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¿Se pueden reducir las tasas de interés este año?
Justo cuando todo el mercado espera con ansias la reunión de política monetaria de la Reserva Federal de esta semana, un espectro que nadie quiere enfrentar vuelve a rondar en el aire de Jackson Hole: la guerra en Oriente Medio, que una vez más ha puesto a los bancos centrales globales al borde de la estanflación.
Por quinto año consecutivo, cada vez que los funcionarios de la Fed creen que la inflación está a punto de volver al 2% en una especie de “tregua suave”, la realidad les da una bofetada dura. Desde las secuelas de la pandemia hasta el conflicto entre Rusia y Ucrania, desde el plan de tarifas de hace dos años hasta las llamas en el Golfo Pérsico, la lucha contra la inflación parece atrapada en un ciclo infinito.
Ahora, las nubes de guerra cubren el estrecho de Hormuz, los precios internacionales del petróleo se disparan por encima de los 100 dólares por barril, y los precios de la gasolina en EE. UU. han subido entre un 18% y un 25% desde fines de febrero. La Fed ya no enfrenta una simple cuestión de cuándo recortar las tasas, sino una pregunta que podría reescribir la historia de la política monetaria: ¿este año todavía se podrá bajar la tasa?
● Timiraos señala que en la reunión de esta semana, la cuestión central ha cambiado radicalmente. Ahora no se trata de cuándo será la próxima bajada, sino de si los responsables de decidir sobre el costo del dinero en el mundo pueden seguir justificando que el mercado espere una reducción de tasas.
● Esta guerra casi seguro reforzará el consenso entre los funcionarios de mantener las tasas sin cambios. Pero más difícil que mantenerlas estables es qué señales enviarán en los próximos meses. El mercado es como un bebé hambriento: si se le da la leche equivocada, puede provocar un vómito de activos de riesgo a nivel global.
● Si piensas que esto es solo otra repetición del clásico “el lobo”, estás muy equivocado. El guion esta vez se ha enriquecido con precios del petróleo altos, inflación elevada, fisuras en el mercado laboral y un cambio en la presidencia de la Fed, todo a la vez.
Basándose en las indicaciones de “los portavoces” y en datos de plataformas de predicción global, la reunión de esta noche no será solo un trámite, sino que tendrá tres puntos críticos que podrían desencadenar una nueva ronda de reajuste en la valoración de los activos mundiales:
● Señal 1: ¿Se eliminará o no la palabra “bajar tasas” en la declaración de política?
En la reunión de enero, algunos halcones intentaron eliminar la referencia a una posible bajada de tasas, pero no lo lograron. Según Timiraos, si en esta ocasión se hace esa modificación, sería la primera vez que la Fed reconoce oficialmente que “el ciclo de flexibilización puede haber terminado”. No es solo un juego de palabras, sino un anuncio de que la política monetaria está cambiando de rumbo.
● Señal 2: El “cambio de color” en el gráfico de puntos.
Es la señal más impactante y directa. En diciembre pasado, 12 de los 19 funcionarios anticipaban al menos una bajada de tasas este año. Pero la situación ha cambiado: si solo tres cambian de opinión, la expectativa de una bajada mediana se reducirá a cero.
El mercado ya ha hecho su apuesta. Según los precios de las opciones calculados por la Reserva de Atlanta, la probabilidad de al menos una bajada antes de diciembre cayó al 47% desde un 74% antes del conflicto con Irán. Lo más inquietante es que la probabilidad de subir tasas antes de fin de año subió del 8% al 35%.
● Señal 3: La “última danza” de Powell.
Podría ser la conferencia de prensa más complicada para Powell, cuyo mandato termina en mayo. Cualquier política que adopte esta semana será la base que su sucesor tendrá que gestionar. ¿Se mostrará firme contra la inflación y dejará un legado “halcón”? ¿O será ambiguo y dejará el problema a su sucesor? Cada palabra será analizada con lupa por el mercado.
● En Polymarket, plataforma descentralizada de predicciones, las operaciones sobre la decisión de la Fed ya están en plena ebullición. Como una fuente de datos alternativa a los mercados tradicionales, su valoración refleja con rapidez las intenciones de los “dinero inteligente”.
● Hasta el 18 de marzo, los traders apuestan en un 99% a que la Fed mantendrá las tasas sin cambios en esta reunión, y solo un 1% cree que recortará 25 puntos básicos. La probabilidad de subir tasas en esta misma reunión es casi nula.
● Lo más interesante es la predicción para todo el año. Un contrato en Polymarket sobre cuántas veces recortará la Fed en 2026 muestra que la probabilidad de que no haya recortes en todo el año ha subido al 23%, mientras que la de al menos tres recortes ha caído al 12%. Estos datos revelan una realidad dura: los traders están asimilando rápidamente la expectativa de tasas más altas a largo plazo.
● Frente al shock petrolero, las enseñanzas tradicionales de los bancos centrales dicen “mirar a largo plazo”, porque el aumento del petróleo suele contrarrestar el impacto en el crecimiento y la inflación. Pero hoy, esa recomendación parte de la premisa de que el público debe confiar en que la inflación finalmente bajará.
● La realidad es que los estadounidenses llevan cinco años con inflación por encima del objetivo, y los constantes shocks de precios han erosionado esa confianza. El presidente de la Fed de Minneapolis, Kashkari, preguntó en una entrevista: “¿Realmente queremos volver a una inflación transitoria 2.0?”.
● El índice de precios PCE, preferido por la Fed, aceleró en enero hasta un 3.1%, tras haber bajado a un 2.6% en abril del año pasado. La inflación no solo no ha muerto, sino que se ha reavivado con la ayuda del conflicto geopolítico.
● El expresidente de la Fed de St. Louis, James Bullard, fue aún más directo: si fuera a finales del año pasado, habría planeado una bajada de tasas, pero ahora descarta esa opción. Con la inflación core por encima del 3% y en tendencia ascendente, “seguramente no querrás comprometerte a bajar tasas en este momento”.
El director de investigación económica de Deloitte, Pradeep Philip, lo dejó claro: “Los bancos centrales pueden fijar tasas, pero no reabrir el estrecho de Hormuz”.
Esta noche, sin importar cómo se expresen Powell o cómo fluctúen los puntos del gráfico, un hecho es indiscutible: el riesgo de estanflación en la economía global se está reevaluando a causa de la guerra en Oriente Medio. Para los inversores, la narrativa de “comprar en las caídas y recortar tasas” ya está muerta; lo que nos espera puede ser un “modo purgatorio” en medio de la inflación y la recesión, luchando por sobrevivir.
Lo único seguro es que el guion de la historia nunca ha sido tan similar, y esta vez, las cartas de la Fed están en su peor momento.