Estos días, la minería social ha vuelto a ponerse de moda, haciendo tareas, acumulando puntos, creando insignias de identidad, en el grupo hay mucha gente que parece ir a trabajar a punchazos. Antes, jugaba con apalancamiento hasta que me educaron, y tengo miedo de volver a engancharme: en realidad, los puntos no son dinero, son como un billete de lotería, y si cambian las reglas, pueden volver a cero. El tiempo es aún más valioso, no pierdas la atención solo por una insignia.



Lo más gracioso es que, en el grupo, por un lado, reenvían regulaciones sobre stablecoins, auditorías de reservas, y rumores de que se van a desanchorar, lo que asusta a la gente y les hace temblar las manos; por otro lado, te presionan para que hagas cientos de interacciones y ganes puntos. De todos modos, mi método actual es muy simple: pongo un límite, y si lo paso, no hago más; también manejo la posición pensando en el peor escenario, para que las emociones no te obliguen a aumentar la apuesta. Se puede jugar, pero no te pongas a trabajar gratis para un proyecto.
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