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EE.UU. establece la "Ley de Cinco Categorías" para activos criptográficos, comprende el nuevo marco regulatorio de un vistazo (versión resumida)
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17 de marzo de 2026, la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Commodities (CFTC) publicaron conjuntamente un documento interpretativo con el número 33-11412, de 68 páginas, que marca oficialmente el fin de la era de regulación basada en la aplicación de la ley y la imposición en la supervisión de las criptomonedas en EE. UU., dando paso a una nueva era de clarificación y armonización impulsada por “Project Crypto”.
Este documento no solo es el resultado de una colaboración regulatoria poco común entre la SEC y la CFTC, sino también el marco de referencia más importante en la historia de la regulación de criptomonedas en EE. UU. A continuación, un análisis resumido del contenido completo:
En 2017, la SEC aplicó por primera vez la prueba de Howey a los activos criptográficos en el informe “The DAO”. Desde entonces, durante diez años, la regulación dependió principalmente de acciones de aplicación de la ley para definir la naturaleza de los activos, manteniendo al mercado en una incertidumbre y controversia constantes.
A principios de 2025, la SEC creó el “Grupo de Tareas de Criptomonedas” (Crypto Task Force), y posteriormente lanzó la iniciativa “Project Crypto” liderada conjuntamente por el presidente de la SEC, Paul S. Atkins, y el presidente de la CFTC, Michael S. Selig, con el objetivo de coordinar las competencias de ambas agencias, establecer una clasificación unificada de activos y ofrecer un camino claro para que la innovación en criptomonedas permanezca en EE. UU. En enero de 2026, el proyecto se elevó oficialmente a una acción conjunta de la SEC y la CFTC.
El documento, basado en las características, usos y funciones de los activos, divide los criptoactivos en cinco grandes categorías, proporcionando por primera vez un estándar claro de clasificación para el mercado:
Bienes digitales (Digital Commodities)
Definición: activos cuyo valor proviene de la operación programada y dinámica de oferta y demanda en sistemas criptográficos “funcionales”, sin depender de esfuerzos de gestión de terceros.
Lista principal: el documento menciona explícitamente a BTC, ETH, SOL, XRP, ADA, DOT, AVAX, LINK y otros tokens principales como bienes digitales. Estos activos no están controlados por ninguna entidad centralizada y no generan derechos económicos pasivos inherentes.
Valores digitales (Digital Securities)
Definición: “tokens de valores”, que representan valores tradicionales en forma de activos criptográficos, o que poseen sustancia económica de valores (como derechos de propiedad empresarial o dividendos).
Regulación: en cadena o fuera de ella, siempre que cumplan con la sustancia económica, entran en la jurisdicción de la SEC.
Stablecoins de pago reguladas (Regulated Payment Stablecoins)
Definición: stablecoins emitidas por entidades autorizadas que cumplen con la definición de la “GÉNESIS Act” de 2025.
Clasificación: estas stablecoins están explícitamente excluidas de la categoría de “valores” y se consideran principalmente instrumentos de pago sujetos a leyes específicas.
Herramientas digitales (Digital Tools)
Usos: tokens que solo tienen funciones prácticas dentro de sistemas criptográficos específicos (como acceso o pago por servicios), generalmente no considerados valores.
Coleccionables digitales (Digital Collectibles)
Definición: activos destinados a ser coleccionados y/o utilizados, que representan obras de arte, música, videos, objetos en juegos o memes de internet.
Ejemplos: CryptoPunks, Chromie Squiggles, WIF, VCOIN, etc.
Clasificación: no son valores en sí mismos, su valor proviene de la oferta y demanda, no de la gestión de terceros. Sin embargo, si se fragmentan y venden en partes, podrían constituir valores.
Este es el avance legal más innovador del documento: la SEC reconoce por primera vez que la “naturaleza de valor” de los activos criptográficos no es permanente.
Mecanismo de “Desprendimiento” (Separation)
Principio: un proyecto puede ser considerado un valor (contrato de inversión) en la fase inicial de financiamiento, pero una vez que cumple su hoja de ruta, implementa código abierto y descentraliza el poder en la red, puede “desprenderse” de esa clasificación.
Criterios: cuando los inversores dejan de depender razonablemente de los “esfuerzos centrales de gestión” del emisor para obtener beneficios, y en cambio dependen del funcionamiento del sistema y la oferta/demanda del mercado, el activo pasa de ser “valor” a “bien digital”.
Momento de desprendimiento: puede ocurrir en el momento de entrega del activo al comprador o en una fecha futura.
Tres escenarios de desprendimiento
Emisor cumple su promesa: tras completar los esfuerzos centrales, incluso si continúa con tareas no esenciales, el activo ya no está sujeto al contrato de inversión.
Emisor abandona el proyecto: si anuncia públicamente que deja de desarrollarlo y no cumple más con sus promesas, el activo queda fuera de la jurisdicción de la ley de valores (aunque el emisor puede ser responsable por fraude).
Transacción en mercado secundario: si los compradores posteriores ya no esperan razonablemente obtener beneficios mediante esfuerzos del emisor, la transacción no constituye valor.
Recomendaciones de transparencia
La SEC fomenta que los proyectos divulguen públicamente el progreso y los hitos alcanzados en su hoja de ruta para facilitar la identificación del “punto de desprendimiento”.
Respecto a actividades controvertidas como staking, minería, empaquetado y airdrops, el documento ofrece interpretaciones muy detalladas y favorables:
Minería protocolar (Protocol Mining)
Cualificación: la minería PoW es una actividad “administrativa o de verificación” que garantiza la seguridad de la red y la validación de transacciones.
Conclusión: tanto la minería en solitario como en pools no involucra emisión de valores.
Operación de pools (Mining Pools): las actividades de los operadores de pools son actividades administrativas, sin constituir esfuerzos centrales de gestión.
Staking protocolar (Protocol Staking)
Cualificación: el staking es una actividad administrativa para mantener la red en funcionamiento.
Cobertura: incluye staking en solitario, delegación a terceros, custodia y staking líquido.
Staking en custodia: si el custodio solo realiza la gestión sin prestar los activos ni usar apalancamiento o trading con ellos, no constituye actividad de valores.
Servicios complementarios: seguros contra slashing, liberación anticipada de staking, distribución flexible de rendimientos, agregación de activos, etc., también son actividades administrativas.
Tokens de recibo de staking (Staking Receipt Tokens)
Cualificación: si los activos subyacentes no son valores y no están sujetos a contrato de inversión, estos tokens no son valores.
Principio: solo actúan como “recibos” y no generan beneficios; los rendimientos provienen de la actividad de staking subyacente.
Tokens de empaquetado (Wrapping)
Definición: los usuarios depositan activos criptográficos en custodios o puentes entre cadenas para obtener tokens empaquetados 1:1, redimibles.
Cualificación: si los activos subyacentes no son valores y no están sujetos a contrato de inversión, los tokens de empaquetado son “funciones administrativas” que mejoran la interoperabilidad, sin constituir transacción de valores.
Restricciones clave: los custodios deben bloquear los activos, sin prestar, hipotecar o volver a poner en staking.
Airdrops (Airdrops)
Cualificación revolucionaria: si los receptores no ofrecen dinero, bienes, servicios u otra contraprestación, no cumplen con el elemento de “inversión de dinero” en la prueba de Howey.
Escenarios aplicables:
Airdrops a wallets que ya poseían ciertos tokens, sin anuncio previo.
Recompensas a usuarios tempranos en redes de prueba.
Airdrops a usuarios que cumplen ciertos requisitos según el uso de la aplicación.
Línea roja: si los receptores deben ofrecer servicios (como promoción en redes sociales) a cambio del airdrop, podría considerarse emisión de valores.
El documento analiza en detalle su impacto económico:
Elimina el “efecto de canto de sirena”: al ofrecer claridad legal, reduce la parálisis por incertidumbre regulatoria y fomenta que la innovación cripto regrese a EE. UU.
Reduce costos de cumplimiento: clasificaciones claras y mecanismos de desprendimiento disminuyen significativamente los gastos legales y regulatorios de las empresas.
Aumenta la transparencia del mercado: el nuevo marco requiere divulgaciones más detalladas en la fase de “contrato de inversión”, protegiendo mejor a los inversores.
Fomenta competencia e innovación: reglas claras atraerán a más emisores y emprendedores.
Mejora la eficiencia en la valoración: reduce distorsiones de precios causadas por la incertidumbre.
Desde un enfoque estructural, el documento establece una ruta analítica clara: primero clasifica los activos, luego evalúa las estructuras de transacción y finalmente analiza si la relación de inversión persiste.
Más importante aún, representa un resultado poco común de coordinación entre la SEC y la CFTC en materia de regulación cripto. Anteriormente, ambas agencias tenían divergencias prolongadas sobre la clasificación de “valor” versus “bien”. Este marco conjunto, en esencia, realiza una primera división preliminar de las principales categorías de activos, marcando un cambio de la fase de competencia por competencias a un sistema de división de tareas basado en reglas unificadas.
Este documento de 68 páginas no solo pone fin a una década de confusión regulatoria, sino que también consolida la posición de EE. UU. como líder mundial en regulación de criptomonedas. Para los profesionales del sector, es una “constitución” imprescindible; para los inversores, una “guía de protección”; y para los emprendedores, un “mapa de cumplimiento” claro.
La era del “Oeste Salvaje” de los activos criptográficos ha llegado a su fin.