendo el dólar? La respuesta depende de la profundidad de la desaceleración económica y de la situación real del mercado laboral.
En este entorno de alta incertidumbre, lo prudente es diversificar en monedas no estadounidenses y en activos defensivos como el oro, además de evitar apalancamientos excesivos. La tendencia a corto plazo del dólar puede ser volátil, pero para determinar la tendencia a largo plazo hay que esperar una confirmación adicional de los datos económicos.
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¿Seguirá subiendo el dólar estadounidense? De una postura dovish a una reevaluación de la política monetaria
La postura dovish de la Reserva Federal está provocando una fuerte reestructuración en los mercados globales. El índice del dólar estadounidense ha caído hasta un mínimo de 98.313, depreciándose más del 9% en lo que va de año, y detrás de esta caída se revela una reevaluación fundamental de las perspectivas de política monetaria. La pregunta clave es: ¿Esta debilidad del dólar continuará, o es solo una corrección a corto plazo?
La señal dovish provoca una gran migración de fondos
Aunque la decisión de diciembre de la Reserva Federal fue en línea con las expectativas de una bajada de 25 puntos básicos, la comunicación del presidente Powell en la conferencia de prensa decepcionó mucho al mercado. Sugirió que la reunión de enero podría detener las bajadas de tipos, y enfatizó que las tasas actuales ya están en un “rango neutral”, dejando las decisiones futuras guiadas por los datos económicos.
Este lenguaje aparentemente prudente despertó expectativas optimistas entre los inversores. La valoración del mercado indica que los inversores apuestan a que en 2025 habrá dos recortes adicionales (unos 50 puntos básicos), pero el nuevo dot plot de la Fed solo mantiene una expectativa de recorte en el medio. Esta gran discrepancia se traduce directamente en presión vendedora sobre el dólar.
El análisis del equipo de divisas de UBS señala el núcleo del problema: la postura relativamente moderada de la Fed contrasta claramente con el giro hawkish reciente de los bancos centrales de Australia, Canadá y Europa, lo que naturalmente presiona a la baja al dólar. Más aún, la Fed anunció que desde diciembre comprará 400 mil millones de dólares en bonos a corto plazo para inyectar liquidez, lo que también reduce el atractivo del dólar como activo de refugio.
El efecto de la caída del dólar en los activos
La debilidad del dólar ya ha iniciado una ronda de reevaluación de activos:
Las acciones tecnológicas y de alto crecimiento se benefician. Por cada 1% de depreciación del dólar, las ganancias de las empresas tecnológicas cotizadas aumentan en 5 puntos básicos, beneficiando especialmente a las multinacionales. Esto explica por qué el sector tecnológico del S&P 500 ha subido más del 20% en el año, incluso con algunas noticias negativas de empresas individuales que aún así logran rebotar.
El oro se convierte en el gran ganador. Con un aumento acumulado del 47% en el año, ha superado los 4200 dólares por onza, alcanzando un nuevo máximo. La compra por parte de bancos centrales es fuerte, con China e India liderando compras por más de 1000 toneladas, y la entrada de fondos en ETFs se ha disparado, mientras que la depreciación del dólar ha amplificado la demanda de cobertura contra la inflación.
Los mercados emergentes disfrutan de una oportunidad largamente esperada. El índice MSCI de mercados emergentes ha subido un 23% en el año, beneficiándose de la fuerte rentabilidad de las empresas locales y del flujo de capitales provocado por la caída del dólar. Monedas como la brasileña lideran las ganancias.
No obstante, esta espada de doble filo también trae preocupaciones: la debilidad del dólar ha impulsado un aumento del 10% en los precios de commodities como el petróleo, lo que aumenta las preocupaciones inflacionarias; si las acciones estadounidenses se sobrecalientan, el riesgo de alta volatilidad en activos de mayor riesgo también se incrementa.
¿Seguirá subiendo el dólar? La clave está en estos datos
A corto plazo, parece que la expectativa mayoritaria en el mercado es que el dólar siga debilitándose. Según una encuesta de Reuters, el 73% de los analistas cree que el dólar se depreciará aún más hacia fin de año. Pero esta opinión no está grabada en piedra.
El punto de inflexión será la publicación de datos de empleo e inflación. Si en diciembre el IPC y el informe de empleo no agrícola superan las expectativas (como en septiembre, cuando se añadieron 119,000 empleos inesperadamente), las voces hawkish dentro de la Fed podrían fortalecerse — ya hay 3 miembros en contra de recortar tipos en esta reunión. Si la resiliencia económica se confirma, el índice del dólar podría rebotar hasta el nivel de 100.
La perspectiva de Jeffrey, economista, es que la próxima decisión de recorte de tipos está “a 50-50”, y que los datos del mercado laboral serán la clave para inclinar la balanza. Actualmente, el mercado parece reaccionar en exceso a las señales del mercado laboral.
Además, el aumento del déficit fiscal en EE. UU. y los riesgos potenciales en la gestión gubernamental también podrían fortalecer la demanda de refugio en el dólar a corto plazo, dificultando una mayor caída.
Cómo deben actuar los inversores
La conclusión de los analistas es que el mercado está en un período de reevaluación de la política monetaria. ¿Seguirá subiendo el dólar? La respuesta depende de la profundidad de la desaceleración económica y de la situación real del mercado laboral.
En este entorno de alta incertidumbre, lo prudente es diversificar en monedas no estadounidenses y en activos defensivos como el oro, además de evitar apalancamientos excesivos. La tendencia a corto plazo del dólar puede ser volátil, pero para determinar la tendencia a largo plazo hay que esperar una confirmación adicional de los datos económicos.