La Presidenta del FSB Pide Crear un Consorcio para Abordar los Problemas de Pagos Transfronterizos

Seis años después de que el Grupo de los 20 (G20) presentara una hoja de ruta ambiciosa para abordar las ineficiencias de larga data en los pagos transfronterizos, los reguladores globales dicen que se ha avanzado, pero muchos de los problemas más persistentes siguen sin resolverse. En un discurso de apertura reciente, el presidente del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), Andrew Bailey, evaluó cuánto se ha avanzado y dónde aún hay deficiencias.

Hablando en la Cumbre de Pagos del FSB, Bailey señaló la mayor adopción de estándares internacionales como uno de los desarrollos más importantes en los últimos años. Estos avances incluyen la implementación del protocolo de mensajería ISO 20022, la ampliación del horario de operación de las instituciones financieras para facilitar mejor los pagos internacionales y estándares más estrictos contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.

A pesar de estos logros, ha habido poca mejora en la experiencia del usuario final. Los retrasos, las tarifas elevadas y la falta de transparencia en los pagos transfronterizos siguen siendo tan frecuentes hoy como hace décadas.

Si no se abordan, advirtió Bailey, estas fricciones persistentes podrían erosionar la estabilidad del sistema financiero global y, en última instancia, obstaculizar el crecimiento económico.

Desarrollos imprevistos

Bailey también reiteró la orientación del FSB del año pasado, que indica que es poco probable que los países del G20 cumplan con los objetivos de eficiencia en pagos transfronterizos establecidos para 2027. Aunque la implementación desigual de los estándares entre los países miembros es en parte responsable, varios desarrollos imprevistos también han complicado el progreso desde que se creó la hoja de ruta.

Tecnologías como la inteligencia artificial, la computación en la nube y los activos digitales están transformando rápidamente las expectativas para las empresas de servicios financieros. Al mismo tiempo, el fraude se ha vuelto mucho más sofisticado, impulsado en parte por estas mismas tecnologías, representando una amenaza creciente en los canales de pago, especialmente en los pagos transfronterizos.

El plan de cuatro partes

Para combatir estos problemas, Bailey presentó un plan de cuatro partes. Primero, las entidades del sector público deben crear planes de acción locales para garantizar que las recomendaciones internacionales se implementen eficazmente a nivel nacional. Segundo, deben priorizar la innovación y modernizar la infraestructura para apoyar mejor los pagos transfronterizos.

Tercero, Bailey instó a los países miembros a reducir los costos de cumplimiento regulatorio, señalando que el FSB ha identificado numerosos casos en los que los obstáculos regulatorios han ralentizado los pagos transfronterizos. Finalmente, enfatizó que una mayor participación del sector privado será clave para transformar las transacciones internacionales.

Las llamadas a un enfoque basado en consorcios se han vuelto más comunes a medida que la industria de servicios financieros enfrenta desafíos complejos, incluido el fraude. En el contexto de los pagos transfronterizos, Bailey señaló que una colaboración más profunda entre los actores públicos y privados será esencial para garantizar que los reguladores se enfoquen en los problemas más apremiantes y tomen medidas efectivas.

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