Larry Ellison hoy domina el mundo de los superricos: de pionero de bases de datos a rey de la era de la IA

En la era en la que la inteligencia artificial está remodelando el panorama global de la riqueza y el poder, una figura inesperada ha llegado a la cima: Larry Ellison. El 10 de septiembre de 2025, su 81º cumpleaños coincidió con un momento histórico. Ese día, según el Bloomberg Billionaires Index, el cofundador de Oracle superó oficialmente a Elon Musk en la lista de las personas más ricas del planeta, acumulando una fortuna de 393 mil millones de dólares frente a los 385 mil millones de Musk. Un avance que no era previsible, especialmente considerando cómo Ellison y su coloso tecnológico quedaron en segundo plano durante el auge del cloud computing tradicional.

Pero, ¿qué hace que Larry Ellison, hoy figura central de Silicon Valley a pesar de su avanzada edad, siga siendo capaz de reinventarse y conquistar nuevos tronos? La respuesta reside en una combinación rara de testarudez, visión estratégica y esa cualidad que podríamos llamar “longevidad empresarial”.

Larry Ellison en 2025: cuando la IA otorga la corona del hombre más rico

El momento exacto en que Ellison se convirtió en el hombre más rico del mundo no fue casualidad. Oracle, su creación, anunció cuatro contratos masivos en el trimestre más reciente por un valor total de cientos de miles de millones de dólares. Entre ellos destaca un acuerdo plurianual de 300 mil millones de dólares con OpenAI. La bolsa reaccionó con fuerza: las acciones de Oracle subieron un 40% en una sola sesión, la mayor subida diaria desde 1992, año de su salida a bolsa en Nasdaq.

El contexto es crucial para entender esta explosión de valor. Durante el auge del cloud computing en años anteriores, Oracle sufrió una eclipsación relativa, superada por colosos como Amazon (con AWS) y Microsoft (con Azure). Sin embargo, la transición de la era del cloud computing tradicional a la era de la infraestructura de IA ha abierto un nuevo capítulo. La demanda de centros de datos sofisticados, capacidad computacional masiva y sistemas de gestión de datos confiables ha convertido a las bases de datos—especialidad histórica de Oracle—en una mercancía de valor incalculable. Ellison, una vez más, se encontró en el lugar correcto en el momento adecuado.

De programador outsider a magnate tecnológico: el camino rebelde de Ellison

Para entender cómo Ellison llegó a este triunfo, hay que recorrer su trayectoria inusual. Nacido en 1944 en el Bronx, de una madre adolescente que no podía mantenerlo, Ellison creció con una tía en Chicago en condiciones de estrechez económica. Su padre adoptivo era un simple empleado estatal. Aunque fue admitido en la Universidad de Illinois, abandonó en su segundo año tras la muerte de su madre adoptiva. Luego se inscribió en la Universidad de Chicago, pero solo duró un semestre. Desde el principio fue un rebelde.

Tras estudios inconclusos, Ellison se movió por Estados Unidos trabajando como programador freelance en Chicago, para luego llegar a Berkeley, California, epicentro de la contracultura tecnológica de la época. “La gente allí me parecía más libre y más inteligente”, diría después. La verdadera oportunidad llegó a principios de los años setenta cuando consiguió empleo en Ampex Corporation, una empresa de tecnología especializada en almacenamiento y tratamiento de datos. Allí participó en un proyecto emblemático: desarrollar un sistema de bases de datos para la CIA, internamente llamado “Oracle”.

Esta experiencia le hizo comprender algo fundamental: no era tanto la innovación tecnológica el valor real, sino su aplicación comercial. En 1977, a los 32 años, junto a sus colegas Bob Miner y Ed Oates, invirtió 2.000 dólares (de los cuales 1.200 eran suyos) para fundar las Software Development Laboratories. Su intuición decisiva fue transformar el proyecto de la CIA en un producto de software comercial universal, bautizándolo directamente “Oracle”. En 1986, la compañía salió a bolsa en Nasdaq, marcando el inicio de un nuevo capítulo en la historia de la tecnología.

La “victoria tardía” de Oracle en la era de la inteligencia artificial

Mientras muchos observadores en los últimos años habían predicho la muerte de Oracle, considerándola una reliquia de la era pre-cloud, Ellison demostró una visión que otros no tenían. Durante el verano de 2025, Oracle anunció una reestructuración organizacional masiva, despidiendo a miles de empleados, principalmente en los departamentos tradicionales de hardware y software legacy. Al mismo tiempo, la compañía redirigió enormes inversiones hacia los centros de datos y las infraestructuras de IA.

No fue una retirada estratégica, sino un reposicionamiento calculado. La inteligencia artificial generativa ha creado una demanda sin precedentes de infraestructuras computacionales robustas, confiables y altamente especializadas. Oracle, con su experiencia de décadas en gestión de datos complejos y en la construcción de sistemas críticos para grandes empresas, se encontró en una posición extraordinaria para atender este nuevo mercado. El contrato con OpenAI de 300 mil millones de dólares es solo el comienzo de lo que podría convertirse en una avalancha de pedidos en la nueva década de la IA.

En cierto modo, Ellison encarna hoy la paradoja de la longevidad en la tecnología: los llamados “dinosaurios” a menudo poseen cualidades que los nuevos actores no tienen. Oracle no tiene la frescura de una startup de IA, pero posee aquello que las startups no pueden permitirse: fiabilidad comprobada, presencia global entre las empresas y, sobre todo, la infraestructura legacy que, transformada, se vuelve fundamental.

Una vida sin compromisos: deporte, matrimonios y el secreto de la juventud a los 81 años

Lo que hace a Ellison una figura aún más fascinante, además de su agudeza comercial, es su vida personal, marcada por una contradicción vibrante: lujo extremo combinado con una disciplina casi ascética. Posee el 98% de la isla hawaiana de Lanai, varias villas en California y una de las colecciones de yates más opulentas del mundo. Sin embargo, mantiene un régimen de entrenamiento diario que haría enrojecer a atletas profesionales.

Su pasión por el agua es casi obsesiva. En 1992, tras un incidente de surf en el que estuvo a punto de perder la vida, no abandonó el mar, sino que lo sublimó en la vela. En 2013, su Oracle Team USA realizó una remontada legendaria ganando la Copa de América, uno de los trofeos más importantes del deporte mundial. En 2018 fundó SailGP, una liga de catamaranes ultramodernos que hoy atrae a inversores como Anne Hathaway y Kylian Mbappé.

El tenis es otra obsesión. Transformó el torneo de Indian Wells en lo que se denomina el “quinto grande” del tenis mundial. Pero más allá del deporte, su longevidad física es fruto de una disciplina casi monástica: ejercicio diario durante horas, consumo exclusivo de agua y té verde, dieta estrictamente controlada. A los 81 años, suele describirse como “dos décadas más joven” que sus pares.

En el ámbito sentimental, Ellison ha tenido cinco matrimonios y numerosas relaciones públicas. En 2024, se casó discretamente con Jolin Zhu, una mujer de origen chino 47 años menor que él, noticia revelada a través de un documento universitario. Según el South China Morning Post, Zhu nació en Shenyang, China, y se graduó en la Universidad de Michigan. Muchos bromean diciendo que Ellison, como el océano que ama, parece atraído tanto por las olas como por las mujeres. Para él, ambas parecen irresistibles.

El legado de Ellison: del imperio tecnológico a la filantropía personal

En 2010, Ellison firmó el “Giving Pledge”, el compromiso de donar al menos el 95% de su riqueza en beneficencia. Sin embargo, a diferencia de Bill Gates y Warren Buffett, prefiere actuar en solitario en lugar de en consorcios filantrópicos colectivos. En una entrevista al New York Times afirmó: “Aprecio profundamente la soledad y no deseo ser influenciado por las ideas ajenas”.

En 2016, donó 200 millones de dólares a la Universidad de California del Sur para crear un centro de investigación oncológica. Más recientemente, anunció que una parte importante de su fortuna será canalizada hacia el Ellison Institute of Technology, fundado en colaboración con la Universidad de Oxford, enfocado en investigación en medicina, agricultura sostenible y energía limpia. En redes sociales escribió: “Nuestro objetivo es diseñar una nueva generación de medicamentos salvavidas, construir sistemas agrícolas eficientes y desarrollar energías renovables y sostenibles”.

En el escenario político, Ellison es una presencia constante. Desde hace décadas apoya al Partido Republicano y ha financiado significativamente candidatas e iniciativas conservadoras. En 2015 financió la campaña presidencial de Marco Rubio, y en 2022 donó 15 millones de dólares al Super PAC del senador Tim Scott. En enero de 2025, apareció en la Casa Blanca junto a los CEOs Masayoshi Son de SoftBank y Sam Altman de OpenAI para anunciar el ambicioso proyecto de una red global de centros de datos de IA valorada en 500 mil millones de dólares.

La expansión del imperio Ellison: de bases de datos a Hollywood

La riqueza de Ellison no se limita a su patrimonio personal. Su hijo David Ellison ha orquestado recientemente la adquisición de Paramount Global, la matriz de CBS y MTV, por 8 mil millones de dólares, con 6 mil millones provenientes de fondos familiares. Este movimiento marca la entrada oficial de la dinastía Ellison en Hollywood. Mientras el padre domina Silicon Valley y las infraestructuras tecnológicas globales, el hijo amplía la influencia familiar en el mundo del entretenimiento y los medios. Dos generaciones construyendo un imperio transversal, capaz de operar simultáneamente en tecnología, datos y contenidos.

Conclusión: cuando los “dinosaurios” enseñan a los “jóvenes talentos”

A principios de 2026, Larry Ellison representa un fenómeno raro en la historia empresarial moderna: el sobreviviente que no solo perdura, sino que triunfa. Partiendo de un contrato con la CIA y una inversión inicial de 2.000 dólares, ha construido un conglomerado global de bases de datos y, con visión estratégica, ha conquistado una posición de liderazgo en la era de la inteligencia artificial, logrando lo que muchos llaman una “remontada tardía” espectacular.

A los 81 años, Ellison sigue personificando ese espíritu del joven que abandonó la universidad, se mudó a Berkeley y rechazó los compromisos. Riqueza, poder, matrimonios, deporte y filantropía: su vida nunca ha carecido de temas y nunca se ha alejado del centro de atención. Es el viejo “anticonformista” de Silicon Valley, testarudo, combativo, nunca dispuesto a pactar con la mediocridad.

El trono del más rico del mundo aún podría cambiar en el futuro, pero por ahora, Larry Ellison ha demostrado sin lugar a dudas que, en esta era en la que la inteligencia artificial está remodelando todo lo que toca, la leyenda de los grandes titanes tecnológicos de la vieja guardia está lejos de terminar. De hecho, quizás solo esté comenzando su capítulo más importante.

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