#美国宏观经济数据 Al ver estos datos, la primera idea que me vino a la mente fue: hemos vuelto a ese cruce de caminos.
Una situación que solo ha ocurrido tres veces en 65 años, la última en la burbuja de Internet en 2000, y la anterior en la víspera de la crisis inmobiliaria de 2006. Cada vez, las familias estadounidenses están redistribuyendo su patrimonio, y en cada una de esas ocasiones se oculta el punto de inflexión más crucial del ciclo económico.
Después de 2008, la proporción de acciones se ha duplicado, pasando del 25% a un 31% actual; este número no parece exagerado, pero ¿qué significa? Significa cuánta riqueza en los últimos 16 años ha salido de los activos físicos y ha fluido hacia los mercados de capital. La proporción de bienes raíces cayó por debajo del 30%, cuando en 2021 todavía estaba en el 34%. En pocos años, las familias estadounidenses han realizado una gran migración en la asignación de sus activos.
He visto a demasiadas personas cometer errores de juicio en momentos como estos. En 2000, algunos decían que Internet era el futuro y que había que apostar todo; en 2006, otros decían que las casas nunca perderían valor y que había que apalancarse más. ¿Y ahora? Algunos dicen que el mercado de valores ya ha tocado techo.
Pero hay un detalle que vale la pena analizar: las acciones empresariales y los fondos mutuos han alcanzado máximos históricos, lo que indica que la base de esta subida es mucho más amplia que durante la burbuja de Internet. Entonces, era la locura de las acciones tecnológicas; ahora, es la expansión de todo el sistema de empresas cotizadas. ¿Qué puede significar esto? Quizás que los mecanismos de valoración son más racionales, o que los riesgos están más profundamente enterrados.
La historia nunca se repite exactamente, pero siempre rima. La clave está en entender exactamente dónde cae esta rima en esta ocasión.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
#美国宏观经济数据 Al ver estos datos, la primera idea que me vino a la mente fue: hemos vuelto a ese cruce de caminos.
Una situación que solo ha ocurrido tres veces en 65 años, la última en la burbuja de Internet en 2000, y la anterior en la víspera de la crisis inmobiliaria de 2006. Cada vez, las familias estadounidenses están redistribuyendo su patrimonio, y en cada una de esas ocasiones se oculta el punto de inflexión más crucial del ciclo económico.
Después de 2008, la proporción de acciones se ha duplicado, pasando del 25% a un 31% actual; este número no parece exagerado, pero ¿qué significa? Significa cuánta riqueza en los últimos 16 años ha salido de los activos físicos y ha fluido hacia los mercados de capital. La proporción de bienes raíces cayó por debajo del 30%, cuando en 2021 todavía estaba en el 34%. En pocos años, las familias estadounidenses han realizado una gran migración en la asignación de sus activos.
He visto a demasiadas personas cometer errores de juicio en momentos como estos. En 2000, algunos decían que Internet era el futuro y que había que apostar todo; en 2006, otros decían que las casas nunca perderían valor y que había que apalancarse más. ¿Y ahora? Algunos dicen que el mercado de valores ya ha tocado techo.
Pero hay un detalle que vale la pena analizar: las acciones empresariales y los fondos mutuos han alcanzado máximos históricos, lo que indica que la base de esta subida es mucho más amplia que durante la burbuja de Internet. Entonces, era la locura de las acciones tecnológicas; ahora, es la expansión de todo el sistema de empresas cotizadas. ¿Qué puede significar esto? Quizás que los mecanismos de valoración son más racionales, o que los riesgos están más profundamente enterrados.
La historia nunca se repite exactamente, pero siempre rima. La clave está en entender exactamente dónde cae esta rima en esta ocasión.