La visión del fundador de Digital Currency Group va mucho más allá de la finanza digital tradicional. Barry Silbert contempla una transformación radical del sector de las criptomonedas fusionando las capacidades de aprendizaje automático con las infraestructuras descentralizadas. Esta orientación estratégica representa, según él, un cambio de paradigma, donde la humanidad transitará hacia un modelo de propiedad y control distribuidos de la inteligencia misma, mucho más allá de la simple posesión de activos digitales.
Un cambio de paradigma en las inversiones en crypto
En su última comunicación a los accionistas, Silbert ha posicionando claramente la inteligencia artificial descentralizada como el próximo capítulo de la evolución del sector. A diferencia de los modelos cerrados propuestos por los gigantes tecnológicos establecidos, este enfoque abierto promete beneficios sustanciales para toda la comunidad mundial. El director de Digital Currency Group estima que el potencial de esta fusión tecnológica podría eclipsar al que Bitcoin mismo revolucionó.
Compromisos financieros masivos y específicos
Para concretar esta visión, Digital Currency Group se compromete decididamente. La empresa ya ha movilizado 105 millones de dólares para financiar más de una docena de proyectos centrados en la IA descentralizada, con la intención declarada de ampliar estas inversiones durante el año 2025. Esta estrategia de despliegue de capital refleja la profunda convicción del grupo en esta tendencia emergente.
Bittensor en el centro de la estrategia
Entre estas iniciativas, Bittensor ocupa un lugar privilegiado. Esta red de criptomonedas dedicada a la infraestructura de aprendizaje automático y a las aplicaciones de IA ha capturado la atención particular de Digital Currency Group. El token TAO asociado a Bittensor presenta, según Silbert, características fundamentales que lo acercan a Bitcoin, evidenciando su potencial de valor a largo plazo. DCG no se limita a ser inversor: la empresa aspira a convertirse en un pilar de apoyo y desarrollo de este ecosistema en expansión.
Yuma y la estructuración del ecosistema
En noviembre pasado, esta estrategia se materializó con la creación de una nueva entidad, Yuma, diseñada para incubar y apoyar proyectos de infraestructura relacionados con Bittensor. Este enfoque estructurado demuestra que Digital Currency Group no contempla simplemente inversiones financieras, sino la construcción de un verdadero ecosistema tecnológico.
Ampliación de la oferta de inversión
Paralelamente, Grayscale, la filial especializada de Digital Currency Group en productos de inversión, ha lanzado soluciones que permiten a los inversores tradicionales acceder a TAO. Este proceso de integración del token en la oferta institucional refuerza la legitimidad y accesibilidad de esta clase de activos emergente.
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Barry Silbert apuesta por una convergencia revolucionaria de IA y blockchain para el futuro de las criptomonedas
La visión del fundador de Digital Currency Group va mucho más allá de la finanza digital tradicional. Barry Silbert contempla una transformación radical del sector de las criptomonedas fusionando las capacidades de aprendizaje automático con las infraestructuras descentralizadas. Esta orientación estratégica representa, según él, un cambio de paradigma, donde la humanidad transitará hacia un modelo de propiedad y control distribuidos de la inteligencia misma, mucho más allá de la simple posesión de activos digitales.
Un cambio de paradigma en las inversiones en crypto
En su última comunicación a los accionistas, Silbert ha posicionando claramente la inteligencia artificial descentralizada como el próximo capítulo de la evolución del sector. A diferencia de los modelos cerrados propuestos por los gigantes tecnológicos establecidos, este enfoque abierto promete beneficios sustanciales para toda la comunidad mundial. El director de Digital Currency Group estima que el potencial de esta fusión tecnológica podría eclipsar al que Bitcoin mismo revolucionó.
Compromisos financieros masivos y específicos
Para concretar esta visión, Digital Currency Group se compromete decididamente. La empresa ya ha movilizado 105 millones de dólares para financiar más de una docena de proyectos centrados en la IA descentralizada, con la intención declarada de ampliar estas inversiones durante el año 2025. Esta estrategia de despliegue de capital refleja la profunda convicción del grupo en esta tendencia emergente.
Bittensor en el centro de la estrategia
Entre estas iniciativas, Bittensor ocupa un lugar privilegiado. Esta red de criptomonedas dedicada a la infraestructura de aprendizaje automático y a las aplicaciones de IA ha capturado la atención particular de Digital Currency Group. El token TAO asociado a Bittensor presenta, según Silbert, características fundamentales que lo acercan a Bitcoin, evidenciando su potencial de valor a largo plazo. DCG no se limita a ser inversor: la empresa aspira a convertirse en un pilar de apoyo y desarrollo de este ecosistema en expansión.
Yuma y la estructuración del ecosistema
En noviembre pasado, esta estrategia se materializó con la creación de una nueva entidad, Yuma, diseñada para incubar y apoyar proyectos de infraestructura relacionados con Bittensor. Este enfoque estructurado demuestra que Digital Currency Group no contempla simplemente inversiones financieras, sino la construcción de un verdadero ecosistema tecnológico.
Ampliación de la oferta de inversión
Paralelamente, Grayscale, la filial especializada de Digital Currency Group en productos de inversión, ha lanzado soluciones que permiten a los inversores tradicionales acceder a TAO. Este proceso de integración del token en la oferta institucional refuerza la legitimidad y accesibilidad de esta clase de activos emergente.