Cuando el mercado global está lleno de incertidumbre, veo una cosa que es constante: el dinero siempre busca un lugar seguro. Cuando el oro supera los $4.950/oz y la plata alcanza los $97/oz, no son solo números, sino una señal del aumento en la demanda de protección de valor.
Elijo el oro como mi principal refugio, no para perseguir ganancias rápidas, sino para mantener la estabilidad de la cartera. Su movimiento puede no ser tan rápido como el de las criptomonedas, pero precisamente ahí radica su fortaleza. Cuando los activos riesgosos tiemblan, los metales preciosos permanecen firmes.
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