Un hombre pidió a domicilio un plato de fideos con carne por 25 euros. Cuando llegó, revisó el plato y solo encontró una única loncha de carne.


Llamó al restaurante para quejarse, pero el dueño respondió con total tranquilidad: “Aunque sea solo una rebanada, sigue siendo carne, ¿no?”.
El hombre colgó. Luego salió, compró medio kilo de carne, cubrió todo el plato con ella, tomó una foto y la publicó en la sección de reseñas.
“Quedé muy satisfecho. El restaurante ofrece un servicio excelente. Son increíblemente generosos con la carne. Sin duda fue una gran elección.”
A los pocos días, el restaurante empezó a recibir una avalancha de quejas.
La plataforma terminó eliminándolo por completo.
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