El sector de almacenamiento ha sido siempre una dirección importante en la infraestructura Web3, pero no son muchos los proyectos que realmente logran equilibrar seguridad y eficiencia. Como practicante del almacenamiento descentralizado, Walrus ha puesto mucho esfuerzo en el aspecto técnico.
La ventaja competitiva principal del proyecto se refleja en tres aspectos: primero, una arquitectura de cifrado de extremo a extremo, donde los datos del usuario solo pueden ser desbloqueados por él mismo, incluso los nodos solo almacenan fragmentos cifrados, eliminando desde la fuente el riesgo de filtración de privacidad; segundo, la tecnología de recuperación Red Stuff, que mantiene una alta disponibilidad de datos incluso en condiciones de cambios frecuentes en los nodos, lo cual es crucial para datos personales y comerciales que requieren almacenamiento a largo plazo; tercero, almacenamiento programable, que ofrece un espacio flexible para el desarrollo en la capa de aplicaciones.
Desde la perspectiva del mecanismo de tokens, el diseño de WAL es relativamente completo. Es tanto un medio de pago por tarifas de almacenamiento como una garantía de staking para los nodos, además de cumplir funciones de gobernanza comunitaria: los poseedores de tokens pueden votar sobre ajustes en tarifas, lanzamiento de nuevas funciones y otros asuntos importantes, reflejando una verdadera participación comunitaria. Además, más del 60% de los tokens se distribuyen a la comunidad, y el período de desbloqueo del equipo es largo, lo que ayuda a evitar riesgos de venta temprana.
En cuanto a aplicaciones ecológicas, Walrus ya se ha conectado con sectores como AI y RWA, y su colaboración con el sistema elizaOS ha convertido al proyecto en una capa de memoria para agentes de IA, una diferenciación que abre nuevas posibilidades para las necesidades de almacenamiento.
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El sector de almacenamiento ha sido siempre una dirección importante en la infraestructura Web3, pero no son muchos los proyectos que realmente logran equilibrar seguridad y eficiencia. Como practicante del almacenamiento descentralizado, Walrus ha puesto mucho esfuerzo en el aspecto técnico.
La ventaja competitiva principal del proyecto se refleja en tres aspectos: primero, una arquitectura de cifrado de extremo a extremo, donde los datos del usuario solo pueden ser desbloqueados por él mismo, incluso los nodos solo almacenan fragmentos cifrados, eliminando desde la fuente el riesgo de filtración de privacidad; segundo, la tecnología de recuperación Red Stuff, que mantiene una alta disponibilidad de datos incluso en condiciones de cambios frecuentes en los nodos, lo cual es crucial para datos personales y comerciales que requieren almacenamiento a largo plazo; tercero, almacenamiento programable, que ofrece un espacio flexible para el desarrollo en la capa de aplicaciones.
Desde la perspectiva del mecanismo de tokens, el diseño de WAL es relativamente completo. Es tanto un medio de pago por tarifas de almacenamiento como una garantía de staking para los nodos, además de cumplir funciones de gobernanza comunitaria: los poseedores de tokens pueden votar sobre ajustes en tarifas, lanzamiento de nuevas funciones y otros asuntos importantes, reflejando una verdadera participación comunitaria. Además, más del 60% de los tokens se distribuyen a la comunidad, y el período de desbloqueo del equipo es largo, lo que ayuda a evitar riesgos de venta temprana.
En cuanto a aplicaciones ecológicas, Walrus ya se ha conectado con sectores como AI y RWA, y su colaboración con el sistema elizaOS ha convertido al proyecto en una capa de memoria para agentes de IA, una diferenciación que abre nuevas posibilidades para las necesidades de almacenamiento.