El costo de reducir riesgos Muchas personas no quieren aceptar un hecho: para reducir riesgos, hay que renunciar a algunas cosas. Debes renunciar a: la impulsividad de perseguir cada tendencia, la ilusión de cada aumento repentino, esa sensación de dopamina de "no puedo perderme". Las tendencias son realmente emocionantes, la sensación de burbuja es como una droga. Pero el riesgo siempre baila con la burbuja, esa es la ley de hierro. La verdadera gestión de riesgos no es "querer todo", sino "saber qué no hacer". El FOMO es el enemigo más grande de los inversores, te hace ser más codicioso cuando otros son codiciosos, y entrar en la cima de la burbuja para comprar. El mercado siempre ofrece nuevas oportunidades, pero tu capital solo tiene una vida. Aprender a decir "no" es más importante que aprender a decir "sí".
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El costo de reducir riesgos Muchas personas no quieren aceptar un hecho: para reducir riesgos, hay que renunciar a algunas cosas. Debes renunciar a: la impulsividad de perseguir cada tendencia, la ilusión de cada aumento repentino, esa sensación de dopamina de "no puedo perderme". Las tendencias son realmente emocionantes, la sensación de burbuja es como una droga. Pero el riesgo siempre baila con la burbuja, esa es la ley de hierro. La verdadera gestión de riesgos no es "querer todo", sino "saber qué no hacer". El FOMO es el enemigo más grande de los inversores, te hace ser más codicioso cuando otros son codiciosos, y entrar en la cima de la burbuja para comprar. El mercado siempre ofrece nuevas oportunidades, pero tu capital solo tiene una vida. Aprender a decir "no" es más importante que aprender a decir "sí".