Nadie en el sector cripto quiere ser identificado como el arquitecto detrás del mayor escándalo financiero de 2025: los tokens presidenciales que colapsaron más del 90% desde su pico, dejando a cientos de miles de inversores en la ruina. La familia Trump logró lo que parecía imposible —capitalizar su influencia política para extraer más de 350 millones de dólares del mercado de criptomonedas en cuestión de días.
El fin de semana que cambió la política y las finanzas
A mediados de enero, Washington fue testigo de un evento sin precedentes. El balneario de la pareja presidencial en Marte-Lago generaba tanto entusiasmo por el “potencial cripto” que múltiples empresas del sector donaron millones para la investidura, esperando beneficiarse durante el nuevo gobierno. El mismo fin de semana de la ceremonia inaugural, el presidente anunció en su red social un nuevo token llamado TRUMP. Horas después, su esposa lanzó MELANIA.
Los precios se dispararon desde casi cero a cifras de dos dígitos en pocas horas. En ese momento, el valor combinado de los tokens en manos de la familia presidencial y sus socios comerciales superaba los 5 mil millones de dólares. Luego, el colapso fue inevitable: ambos tokens perdieron entre el 90% y 99% de su valor en días.
Lo que sucedió detrás de bambalinas reveló una red compleja de intermediarios, operadores ocultos y facilitadores técnicos que transformaron a los meme coins en la herramienta más sofisticada para ejecutar estafas de “pump and dump” a escala presidencial.
Quién realmente lanzó estos tokens
En los documentos legales, aparece el nombre de Bill Zanker como autorizado legal de “Fight Fight Fight LLC” —la entidad responsable del lanzamiento. Zanker, un empresario de 71 años, ha sido socio comercial del presidente durante décadas, desde seminarios sobre enriquecimiento rápido hasta proyectos fallidos de crowdfunding.
En 2022, Zanker volvió con una nueva idea: los NFT. Trump ganó al menos 7 millones de dólares vendiendo tarjetas digitales de 99 dólares que lo retrataban como una caricatura de cazador futurista. Con ese historial de “monetización rápida”, no sorprende que Zanker se adentrara en los meme coins.
Sin embargo, Zanker pronto desapareció del radar. No responde llamadas ni mensajes. Sus únicos puntos de contacto públicos fueron una controvertida cena con inversores cripto multimillonarios en un club de golf de Virginia, donde el presidente arribó en helicóptero, pronunció un discurso genérico sobre “libertad cripto” y se retiró rápidamente.
El patrón detrás del caos: Hayden Davis y la conexión argentina
La verdadera pista surgió cuando un segundo líder nacional enfrentó un escándalo idéntico. En febrero, el presidente argentino Javier Milei respalló un token llamado “Libra” que se desplomó dentro de horas. Milei borró rápidamente su apoyo de las redes sociales, pero los datos de la blockchain —un registro público de todas las transacciones cripto— no mienten.
Un investigador especializado en forensia blockchain descubrió anomalías sospechosas: alguien compró 1.1 millones de dólares en TRUMP en segundos (claramente con información privilegiada previa), vendió tres días después y ganó 100 millones de dólares. En el caso de MELANIA, la cadena de transacciones condujo a la misma persona o equipo que creó el token.
El asesor cripto de Milei reveló su identidad: Hayden Davis, un joven de la costa este estadounidense que se presenta como “experto en emprendimiento” en plataformas profesionales. Su verdadero rol era el de orquestador de operaciones de meme coins altamente coordinadas.
Davis trabajaba junto a su padre Tom y una red de socios anónimos bajo la estructura de “Kelsier Ventures” —una especie de banco de sombras para emisores de tokens. Su modelo era consistente: conectar con creadores de tokens presidenciales, asegurar financiamiento, ejecutar la venta interna a precios bajos, promover masivamente el precio, y luego vender todo “de manera anónima” cuando alcanzaban máximos históricos.
Según el análisis de datos públicos, Davis y sus asociados ganaron más de 150 millones de dólares en estas operaciones. Más de la mitad provino de Libra.
La infraestructura: el exchange descentralizado detrás del caos
Mientras Davis ejecutaba las operaciones, necesitaba una plataforma técnica sofisticada. Aquí entra en juego Ming Yeow Ng, un ejecutivo cripto singapurense de unos 40 años conocido en el sector como “Meow” —incluso su avatar es un gato con casco de astronauta.
Ng cofundó Meteora, una plataforma descentralizada de emisión y negociación de criptomonedas. A diferencia de plataformas especializadas en meme coins, Meteora ofrecía mayor flexibilidad, anonimato y capacidades de manipulación más sofisticadas. Los tres tokens presidenciales clave —TRUMP, MELANIA y Libra— fueron lanzados en Meteora.
Según investigaciones de Bloomberg, Ben Chow, entonces CEO de Meteora, estaba “muy involucrado” en los grandes lanzamientos de meme coins del exchange. Davis mencionaba frecuentemente las “instrucciones de Chow” en comunicaciones internas. Un exsocio de Davis grabó una videollamada donde Chow admitía haberlo presentado con “el equipo de Melania” porque “necesitaban ayuda”.
Cuando el escándalo de Milei estalló y se reveló la conexión, Chow renunció. Ng, sin embargo, mantuvo su narrativa: Meteora solo proporcionó “soporte técnico” sin participar en operaciones ilícitas. “No regulamos las intenciones de los emisores”, argumentó.
La filosofía de “no juzgar”: cómo Ming Yeow Ng construyó su imperio
En una reunión en un café de gatos de Singapur, Ng desarrolló su visión del mercado cripto como “puro” porque solo refleja “el valor que los usuarios asignan según su fe”. Argumentó que juzgar todo el sector por las estafas sería como “tirar al bebé con el agua sucia” —una metáfora que utilizó para minimizar la responsabilidad de su plataforma.
Ng también hizo una afirmación provocadora: “El dólar también es un meme coin”. Su razonamiento es que todos los activos financieros derivan su valor de la “creencia colectiva”, no de fundamentos reales. Por lo tanto, según su lógica, emitir tokens sin valor de inversión no es diferente de cómo funcionan las monedas nacionales.
Esta filosofía de “anarquía regulatoria” se convirtió en el ADN de Meteora. Mientras su plataforma procesaba cientos de millones de dólares en transacciones, Ng se mantuvo públicamente distante, enfocándose en el desarrollo técnico y la expansión. En octubre de 2025, Meteora lanzó su propio token con capitalización superior a 300 millones de dólares.
El colapso y sus consecuencias
Para principios de diciembre, los números contaban la verdadera historia del desastre: TRUMP había caído un 92% a 5.90 dólares; MELANIA un 99% a solo 0.11 dólares —prácticamente sin valor.
Hayden Davis desapareció del sector. Sus redes sociales quedaron inactivas, pero la blockchain continuaba mostrando sus operaciones en otros meme coins. Se había convertido en un paria incluso para una industria que desprecia las regulaciones.
Un abogado neoyorquino especializado en litigios de mercados calificó el fenómeno como “la máquina definitiva de extracción de valor diseñada por gente muy capaz”. Demandas siguen en curso contra múltiples actores del ecosistema, aunque ninguna ha acusado directamente a la familia presidencial de irregularidades.
El legado: regulación inexistente y conflictos de interés multiplicados
La falta de supervisión regulatoria es el factor común en toda esta historia. Cuando los operadores pueden ganar cientos de millones con transacciones sospechosas, los reguladores tradicionales permanecen ausentes. La SEC estadounidense simplemente advirtió que “otras leyes antifraude podrían aplicarse”, pero ningún fiscal ha presentado cargos.
Mientras tanto, la familia presidencial diversificó sus intereses cripto: promoviónó la compra de reservas estratégicas de bitcoin por el gobierno; un hijo desarrolló operaciones de minería de bitcoin; el gobierno aceleró ventas de armamento a países aliados con industrias cripto desarrolladas; y se otorgaron indultos a figuras clave del sector que habían contribuido a proyectos anteriores de la familia.
Los influencers que promovieron los meme coins presidenciales ya migraron a nuevos mercados especulativos. Los mercados de predicción, que bajo gobiernos anteriores eran considerados “apuestas ilegales”, ahora florecen con participación de asesores presidenciales.
Conclusión: cuando el hype se convierte en política
La verdad incómoda es que ninguno de los actores principales —ni Zanker, ni Davis, ni Ng— creía realmente que estaban haciendo algo incorrecto, al menos no en términos de su propio marco ético. Para ellos, los meme coins representaban una nueva frontera financiera donde las viejas reglas no se aplicaban.
Lo que la saga de los tokens presidenciales reveló es más profundo que un simple fraude. Expone cómo una industria sin supervisión, combinada con la influencia política, puede generar mecanismos de extracción de valor sin precedentes.
Mientras quienes orquestaron estas operaciones se mantengan en silencio —protegidos por la anonimidad de la blockchain y la indiferencia regulatoria—, será imposible saber el alcance completo de cómo se extrajeron los cientos de millones en tan poco tiempo. La verdadera innovación del mercado de meme coins no fue tecnológica, sino en cómo convirtió a celebridades y líderes políticos en los distribuidores finales de la mayor estafa especulativa de la década.
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La "cosecha" multimillonaria: cómo los meme coins se convirtieron en la máquina más peligrosa de extracción de valor
Nadie en el sector cripto quiere ser identificado como el arquitecto detrás del mayor escándalo financiero de 2025: los tokens presidenciales que colapsaron más del 90% desde su pico, dejando a cientos de miles de inversores en la ruina. La familia Trump logró lo que parecía imposible —capitalizar su influencia política para extraer más de 350 millones de dólares del mercado de criptomonedas en cuestión de días.
El fin de semana que cambió la política y las finanzas
A mediados de enero, Washington fue testigo de un evento sin precedentes. El balneario de la pareja presidencial en Marte-Lago generaba tanto entusiasmo por el “potencial cripto” que múltiples empresas del sector donaron millones para la investidura, esperando beneficiarse durante el nuevo gobierno. El mismo fin de semana de la ceremonia inaugural, el presidente anunció en su red social un nuevo token llamado TRUMP. Horas después, su esposa lanzó MELANIA.
Los precios se dispararon desde casi cero a cifras de dos dígitos en pocas horas. En ese momento, el valor combinado de los tokens en manos de la familia presidencial y sus socios comerciales superaba los 5 mil millones de dólares. Luego, el colapso fue inevitable: ambos tokens perdieron entre el 90% y 99% de su valor en días.
Lo que sucedió detrás de bambalinas reveló una red compleja de intermediarios, operadores ocultos y facilitadores técnicos que transformaron a los meme coins en la herramienta más sofisticada para ejecutar estafas de “pump and dump” a escala presidencial.
Quién realmente lanzó estos tokens
En los documentos legales, aparece el nombre de Bill Zanker como autorizado legal de “Fight Fight Fight LLC” —la entidad responsable del lanzamiento. Zanker, un empresario de 71 años, ha sido socio comercial del presidente durante décadas, desde seminarios sobre enriquecimiento rápido hasta proyectos fallidos de crowdfunding.
En 2022, Zanker volvió con una nueva idea: los NFT. Trump ganó al menos 7 millones de dólares vendiendo tarjetas digitales de 99 dólares que lo retrataban como una caricatura de cazador futurista. Con ese historial de “monetización rápida”, no sorprende que Zanker se adentrara en los meme coins.
Sin embargo, Zanker pronto desapareció del radar. No responde llamadas ni mensajes. Sus únicos puntos de contacto públicos fueron una controvertida cena con inversores cripto multimillonarios en un club de golf de Virginia, donde el presidente arribó en helicóptero, pronunció un discurso genérico sobre “libertad cripto” y se retiró rápidamente.
El patrón detrás del caos: Hayden Davis y la conexión argentina
La verdadera pista surgió cuando un segundo líder nacional enfrentó un escándalo idéntico. En febrero, el presidente argentino Javier Milei respalló un token llamado “Libra” que se desplomó dentro de horas. Milei borró rápidamente su apoyo de las redes sociales, pero los datos de la blockchain —un registro público de todas las transacciones cripto— no mienten.
Un investigador especializado en forensia blockchain descubrió anomalías sospechosas: alguien compró 1.1 millones de dólares en TRUMP en segundos (claramente con información privilegiada previa), vendió tres días después y ganó 100 millones de dólares. En el caso de MELANIA, la cadena de transacciones condujo a la misma persona o equipo que creó el token.
El asesor cripto de Milei reveló su identidad: Hayden Davis, un joven de la costa este estadounidense que se presenta como “experto en emprendimiento” en plataformas profesionales. Su verdadero rol era el de orquestador de operaciones de meme coins altamente coordinadas.
Davis trabajaba junto a su padre Tom y una red de socios anónimos bajo la estructura de “Kelsier Ventures” —una especie de banco de sombras para emisores de tokens. Su modelo era consistente: conectar con creadores de tokens presidenciales, asegurar financiamiento, ejecutar la venta interna a precios bajos, promover masivamente el precio, y luego vender todo “de manera anónima” cuando alcanzaban máximos históricos.
Según el análisis de datos públicos, Davis y sus asociados ganaron más de 150 millones de dólares en estas operaciones. Más de la mitad provino de Libra.
La infraestructura: el exchange descentralizado detrás del caos
Mientras Davis ejecutaba las operaciones, necesitaba una plataforma técnica sofisticada. Aquí entra en juego Ming Yeow Ng, un ejecutivo cripto singapurense de unos 40 años conocido en el sector como “Meow” —incluso su avatar es un gato con casco de astronauta.
Ng cofundó Meteora, una plataforma descentralizada de emisión y negociación de criptomonedas. A diferencia de plataformas especializadas en meme coins, Meteora ofrecía mayor flexibilidad, anonimato y capacidades de manipulación más sofisticadas. Los tres tokens presidenciales clave —TRUMP, MELANIA y Libra— fueron lanzados en Meteora.
Según investigaciones de Bloomberg, Ben Chow, entonces CEO de Meteora, estaba “muy involucrado” en los grandes lanzamientos de meme coins del exchange. Davis mencionaba frecuentemente las “instrucciones de Chow” en comunicaciones internas. Un exsocio de Davis grabó una videollamada donde Chow admitía haberlo presentado con “el equipo de Melania” porque “necesitaban ayuda”.
Cuando el escándalo de Milei estalló y se reveló la conexión, Chow renunció. Ng, sin embargo, mantuvo su narrativa: Meteora solo proporcionó “soporte técnico” sin participar en operaciones ilícitas. “No regulamos las intenciones de los emisores”, argumentó.
La filosofía de “no juzgar”: cómo Ming Yeow Ng construyó su imperio
En una reunión en un café de gatos de Singapur, Ng desarrolló su visión del mercado cripto como “puro” porque solo refleja “el valor que los usuarios asignan según su fe”. Argumentó que juzgar todo el sector por las estafas sería como “tirar al bebé con el agua sucia” —una metáfora que utilizó para minimizar la responsabilidad de su plataforma.
Ng también hizo una afirmación provocadora: “El dólar también es un meme coin”. Su razonamiento es que todos los activos financieros derivan su valor de la “creencia colectiva”, no de fundamentos reales. Por lo tanto, según su lógica, emitir tokens sin valor de inversión no es diferente de cómo funcionan las monedas nacionales.
Esta filosofía de “anarquía regulatoria” se convirtió en el ADN de Meteora. Mientras su plataforma procesaba cientos de millones de dólares en transacciones, Ng se mantuvo públicamente distante, enfocándose en el desarrollo técnico y la expansión. En octubre de 2025, Meteora lanzó su propio token con capitalización superior a 300 millones de dólares.
El colapso y sus consecuencias
Para principios de diciembre, los números contaban la verdadera historia del desastre: TRUMP había caído un 92% a 5.90 dólares; MELANIA un 99% a solo 0.11 dólares —prácticamente sin valor.
Hayden Davis desapareció del sector. Sus redes sociales quedaron inactivas, pero la blockchain continuaba mostrando sus operaciones en otros meme coins. Se había convertido en un paria incluso para una industria que desprecia las regulaciones.
Un abogado neoyorquino especializado en litigios de mercados calificó el fenómeno como “la máquina definitiva de extracción de valor diseñada por gente muy capaz”. Demandas siguen en curso contra múltiples actores del ecosistema, aunque ninguna ha acusado directamente a la familia presidencial de irregularidades.
El legado: regulación inexistente y conflictos de interés multiplicados
La falta de supervisión regulatoria es el factor común en toda esta historia. Cuando los operadores pueden ganar cientos de millones con transacciones sospechosas, los reguladores tradicionales permanecen ausentes. La SEC estadounidense simplemente advirtió que “otras leyes antifraude podrían aplicarse”, pero ningún fiscal ha presentado cargos.
Mientras tanto, la familia presidencial diversificó sus intereses cripto: promoviónó la compra de reservas estratégicas de bitcoin por el gobierno; un hijo desarrolló operaciones de minería de bitcoin; el gobierno aceleró ventas de armamento a países aliados con industrias cripto desarrolladas; y se otorgaron indultos a figuras clave del sector que habían contribuido a proyectos anteriores de la familia.
Los influencers que promovieron los meme coins presidenciales ya migraron a nuevos mercados especulativos. Los mercados de predicción, que bajo gobiernos anteriores eran considerados “apuestas ilegales”, ahora florecen con participación de asesores presidenciales.
Conclusión: cuando el hype se convierte en política
La verdad incómoda es que ninguno de los actores principales —ni Zanker, ni Davis, ni Ng— creía realmente que estaban haciendo algo incorrecto, al menos no en términos de su propio marco ético. Para ellos, los meme coins representaban una nueva frontera financiera donde las viejas reglas no se aplicaban.
Lo que la saga de los tokens presidenciales reveló es más profundo que un simple fraude. Expone cómo una industria sin supervisión, combinada con la influencia política, puede generar mecanismos de extracción de valor sin precedentes.
Mientras quienes orquestaron estas operaciones se mantengan en silencio —protegidos por la anonimidad de la blockchain y la indiferencia regulatoria—, será imposible saber el alcance completo de cómo se extrajeron los cientos de millones en tan poco tiempo. La verdadera innovación del mercado de meme coins no fue tecnológica, sino en cómo convirtió a celebridades y líderes políticos en los distribuidores finales de la mayor estafa especulativa de la década.