El Bitcoin ha registrado una contracción significativa de 126.000 dólares a los niveles actuales de 90,81K dólares, con una caída del 28,57%. El pánico ha invadido los mercados, las reservas de liquidez se han reducido drásticamente y la presión del deleveraging continúa ejerciendo efectos destabilizadores. Los datos de Coinglass confirman que el último trimestre estuvo marcado por una oleada de liquidaciones forzadas, con una reducción tangible de la liquidez total. Sin embargo, detrás de este panorama pesimista emergen señales estructurales alentadoras: la SEC estadounidense se prepara para lanzar el marco normativo de la “Exención de Innovación”, la Reserva Federal acelera hacia ciclos de recorte de tasas con una frecuencia cada vez mayor, y las infraestructuras de acceso institucional global están alcanzando la madurez operativa. Esta contradicción es el núcleo del mercado actual: a corto plazo parece dominado por el pesimismo, mientras que las perspectivas a largo plazo se iluminan con oportunidades. La verdadera pregunta estratégica sigue siendo: ¿de qué fuentes de capital surgirá la próxima expansión alcista?
Las limitaciones estructurales del capital minorista y la caída del modelo DAT
La era del dominio del capital minorista en el ciclo especulativo está llegando a su fin. Un mito que se está desmoronando son las empresas de Tesorería de Activos Digitales (DAT). Estas entidades cotizadas adquieren criptomonedas mediante emisión de acciones y instrumentos de deuda, generando beneficios a través de estrategias activas de gestión patrimonial como staking y lending.
El mecanismo central de este modelo es el “flywheel del capital”: mientras el precio de las acciones de la empresa permanezca por encima del Valor Neto de los Activos (NAV) de las criptomonedas en posesión, puede emitir equity a valoraciones elevadas y comprar crypto a precios inferiores, amplificando así el capital gestionado. Sin embargo, este sistema depende completamente de una condición: que la prima de las acciones respecto al NAV persista. Cuando el mercado pivote hacia la aversión al riesgo —especialmente durante fuertes correcciones de Bitcoin— esta prima de beta elevada se comprime rápidamente, a veces transformándose en descuento. Una vez desaparecida la prima, la emisión de nuevas acciones diluye el valor para los accionistas y la capacidad de financiamiento se agota irremediablemente.
La cuestión de la escala es aún más crítica. Aunque más de 200 empresas adoptaron estrategias DAT en septiembre de 2025, con un total de más de 115 mil millones de dólares en activos digitales, esta cifra representa menos del 5% del mercado cripto total. Esto significa que el poder adquisitivo agregado de las DAT sigue siendo insuficiente para sostener un ciclo alcista a gran escala. Aún más preocupante es el riesgo inverso: cuando el mercado enfrenta presiones, las DAT podrían verse obligadas a liquidar posiciones para mantener la continuidad operativa, amplificando las presiones de venta en un mercado ya vulnerable.
Por tanto, el mercado necesita urgentemente identificar fuentes de capital estructuralmente más robustas y de mayor tamaño.
Las tres vías de capital: institucional, RWA y infraestructuras
Primer canal: la entrada exploratoria de capitales institucionales
Los ETF spot sobre Bitcoin y Ethereum ya son el vehículo preferido por los gestores de activos globales para asignar capital en el sector cripto. Tras la aprobación del ETF spot de Bitcoin en EE. UU. en enero de 2024, Hong Kong rápidamente siguió con aprobaciones para Bitcoin y Ethereum. Esta convergencia normativa global convierte a los ETF en un canal estandarizado para despliegues de capital internacional rápidos y eficientes.
No obstante, los ETF son solo el punto de partida. Aún más determinante es la maduración de las infraestructuras de custodia y liquidación. La atención de los inversores institucionales se ha desplazado de la pregunta “¿podemos invertir?” a la cuestión pragmática: “¿cómo invertir con seguridad y eficiencia?”. Custodios globales como BNY Mellon ya ofrecen servicios de depósito para activos digitales. Plataformas como Anchorage Digital integran middleware de nivel de liquidación, permitiendo a los gestores patrimoniales asignar capital sin prefinanciación, multiplicando significativamente la eficiencia del capital empleado.
El segmento más prometedor son los fondos de pensiones y fondos soberanos. El multimillonario Bill Miller ha declarado públicamente que en los próximos tres a cinco años los asesores financieros comenzarán a recomendar asignaciones del 1-3% en Bitcoin en carteras institucionales. Aunque aparentemente modesto, para los trillones de dólares en activos gestionados globalmente, incluso solo el 1-3% representa movimientos medibles en cientos de miles de millones de dólares en entrada. El estado de Indiana ya ha presentado propuestas para permitir que los fondos de pensiones inviertan en ETF cripto. Inversores soberanos de los Emiratos Árabes Unidos han colaborado con gestores especializados para lanzar fondos de cobertura con una recaudación objetivo de 100 millones de dólares y rendimientos anuales del 12-15%.
Estos flujos institucionales presentan características estructuralmente diferentes a los ciclos DAT: son previsibles, consolidados en el tiempo y generan liquidez sostenida en lugar de especulativa.
Segundo canal: los RWA como puente hacia trillones de dólares
La tokenización de activos reales (RWA - Real World Assets) podría ser el catalizador más potente de la próxima ola de liquidez. Los RWA convierten activos tradicionales —bonos, inmuebles, obras de arte— en tokens digitales en blockchain. Hasta septiembre de 2025, la capitalización global agregada de RWA tokenizados alcanzaba aproximadamente 30,91 mil millones de dólares. Según investigaciones del sector, para 2030 el mercado de los RWA podría expandirse más de 50 veces, con proyecciones de mercado entre 4 y 30 billones de dólares.
Esta escala supera enormemente cualquier pool de capital nativo cripto existente. ¿Por qué los RWA son estructuralmente decisivos? Porque resuelven la barrera comunicativa entre las finanzas tradicionales y DeFi. Los bonos y títulos tokenizados permiten a ambos ecosistemas “hablar el mismo idioma”. Los RWA introducen activos estables y generadores de rendimiento en la DeFi, reduciendo la volatilidad y ofreciendo a los gestores institucionales fuentes de ingreso no nativas cripto. Protocolos como MakerDAO y Ondo Finance, integrando bonos del Tesoro de EE. UU. en cadena como colateral, se han convertido en imanes para el capital institucional. La integración de RWA ha transformado a MakerDAO en uno de los principales motores DeFi para TVL, con decenas de miles de millones en Tesorería estadounidense respaldando el DAI generado.
Este fenómeno demuestra un principio fundamental: cuando emergen productos de rendimiento conformes y respaldados por activos tradicionales, la finanza institucional está inmediatamente dispuesta a movilizar capital.
Tercer canal: la infraestructura de liquidación como prerequisito habilitador
Independientemente de las fuentes de capital —que provengan de la asignación institucional o de la tokenización RWA—, infraestructuras de liquidación eficientes y de bajo coste siguen siendo prerequisitos obligatorios para la adopción a escala. Las Layer 2 procesan transacciones fuera de la mainnet de Ethereum, reduciendo drásticamente las tarifas de gas y los tiempos de confirmación. Plataformas como dYdX, operando mediante L2, ofrecen velocidades de creación y cancelación de órdenes imposibles en Layer 1, una capacidad crucial para gestionar flujos de capital de alta frecuencia.
Las stablecoins ocupan un papel aún más central. Según datos de TRM Labs, hasta agosto de 2025, el volumen total on-chain de transacciones con stablecoin superó los 4 billones de dólares, con un crecimiento anual del 83%, representando el 30% de todas las transacciones blockchain. En el primer semestre de 2025, la capitalización total de las stablecoins alcanzó los 166 mil millones de dólares, consolidándose como pilar de los pagos transfronterizos conformes. En el Sudeste Asiático, más del 43% de los pagos B2B transfronterizos utilizan stablecoins.
Es crucial el fortalecimiento normativo: autoridades como la Hong Kong Monetary Authority exigen a los emisores de stablecoins mantener reservas al 100%, consolidando el estatus de las stablecoins como instrumentos de caja on-chain conformes y altamente líquidos, garantizando que las instituciones puedan realizar transferencias y liquidaciones con eficiencia operativa.
La línea temporal del flujo de capital: del rebote psicológico a la transformación estructural
Si estas tres vías operativas se materializan, ¿cómo se desplegará temporalmente la entrada de capital?
Corto plazo (finales 2025 - Q1 2026): Un rebote impulsado por señales de política. Si la Reserva Federal termina el ajuste cuantitativo y aumenta la frecuencia de recortes de tasas, si la SEC implementa la “Exención de Innovación” en enero, el mercado podría experimentar una fase de recuperación impulsada por claridad regulatoria. Esta fase estará dominada principalmente por factores psicológicos: señales regulatorias explícitas atraerán capital de riesgo. Sin embargo, estos flujos siguen siendo altamente especulativos y volátiles, con sostenibilidad incierta.
Mediano plazo (2026-2027): Entrada gradual de capitales institucionales regulados. Con la maduración de los ETF globales y las infraestructuras custodiales, la liquidez provendrá principalmente de pools de capital institucional conformes. Incluso asignaciones estratégicas contenidas en fondos de pensiones y fondos soberanos podrían generar efectos multiplicadores significativos: este capital es paciente, poco apalancado y proporciona una base de estabilidad al mercado, resistiendo tanto la euforia alcista como el pánico de venta que caracterizan los ciclos minoristas.
Largo plazo (2027-2030): Transformación estructural guiada por la tokenización RWA. Una liquidez masiva y duradera solo podría materializarse mediante la plena implementación de los RWA. Estos activos transportan valor, estabilidad y flujos de rendimiento tradicionales en la blockchain, con potencial de impulsar la TVL de la DeFi hacia niveles trilionarios. Los RWA conectan directamente el ecosistema cripto con los balances globales, asegurando un crecimiento estructural a largo plazo en lugar de una especulación cíclica. Cuando este escenario se concrete, el mercado cripto habrá transitado definitivamente de la periferia al sistema financiero global mainstream.
Conclusión: de la palanca minorista a la infraestructura institucional
El último ciclo alcista fue alimentado por apalancamiento minorista y psicología especulativa. El próximo, si emerge, dependerá de instituciones, cumplimiento normativo y infraestructuras maduras. El mercado transita de la periferia hacia el centro del sistema financiero global: la pregunta ya no es “¿puedo invertir?”, sino “¿cómo asignar capital con seguridad?”.
El capital institucional no llegará de golpe, pero los canales ya están en construcción. En los próximos tres a cinco años, estas vías podrán alcanzar gradualmente plena operatividad. En ese momento, el mercado dejará de competir por la atención minorista y pasará a confiar en las asignaciones y la credibilidad de los gestores patrimoniales institucionales. Es una transición de la economía especulativa a la economía de infraestructura, un paso obligado hacia la madurez del mercado cripto.
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Gigantes minoristas de Dai: cómo el capital institucional dará forma al próximo mercado alcista de Bitcoin
El Bitcoin ha registrado una contracción significativa de 126.000 dólares a los niveles actuales de 90,81K dólares, con una caída del 28,57%. El pánico ha invadido los mercados, las reservas de liquidez se han reducido drásticamente y la presión del deleveraging continúa ejerciendo efectos destabilizadores. Los datos de Coinglass confirman que el último trimestre estuvo marcado por una oleada de liquidaciones forzadas, con una reducción tangible de la liquidez total. Sin embargo, detrás de este panorama pesimista emergen señales estructurales alentadoras: la SEC estadounidense se prepara para lanzar el marco normativo de la “Exención de Innovación”, la Reserva Federal acelera hacia ciclos de recorte de tasas con una frecuencia cada vez mayor, y las infraestructuras de acceso institucional global están alcanzando la madurez operativa. Esta contradicción es el núcleo del mercado actual: a corto plazo parece dominado por el pesimismo, mientras que las perspectivas a largo plazo se iluminan con oportunidades. La verdadera pregunta estratégica sigue siendo: ¿de qué fuentes de capital surgirá la próxima expansión alcista?
Las limitaciones estructurales del capital minorista y la caída del modelo DAT
La era del dominio del capital minorista en el ciclo especulativo está llegando a su fin. Un mito que se está desmoronando son las empresas de Tesorería de Activos Digitales (DAT). Estas entidades cotizadas adquieren criptomonedas mediante emisión de acciones y instrumentos de deuda, generando beneficios a través de estrategias activas de gestión patrimonial como staking y lending.
El mecanismo central de este modelo es el “flywheel del capital”: mientras el precio de las acciones de la empresa permanezca por encima del Valor Neto de los Activos (NAV) de las criptomonedas en posesión, puede emitir equity a valoraciones elevadas y comprar crypto a precios inferiores, amplificando así el capital gestionado. Sin embargo, este sistema depende completamente de una condición: que la prima de las acciones respecto al NAV persista. Cuando el mercado pivote hacia la aversión al riesgo —especialmente durante fuertes correcciones de Bitcoin— esta prima de beta elevada se comprime rápidamente, a veces transformándose en descuento. Una vez desaparecida la prima, la emisión de nuevas acciones diluye el valor para los accionistas y la capacidad de financiamiento se agota irremediablemente.
La cuestión de la escala es aún más crítica. Aunque más de 200 empresas adoptaron estrategias DAT en septiembre de 2025, con un total de más de 115 mil millones de dólares en activos digitales, esta cifra representa menos del 5% del mercado cripto total. Esto significa que el poder adquisitivo agregado de las DAT sigue siendo insuficiente para sostener un ciclo alcista a gran escala. Aún más preocupante es el riesgo inverso: cuando el mercado enfrenta presiones, las DAT podrían verse obligadas a liquidar posiciones para mantener la continuidad operativa, amplificando las presiones de venta en un mercado ya vulnerable.
Por tanto, el mercado necesita urgentemente identificar fuentes de capital estructuralmente más robustas y de mayor tamaño.
Las tres vías de capital: institucional, RWA y infraestructuras
Primer canal: la entrada exploratoria de capitales institucionales
Los ETF spot sobre Bitcoin y Ethereum ya son el vehículo preferido por los gestores de activos globales para asignar capital en el sector cripto. Tras la aprobación del ETF spot de Bitcoin en EE. UU. en enero de 2024, Hong Kong rápidamente siguió con aprobaciones para Bitcoin y Ethereum. Esta convergencia normativa global convierte a los ETF en un canal estandarizado para despliegues de capital internacional rápidos y eficientes.
No obstante, los ETF son solo el punto de partida. Aún más determinante es la maduración de las infraestructuras de custodia y liquidación. La atención de los inversores institucionales se ha desplazado de la pregunta “¿podemos invertir?” a la cuestión pragmática: “¿cómo invertir con seguridad y eficiencia?”. Custodios globales como BNY Mellon ya ofrecen servicios de depósito para activos digitales. Plataformas como Anchorage Digital integran middleware de nivel de liquidación, permitiendo a los gestores patrimoniales asignar capital sin prefinanciación, multiplicando significativamente la eficiencia del capital empleado.
El segmento más prometedor son los fondos de pensiones y fondos soberanos. El multimillonario Bill Miller ha declarado públicamente que en los próximos tres a cinco años los asesores financieros comenzarán a recomendar asignaciones del 1-3% en Bitcoin en carteras institucionales. Aunque aparentemente modesto, para los trillones de dólares en activos gestionados globalmente, incluso solo el 1-3% representa movimientos medibles en cientos de miles de millones de dólares en entrada. El estado de Indiana ya ha presentado propuestas para permitir que los fondos de pensiones inviertan en ETF cripto. Inversores soberanos de los Emiratos Árabes Unidos han colaborado con gestores especializados para lanzar fondos de cobertura con una recaudación objetivo de 100 millones de dólares y rendimientos anuales del 12-15%.
Estos flujos institucionales presentan características estructuralmente diferentes a los ciclos DAT: son previsibles, consolidados en el tiempo y generan liquidez sostenida en lugar de especulativa.
Segundo canal: los RWA como puente hacia trillones de dólares
La tokenización de activos reales (RWA - Real World Assets) podría ser el catalizador más potente de la próxima ola de liquidez. Los RWA convierten activos tradicionales —bonos, inmuebles, obras de arte— en tokens digitales en blockchain. Hasta septiembre de 2025, la capitalización global agregada de RWA tokenizados alcanzaba aproximadamente 30,91 mil millones de dólares. Según investigaciones del sector, para 2030 el mercado de los RWA podría expandirse más de 50 veces, con proyecciones de mercado entre 4 y 30 billones de dólares.
Esta escala supera enormemente cualquier pool de capital nativo cripto existente. ¿Por qué los RWA son estructuralmente decisivos? Porque resuelven la barrera comunicativa entre las finanzas tradicionales y DeFi. Los bonos y títulos tokenizados permiten a ambos ecosistemas “hablar el mismo idioma”. Los RWA introducen activos estables y generadores de rendimiento en la DeFi, reduciendo la volatilidad y ofreciendo a los gestores institucionales fuentes de ingreso no nativas cripto. Protocolos como MakerDAO y Ondo Finance, integrando bonos del Tesoro de EE. UU. en cadena como colateral, se han convertido en imanes para el capital institucional. La integración de RWA ha transformado a MakerDAO en uno de los principales motores DeFi para TVL, con decenas de miles de millones en Tesorería estadounidense respaldando el DAI generado.
Este fenómeno demuestra un principio fundamental: cuando emergen productos de rendimiento conformes y respaldados por activos tradicionales, la finanza institucional está inmediatamente dispuesta a movilizar capital.
Tercer canal: la infraestructura de liquidación como prerequisito habilitador
Independientemente de las fuentes de capital —que provengan de la asignación institucional o de la tokenización RWA—, infraestructuras de liquidación eficientes y de bajo coste siguen siendo prerequisitos obligatorios para la adopción a escala. Las Layer 2 procesan transacciones fuera de la mainnet de Ethereum, reduciendo drásticamente las tarifas de gas y los tiempos de confirmación. Plataformas como dYdX, operando mediante L2, ofrecen velocidades de creación y cancelación de órdenes imposibles en Layer 1, una capacidad crucial para gestionar flujos de capital de alta frecuencia.
Las stablecoins ocupan un papel aún más central. Según datos de TRM Labs, hasta agosto de 2025, el volumen total on-chain de transacciones con stablecoin superó los 4 billones de dólares, con un crecimiento anual del 83%, representando el 30% de todas las transacciones blockchain. En el primer semestre de 2025, la capitalización total de las stablecoins alcanzó los 166 mil millones de dólares, consolidándose como pilar de los pagos transfronterizos conformes. En el Sudeste Asiático, más del 43% de los pagos B2B transfronterizos utilizan stablecoins.
Es crucial el fortalecimiento normativo: autoridades como la Hong Kong Monetary Authority exigen a los emisores de stablecoins mantener reservas al 100%, consolidando el estatus de las stablecoins como instrumentos de caja on-chain conformes y altamente líquidos, garantizando que las instituciones puedan realizar transferencias y liquidaciones con eficiencia operativa.
La línea temporal del flujo de capital: del rebote psicológico a la transformación estructural
Si estas tres vías operativas se materializan, ¿cómo se desplegará temporalmente la entrada de capital?
Corto plazo (finales 2025 - Q1 2026): Un rebote impulsado por señales de política. Si la Reserva Federal termina el ajuste cuantitativo y aumenta la frecuencia de recortes de tasas, si la SEC implementa la “Exención de Innovación” en enero, el mercado podría experimentar una fase de recuperación impulsada por claridad regulatoria. Esta fase estará dominada principalmente por factores psicológicos: señales regulatorias explícitas atraerán capital de riesgo. Sin embargo, estos flujos siguen siendo altamente especulativos y volátiles, con sostenibilidad incierta.
Mediano plazo (2026-2027): Entrada gradual de capitales institucionales regulados. Con la maduración de los ETF globales y las infraestructuras custodiales, la liquidez provendrá principalmente de pools de capital institucional conformes. Incluso asignaciones estratégicas contenidas en fondos de pensiones y fondos soberanos podrían generar efectos multiplicadores significativos: este capital es paciente, poco apalancado y proporciona una base de estabilidad al mercado, resistiendo tanto la euforia alcista como el pánico de venta que caracterizan los ciclos minoristas.
Largo plazo (2027-2030): Transformación estructural guiada por la tokenización RWA. Una liquidez masiva y duradera solo podría materializarse mediante la plena implementación de los RWA. Estos activos transportan valor, estabilidad y flujos de rendimiento tradicionales en la blockchain, con potencial de impulsar la TVL de la DeFi hacia niveles trilionarios. Los RWA conectan directamente el ecosistema cripto con los balances globales, asegurando un crecimiento estructural a largo plazo en lugar de una especulación cíclica. Cuando este escenario se concrete, el mercado cripto habrá transitado definitivamente de la periferia al sistema financiero global mainstream.
Conclusión: de la palanca minorista a la infraestructura institucional
El último ciclo alcista fue alimentado por apalancamiento minorista y psicología especulativa. El próximo, si emerge, dependerá de instituciones, cumplimiento normativo y infraestructuras maduras. El mercado transita de la periferia hacia el centro del sistema financiero global: la pregunta ya no es “¿puedo invertir?”, sino “¿cómo asignar capital con seguridad?”.
El capital institucional no llegará de golpe, pero los canales ya están en construcción. En los próximos tres a cinco años, estas vías podrán alcanzar gradualmente plena operatividad. En ese momento, el mercado dejará de competir por la atención minorista y pasará a confiar en las asignaciones y la credibilidad de los gestores patrimoniales institucionales. Es una transición de la economía especulativa a la economía de infraestructura, un paso obligado hacia la madurez del mercado cripto.