Elon Musk demanda a OpenAI: acusa que su “creatividad fue robada” y exige restaurar su carácter sin fines de lucro



El 28 de abril, hora local, la audiencia en el caso de la demanda de Musk contra OpenAI entró en la fase de testigos, con Musk y el CEO de OpenAI, Sam Altman, presentes en la corte. Este caso se centra en la legalidad de que OpenAI haya pasado de ser una organización sin fines de lucro a una empresa con fines de lucro, y ha recibido gran atención de la comunidad tecnológica y la opinión pública mundial.

Ya a finales de 2015, Musk y Altman fundaron conjuntamente OpenAI, una organización sin fines de lucro y de código abierto, con el objetivo de “hacer que la inteligencia artificial general beneficie a la humanidad”. Musk fue co-presidente y aportó aproximadamente 38 millones de dólares en donaciones iniciales, siendo uno de los principales financiadores.

Pero en 2018, los costos de investigación y desarrollo en IA aumentaron considerablemente, y Altman propuso introducir capital para la comercialización, lo que entraba en conflicto con la oposición de Musk a que la tecnología fuera dominada por capitales.

En febrero de ese año, Musk propuso que OpenAI se integrara con Tesla para obtener datos y fondos, pero fue rechazado por Altman, lo que agravó aún más las tensiones. Musk renunció a su puesto en la junta directiva y se retiró de la gestión.

En 2019, OpenAI se reorganizó, creando una filial con límite de ganancias, y recibió una inversión de mil millones de dólares de Microsoft, estableciendo una colaboración estrecha. Posteriormente, la comercialización de OpenAI se aceleró, y el éxito de ChatGPT elevó su valoración. En 2023, Microsoft invirtió otros 10 mil millones de dólares, poseyendo el 49% de las acciones.

En julio de 2023, Musk lanzó su propia compañía de IA, xAI, y su gran modelo Grok, iniciando oficialmente la competencia con OpenAI.

Para 2024, Musk tomó medidas adicionales, presentando una demanda formal contra Altman y Greg Brockman, cofundadores, y también incluyendo a Microsoft, el mayor inversor en OpenAI, como co-demandado.

Durante la audiencia, Musk afirmó que la demanda busca proteger a una organización benéfica, ya que considera que Altman y otros convirtieron a OpenAI de una entidad sin fines de lucro en una “máquina de riqueza”, beneficiándose a sí mismos y a los inversores, lo cual va en contra de su propósito original.

Musk afirmó que la idea y el nombre de OpenAI fueron suyos, que reclutó a las personas clave, que el financiamiento inicial también fue proporcionado por él, y que su intención era hacer una obra benéfica, por lo que la empresa no debería obtener beneficios.

Exigió que OpenAI restablezca su carácter sin fines de lucro, destituya a Altman y otros altos ejecutivos, y que reclame a Microsoft, su mayor inversor, 150 mil millones de dólares en compensación, aunque el dinero será depositado en la cuenta de una organización benéfica afiliada a OpenAI.

Por su parte, la defensa afirmó que esta acción busca suprimir a #OpenAI y allanar el camino para el proyecto xAI de Musk. Independientemente del resultado, esta demanda será recordada como una de las batallas judiciales más importantes en la historia del desarrollo de la IA.
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