En enero de 2025, durante los festejos de investidura presidencial en Washington, ocurrió algo sin precedentes en la historia de las criptomonedas: una pareja política lanzó simultáneamente dos tokens digitales que alcanzaron capitalización de billones de dólares en horas, solo para colapsar días después. Los afectados: cientos de miles de inversores comunes. Los ganadores: un círculo cerrado de operadores cripto.
El fin de semana que cambió las reglas del juego
A mediados de enero, mientras se desarrollaban los actos de inauguración, la familia Trump anunció el lanzamiento de TRUMP —un meme coin sin respaldo ni funcionalidad. Pocas horas después, Melania Trump presentó su propio token, MELANIA. El fenómeno causó sorpresa masiva en el mercado: ambos tokens se dispararon desde prácticamente cero a máximos históricos en cuestión de minutos.
Los números fueron asombrosos. En su pico, la familia y sus asociados cercanos acumularon ganancias por más de 5 mil millones de dólares. Pero la reversión fue igual de brutal: dentro de 72 horas, ambos tokens perdieron más del 90% de su valor. Según análisis de cadena de bloques, los operadores internos extrajeron aproximadamente 350 millones de dólares antes del colapso.
“Aparentemente todo era legal”, aseguró la portavoz de la Casa Blanca en declaraciones posteriores. Sin embargo, el mercado cripto vibraba de indignación. Traders experimentados hablaban de “pump and dump” —una táctica clásica de manipulación bursátil que, en el mundo tradicional, resultaría en prisión. Acá, simplemente sucedía bajo el radar regulatorio.
La anatomía de una estafa perfecta: Meme coins sin regulación
Para entender cómo fue posible, hay que remontarse al origen de los meme coins. Estos tokens nacieron como broma en 2013 cuando dos programadores eligieron una imagen viral de un Shiba Inu para crear Dogecoin, satirizando la proliferación descontrolada de criptomonedas. Lo que comenzó como ironía se convirtió en imperio.
A diferencia de cualquier activo financiero tradicional, los meme coins carecen completamente de fundamentales. No tienen empresa detrás, no generan flujo de caja, no tienen utilidad. Su valor depende enteramente del “hype” —del puro especulación sobre especulación. Es decir: compras barato esperando que alguien más compre más caro. Cuando todos tratan de vender simultáneamente, el castillo se desmorona.
“Según la teoría de mercados eficientes, esto no debería funcionar. Pero la realidad es que da dinero”, explicó Alon Cohen, cofundador de Pump.fun, la plataforma más popular para crear y negociar meme coins. Pump.fun ha facilitado el lanzamiento de más de 1,400 meme coins, generando cerca de 1 billón de dólares solo en comisiones desde enero de 2024.
La plataforma funciona con una simplicidad alarmante: crear un token toma solo clics. Sin requisitos de programación, sin regulación, sin verificaciones. Cualquiera puede lanzar una moneda sobre cualquier tema. El único requisito es generar suficiente “ruido” en redes sociales y foros especializados.
Los operadores en la sombra: de la república argentina al mercado global
El primer indicio de un esquema coordinado llegó desde Argentina. En febrero de 2025, el presidente argentino Javier Milei respaldó públicamente un meme coin llamado LIBRA. Horas después de su apoyo, el token colapsó. Milei borró rápidamente sus mensajes de apoyo, alegando ignorancia.
Pero la cadena de bloques no olvida. Nicolas Vaiman, analista especializado en rastreo blockchain, descubrió anomalías reveladoras. Encontró que alguien compró 1.1 millones de dólares en LIBRA segundos después del anuncio presidencial —información privilegiada en acción—, vendió tres días después y se embolsó 100 millones en ganancias.
La investigación llevó a Hayden Davis, un asesor cripto con conexiones en múltiples proyectos presidenciales. Davis, quien desertor de una universidad evangélica, se había convertido en operador de las sombras del mercado de meme coins. Trabajaba con su padre y había establecido Kelsier Ventures, una empresa que asesoraba a emisores de tokens, conectaba con influencers y ejecutaba operaciones.
Lo sorprendente fue el patrón detectado: todos los tokens que Davis operaba seguían la misma secuencia: venta interna silenciosa → disparo de precio mediante “hype” coordinado → colapso abrupto. Los ganadores: Davis y su círculo. Los perdedores: inversores convencionales sorprendidos por la volatilidad.
Cuando estalló el escándalo argentino, Davis sorprendió a muchos al admitir públicamente su participación en LIBRA. Afirmó haber ganado 100 millones vendiendo el token, aunque aseguró ser solo un “custodio de fondos”. Sus videos posteriores revelaron una realidad más cruda: admitió haber participado también en el lanzamiento de MELANIA, aunque negó haber obtenido ganancias personales.
El intercambio: cómo los exchanges cripto facilitaron la operación
El elemento crucial que permitió estas operaciones fue el software de los exchanges descentralizados. Específicamente, la plataforma Meteora jugó un rol central. Este exchange fue fundado por Ming Yeow Ng, operador cripto de Singapur conocido por el alias “Meow”, quien cultiva una imagen de visionario anónimo.
Ng creció en Singapur, estudió ingeniería informática, y en 2021 lanzó una aplicación de finanzas cripto que eventualmente fue adquirida por inversores de alto perfil. Cuando el titular de la firma enfrentó acusaciones de fraude masivo, Ng renombró su proyecto a Meteora y continuó expandiendo su plataforma.
Según análisis de ingresos, el 90% de los 134 millones de dólares que Meteora generó en un año provenía específicamente de comisiones por trading de meme coins —mucho más que cualquier otro producto. Esto significaba que el viaje de los meme coins era el viaje de Meteora.
Moty Povolotski, exsocio de Davis que se convirtió en denunciante, reveló detalles cruciales. Explicó que alguien del equipo de Trump contactó a Meteora pidiendo “soporte técnico” para el lanzamiento de TRUMP y MELANIA. Poco después, Davis envió mensajes jactándose de “poder sin precedentes” y mencionando planes secretos para MELANIA.
El descubrimiento: conexiones entre operaciones presidenciales
Lo más sorprendente fue lo que la cadena de bloques reveló: la wallet que creó LIBRA en Argentina estaba conectada a la que creó MELANIA. Esto sugería que no se trataba de operaciones independientes, sino de un equipo coordinado con experiencia replicando el mismo modelo en diferentes contextos políticos.
Cuando Povolotski confrontó a Ben Chow, entonces CEO de Meteora, este admitió haber presentado a Davis con el “equipo de Melania” por razones de “soporte”. Poco después de esta revelación, Chow renunció a su posición.
Ng, por su parte, adoptó una postura de “ignorancia técnica”. En una reunión en Singapur, insistió en que Meteora solo proporcionaba infraestructura tecnológica, sin participar en decisiones operativas de los tokens. “No controlo cómo la gente usa mis herramientas”, argumentó. Comparó la situación con un “bebé en la bañera” —la idea de que no se debe descartar toda una industria por sus usos maliciosos.
Sin embargo, los números hablan de otra realidad: el fin de semana del lanzamiento de TRUMP fue el segundo de mayor volumen de transacciones en la historia de Meteora. Difficil creer que semejante volumen pasara desapercibido para la gestión de la plataforma.
El fantasma desaparece: Hayden Davis y las consecuencias
Después del escándalo masivo y las acusaciones públicas, Davis desapareció. Sus redes sociales cayeron en silencio, sus números dejaron de responder. Sin embargo, análisis de blockchain muestran que sigue operando tokens desde direcciones anónimas.
Entrevistado por youtubers especializados en estafas, Davis finalmente admitió toda la dimensión del problema: “Los meme coins son un casino sin regulación. Todo el sector cripto tampoco es mucho mejor. Todo es una mierda”.
Explicó la táctica del “sniping”: traders con información privilegiada compran masivamente en el lanzamiento de un token y venden cuando otros inversores menores se suman, capturando ganancias brutales en ventanas de minutos. Según su propio relato, este fue el modelo aplicado sistemáticamente.
La regulación fantasma: por qué “todo es legal”
La pregunta obvia es: ¿cómo es posible que operaciones que en Wall Street resultarían en cargos de insider trading y fraude sean completamente legales en cripto?
La respuesta está en la ausencia radical de regulación. Cuando la SEC de EE.UU. finalmente emitió una posición sobre meme coins, simplemente advirtió que “otras leyes antifraude podrían aplicarse” —como si eso fuera suficiente. Ningún regulador ha iniciado investigaciones serias. Ningún fiscal ha presentado cargos.
Max Burwick, abogado que representa a inversores perjudicados, describió el fenómeno como “la máquina definitiva de extracción de valor diseñada por gente muy capaz”. Ha demandado a Pump.fun llamándolo “casino manipulado por insiders” y ha presentado acusaciones separadas contra Davis, Chow y sus asociados por “pump and dump” repetido. Los casos siguen sin resolverse.
Todos los acusados niegan irregularidades. Los abogados de Davis argumentan que LIBRA “no es una estafa” porque nunca se prometió explícitamente que el precio subiría. El abogado de Chow insiste en que su cliente “solo desarrolló software” y que cualquier ilegalidad sería responsabilidad de otros.
Mientras tanto, la familia Trump diversificó su “cartera de conflictos de interés”: el presidente impulsó que el gobierno estadounidense comprara reservas estratégicas de bitcoin; su hijo Eric controla una empresa minera de bitcoin; se aceleró la venta de cazas a Arabia Saudí mientras la familia licenciaba la marca Trump a un rascacielos en Jeddah.
El epílogo: cuando la fiebre desaparece
Al 10 de diciembre de 2025, TRUMP había caído 92% desde su máximo, cotizando a 5.9 dólares. MELANIA había desplomado 99%, prácticamente sin valor, a 0.11 dólares.
Según datos de volumen de trading, en noviembre el mercado de meme coins experimentó una caída de 92% respecto al pico de enero. Los inversores habían sido “cazados” una y otra vez hasta agotar sus recursos. La fiebre especulativa que había sorprendido al mercado en enero se evaporó con la misma velocidad con que se había levantado.
En junio, “Fight Fight Fight LLC” —la entidad registrada detrás de los tokens— anunció una nueva aplicación de trading. Los hijos del presidente, sin embargo, condenaron públicamente el proyecto por “falta de aprobación familiar”. La familia planea su propia plataforma cripto.
Ng y Meteora continuaron sin fricción. En octubre, el exchange lanzó su propia criptomoneda con capitalización inicial de más de 300 millones de dólares. Mientras los operadores guarden silencio sobre cómo exactamente extrajeron cientos de millones de dólares en cuestión de horas, será difícil saber si alguna vez enfrentarán consecuencias.
Reflexión final: el microcosmos que refleja la realidad
“La cripto es un microcosmos, ¿no? Refleja lo que realmente quiere el mundo”, dijo Ng mientras comía fideos en Singapur. “El mundo quiere ganar dinero rápido, sin esfuerzo”.
Quizá tuviera razón. Lo que sucedió con los tokens presidenciales no fue una anomalía, sino la expresión más clara del modelo de meme coins: una industria donde la ausencia de regulación permite a operadores sofisticados extraer valor de inversores menos informados, una y otra vez, con impunidad legal.
La diferencia es que esta vez, los operadores eran los más sorprendentes imaginables: una familia política con acceso directo a las más altas esferas del poder, utilizando las herramientas de una industria sin regulación para capturar ganancias de sus propios seguidores.
Cuando la fiebre finalmente termina, queda la pregunta incómoda: ¿Cuándo exactamente la especulación se convierte en corrupción? ¿Y en una industria donde los reguladores simplemente no interfieren, cuál es la diferencia?
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Cuando los "Meme Coins" se convirtieron en máquina de extracción de riqueza: el fenómeno político que sorprendió al mercado cripto
En enero de 2025, durante los festejos de investidura presidencial en Washington, ocurrió algo sin precedentes en la historia de las criptomonedas: una pareja política lanzó simultáneamente dos tokens digitales que alcanzaron capitalización de billones de dólares en horas, solo para colapsar días después. Los afectados: cientos de miles de inversores comunes. Los ganadores: un círculo cerrado de operadores cripto.
El fin de semana que cambió las reglas del juego
A mediados de enero, mientras se desarrollaban los actos de inauguración, la familia Trump anunció el lanzamiento de TRUMP —un meme coin sin respaldo ni funcionalidad. Pocas horas después, Melania Trump presentó su propio token, MELANIA. El fenómeno causó sorpresa masiva en el mercado: ambos tokens se dispararon desde prácticamente cero a máximos históricos en cuestión de minutos.
Los números fueron asombrosos. En su pico, la familia y sus asociados cercanos acumularon ganancias por más de 5 mil millones de dólares. Pero la reversión fue igual de brutal: dentro de 72 horas, ambos tokens perdieron más del 90% de su valor. Según análisis de cadena de bloques, los operadores internos extrajeron aproximadamente 350 millones de dólares antes del colapso.
“Aparentemente todo era legal”, aseguró la portavoz de la Casa Blanca en declaraciones posteriores. Sin embargo, el mercado cripto vibraba de indignación. Traders experimentados hablaban de “pump and dump” —una táctica clásica de manipulación bursátil que, en el mundo tradicional, resultaría en prisión. Acá, simplemente sucedía bajo el radar regulatorio.
La anatomía de una estafa perfecta: Meme coins sin regulación
Para entender cómo fue posible, hay que remontarse al origen de los meme coins. Estos tokens nacieron como broma en 2013 cuando dos programadores eligieron una imagen viral de un Shiba Inu para crear Dogecoin, satirizando la proliferación descontrolada de criptomonedas. Lo que comenzó como ironía se convirtió en imperio.
A diferencia de cualquier activo financiero tradicional, los meme coins carecen completamente de fundamentales. No tienen empresa detrás, no generan flujo de caja, no tienen utilidad. Su valor depende enteramente del “hype” —del puro especulación sobre especulación. Es decir: compras barato esperando que alguien más compre más caro. Cuando todos tratan de vender simultáneamente, el castillo se desmorona.
“Según la teoría de mercados eficientes, esto no debería funcionar. Pero la realidad es que da dinero”, explicó Alon Cohen, cofundador de Pump.fun, la plataforma más popular para crear y negociar meme coins. Pump.fun ha facilitado el lanzamiento de más de 1,400 meme coins, generando cerca de 1 billón de dólares solo en comisiones desde enero de 2024.
La plataforma funciona con una simplicidad alarmante: crear un token toma solo clics. Sin requisitos de programación, sin regulación, sin verificaciones. Cualquiera puede lanzar una moneda sobre cualquier tema. El único requisito es generar suficiente “ruido” en redes sociales y foros especializados.
Los operadores en la sombra: de la república argentina al mercado global
El primer indicio de un esquema coordinado llegó desde Argentina. En febrero de 2025, el presidente argentino Javier Milei respaldó públicamente un meme coin llamado LIBRA. Horas después de su apoyo, el token colapsó. Milei borró rápidamente sus mensajes de apoyo, alegando ignorancia.
Pero la cadena de bloques no olvida. Nicolas Vaiman, analista especializado en rastreo blockchain, descubrió anomalías reveladoras. Encontró que alguien compró 1.1 millones de dólares en LIBRA segundos después del anuncio presidencial —información privilegiada en acción—, vendió tres días después y se embolsó 100 millones en ganancias.
La investigación llevó a Hayden Davis, un asesor cripto con conexiones en múltiples proyectos presidenciales. Davis, quien desertor de una universidad evangélica, se había convertido en operador de las sombras del mercado de meme coins. Trabajaba con su padre y había establecido Kelsier Ventures, una empresa que asesoraba a emisores de tokens, conectaba con influencers y ejecutaba operaciones.
Lo sorprendente fue el patrón detectado: todos los tokens que Davis operaba seguían la misma secuencia: venta interna silenciosa → disparo de precio mediante “hype” coordinado → colapso abrupto. Los ganadores: Davis y su círculo. Los perdedores: inversores convencionales sorprendidos por la volatilidad.
Cuando estalló el escándalo argentino, Davis sorprendió a muchos al admitir públicamente su participación en LIBRA. Afirmó haber ganado 100 millones vendiendo el token, aunque aseguró ser solo un “custodio de fondos”. Sus videos posteriores revelaron una realidad más cruda: admitió haber participado también en el lanzamiento de MELANIA, aunque negó haber obtenido ganancias personales.
El intercambio: cómo los exchanges cripto facilitaron la operación
El elemento crucial que permitió estas operaciones fue el software de los exchanges descentralizados. Específicamente, la plataforma Meteora jugó un rol central. Este exchange fue fundado por Ming Yeow Ng, operador cripto de Singapur conocido por el alias “Meow”, quien cultiva una imagen de visionario anónimo.
Ng creció en Singapur, estudió ingeniería informática, y en 2021 lanzó una aplicación de finanzas cripto que eventualmente fue adquirida por inversores de alto perfil. Cuando el titular de la firma enfrentó acusaciones de fraude masivo, Ng renombró su proyecto a Meteora y continuó expandiendo su plataforma.
Según análisis de ingresos, el 90% de los 134 millones de dólares que Meteora generó en un año provenía específicamente de comisiones por trading de meme coins —mucho más que cualquier otro producto. Esto significaba que el viaje de los meme coins era el viaje de Meteora.
Moty Povolotski, exsocio de Davis que se convirtió en denunciante, reveló detalles cruciales. Explicó que alguien del equipo de Trump contactó a Meteora pidiendo “soporte técnico” para el lanzamiento de TRUMP y MELANIA. Poco después, Davis envió mensajes jactándose de “poder sin precedentes” y mencionando planes secretos para MELANIA.
El descubrimiento: conexiones entre operaciones presidenciales
Lo más sorprendente fue lo que la cadena de bloques reveló: la wallet que creó LIBRA en Argentina estaba conectada a la que creó MELANIA. Esto sugería que no se trataba de operaciones independientes, sino de un equipo coordinado con experiencia replicando el mismo modelo en diferentes contextos políticos.
Cuando Povolotski confrontó a Ben Chow, entonces CEO de Meteora, este admitió haber presentado a Davis con el “equipo de Melania” por razones de “soporte”. Poco después de esta revelación, Chow renunció a su posición.
Ng, por su parte, adoptó una postura de “ignorancia técnica”. En una reunión en Singapur, insistió en que Meteora solo proporcionaba infraestructura tecnológica, sin participar en decisiones operativas de los tokens. “No controlo cómo la gente usa mis herramientas”, argumentó. Comparó la situación con un “bebé en la bañera” —la idea de que no se debe descartar toda una industria por sus usos maliciosos.
Sin embargo, los números hablan de otra realidad: el fin de semana del lanzamiento de TRUMP fue el segundo de mayor volumen de transacciones en la historia de Meteora. Difficil creer que semejante volumen pasara desapercibido para la gestión de la plataforma.
El fantasma desaparece: Hayden Davis y las consecuencias
Después del escándalo masivo y las acusaciones públicas, Davis desapareció. Sus redes sociales cayeron en silencio, sus números dejaron de responder. Sin embargo, análisis de blockchain muestran que sigue operando tokens desde direcciones anónimas.
Entrevistado por youtubers especializados en estafas, Davis finalmente admitió toda la dimensión del problema: “Los meme coins son un casino sin regulación. Todo el sector cripto tampoco es mucho mejor. Todo es una mierda”.
Explicó la táctica del “sniping”: traders con información privilegiada compran masivamente en el lanzamiento de un token y venden cuando otros inversores menores se suman, capturando ganancias brutales en ventanas de minutos. Según su propio relato, este fue el modelo aplicado sistemáticamente.
La regulación fantasma: por qué “todo es legal”
La pregunta obvia es: ¿cómo es posible que operaciones que en Wall Street resultarían en cargos de insider trading y fraude sean completamente legales en cripto?
La respuesta está en la ausencia radical de regulación. Cuando la SEC de EE.UU. finalmente emitió una posición sobre meme coins, simplemente advirtió que “otras leyes antifraude podrían aplicarse” —como si eso fuera suficiente. Ningún regulador ha iniciado investigaciones serias. Ningún fiscal ha presentado cargos.
Max Burwick, abogado que representa a inversores perjudicados, describió el fenómeno como “la máquina definitiva de extracción de valor diseñada por gente muy capaz”. Ha demandado a Pump.fun llamándolo “casino manipulado por insiders” y ha presentado acusaciones separadas contra Davis, Chow y sus asociados por “pump and dump” repetido. Los casos siguen sin resolverse.
Todos los acusados niegan irregularidades. Los abogados de Davis argumentan que LIBRA “no es una estafa” porque nunca se prometió explícitamente que el precio subiría. El abogado de Chow insiste en que su cliente “solo desarrolló software” y que cualquier ilegalidad sería responsabilidad de otros.
Mientras tanto, la familia Trump diversificó su “cartera de conflictos de interés”: el presidente impulsó que el gobierno estadounidense comprara reservas estratégicas de bitcoin; su hijo Eric controla una empresa minera de bitcoin; se aceleró la venta de cazas a Arabia Saudí mientras la familia licenciaba la marca Trump a un rascacielos en Jeddah.
El epílogo: cuando la fiebre desaparece
Al 10 de diciembre de 2025, TRUMP había caído 92% desde su máximo, cotizando a 5.9 dólares. MELANIA había desplomado 99%, prácticamente sin valor, a 0.11 dólares.
Según datos de volumen de trading, en noviembre el mercado de meme coins experimentó una caída de 92% respecto al pico de enero. Los inversores habían sido “cazados” una y otra vez hasta agotar sus recursos. La fiebre especulativa que había sorprendido al mercado en enero se evaporó con la misma velocidad con que se había levantado.
En junio, “Fight Fight Fight LLC” —la entidad registrada detrás de los tokens— anunció una nueva aplicación de trading. Los hijos del presidente, sin embargo, condenaron públicamente el proyecto por “falta de aprobación familiar”. La familia planea su propia plataforma cripto.
Ng y Meteora continuaron sin fricción. En octubre, el exchange lanzó su propia criptomoneda con capitalización inicial de más de 300 millones de dólares. Mientras los operadores guarden silencio sobre cómo exactamente extrajeron cientos de millones de dólares en cuestión de horas, será difícil saber si alguna vez enfrentarán consecuencias.
Reflexión final: el microcosmos que refleja la realidad
“La cripto es un microcosmos, ¿no? Refleja lo que realmente quiere el mundo”, dijo Ng mientras comía fideos en Singapur. “El mundo quiere ganar dinero rápido, sin esfuerzo”.
Quizá tuviera razón. Lo que sucedió con los tokens presidenciales no fue una anomalía, sino la expresión más clara del modelo de meme coins: una industria donde la ausencia de regulación permite a operadores sofisticados extraer valor de inversores menos informados, una y otra vez, con impunidad legal.
La diferencia es que esta vez, los operadores eran los más sorprendentes imaginables: una familia política con acceso directo a las más altas esferas del poder, utilizando las herramientas de una industria sin regulación para capturar ganancias de sus propios seguidores.
Cuando la fiebre finalmente termina, queda la pregunta incómoda: ¿Cuándo exactamente la especulación se convierte en corrupción? ¿Y en una industria donde los reguladores simplemente no interfieren, cuál es la diferencia?