El mercado de activos digitales tiene una creencia que ha perdurado a largo plazo. Esa es la “teoría de los ciclos de cuatro años(Cycle Theory)”, que predice que cada cuatro años, con el ciclo de reducción a la mitad, los precios experimentan una subida y bajada drásticas. Los inversores han dependido de esta mecánica de subidas y bajadas. Pero lo que es seguro es que 2026 será el año en que se rompa esta fórmula obsoleta. Bitcoin alcanzará un nuevo máximo histórico(ATH), pero esto ya no será una simple repetición de ciclos. Porque será un punto de inflexión en la transformación estructural del sector, pasando de ser “especulativo” a “con resultados reales”.
En 2026, el cambio central que presenciaremos será la “eficiencia”. Para entonces, las burlas como “¿puede la cadena de bloques sostenerse como un sustento?” desaparecerán. Porque en las llamadas de resultados(Earnings Call) o en las cartas a los accionistas, surgirán numerosos informes que digan “mediante la introducción de canales en cadena, se redujeron significativamente los costos y se aumentaron los márgenes de beneficio”. A simple vista, son aplicaciones sofisticadas de tecnología financiera, pero en el backend, el modelo llamado ‘DeFi Mullet’, impulsado por stablecoins y finanzas descentralizadas(DeFi), se convertirá en el estándar del sector financiero.
Las stablecoins estarán en el centro de esta eficiencia. En pagos autónomos entre agentes de IA, en la gestión de efectivo del departamento de tesorería(Treasury) de las empresas, y en pagos B2B transfronterizos, las stablecoins serán la “opción predeterminada(Default)” en lugar de una “elección”. Especialmente en mercados emergentes, las cuentas en dólares basadas en stablecoins se popularizarán, no solo como un producto financiero, sino que también se espera que sean un gran variable que sacuda las dinámicas geopolíticas y el mercado de divisas(FX).
La madurez del sector también se reflejará en cambios en la cultura organizacional. Los ‘equipos de gobernanza’ que operan de manera dispersa bajo la fachada de descentralización se disolverán, y en su lugar, se establecerán departamentos profesionales de IR(Investor Relations). Los ‘laboratorios(Labs)’ y ‘fundaciones(Foundation)’, que anteriormente estaban difusamente separados, se integrarán para buscar eficiencia. Además, los emprendedores con capacidad ya no dividirán las participaciones(Equity) y los tokens(Token), sino que adoptarán un sistema de recompensas unificado para alinear los intereses de empleados e inversores.
Las tecnologías que antes se consideraban obsoletas también podrían regresar en forma de “negocios rentables”. La tecnología de almacenamiento descentralizado se convertirá en un competidor real de AWS o Google Cloud, y recibirá una reevaluación positiva, con la idea de que “Filecoin solo fue una oportunidad perdida”. Las funciones de privacidad se implementarán como productos de pago opcionales(Opt-in), y la tecnología de identidad en cadena(Identity) será la base para crear mercados de crédito(Credit). La red de infraestructura física ‘DePIN’ también logrará un crecimiento de ingresos de 3 veces, alcanzando un mercado de 150 millones de dólares, liderando las discusiones sobre ingresos en la cadena.
En la vanguardia de las finanzas, la “ruptura de límites” se acelerará. El mercado de bóvedas en cadena(Vaults) crecerá rápidamente hasta alcanzar los 150 mil millones de dólares, convirtiéndose en una estrategia imprescindible para las gestoras de activos. Las acciones se tokenizarán y se negociarán en forma de contratos perpetuos(Perps), y viceversa, los derivados criptográficos también ingresarán en el sector financiero tradicional. En este proceso, las bolsas estadounidenses competirán ferozmente por su supervivencia entre los corredores existentes como Robinhood y las grandes bolsas asiáticas que ingresan en EE. UU., como Binance, Bitget y otras(.
2026 será el año en que los activos digitales demuestren que no son solo “oro digital”, sino también la infraestructura física que fluye por las venas de la economía global. La era en la que cada cuatro años se esperaba una ola ya ha terminado. Es momento de examinar la “profundidad” del mercado, que ahora se ha convertido en la propia ola.
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[TokenPost columna] Predicciones para 2026: El fin del ciclo de cuatro años y el comienzo de la "economía en cadena"
El mercado de activos digitales tiene una creencia que ha perdurado a largo plazo. Esa es la “teoría de los ciclos de cuatro años(Cycle Theory)”, que predice que cada cuatro años, con el ciclo de reducción a la mitad, los precios experimentan una subida y bajada drásticas. Los inversores han dependido de esta mecánica de subidas y bajadas. Pero lo que es seguro es que 2026 será el año en que se rompa esta fórmula obsoleta. Bitcoin alcanzará un nuevo máximo histórico(ATH), pero esto ya no será una simple repetición de ciclos. Porque será un punto de inflexión en la transformación estructural del sector, pasando de ser “especulativo” a “con resultados reales”.
En 2026, el cambio central que presenciaremos será la “eficiencia”. Para entonces, las burlas como “¿puede la cadena de bloques sostenerse como un sustento?” desaparecerán. Porque en las llamadas de resultados(Earnings Call) o en las cartas a los accionistas, surgirán numerosos informes que digan “mediante la introducción de canales en cadena, se redujeron significativamente los costos y se aumentaron los márgenes de beneficio”. A simple vista, son aplicaciones sofisticadas de tecnología financiera, pero en el backend, el modelo llamado ‘DeFi Mullet’, impulsado por stablecoins y finanzas descentralizadas(DeFi), se convertirá en el estándar del sector financiero.
Las stablecoins estarán en el centro de esta eficiencia. En pagos autónomos entre agentes de IA, en la gestión de efectivo del departamento de tesorería(Treasury) de las empresas, y en pagos B2B transfronterizos, las stablecoins serán la “opción predeterminada(Default)” en lugar de una “elección”. Especialmente en mercados emergentes, las cuentas en dólares basadas en stablecoins se popularizarán, no solo como un producto financiero, sino que también se espera que sean un gran variable que sacuda las dinámicas geopolíticas y el mercado de divisas(FX).
La madurez del sector también se reflejará en cambios en la cultura organizacional. Los ‘equipos de gobernanza’ que operan de manera dispersa bajo la fachada de descentralización se disolverán, y en su lugar, se establecerán departamentos profesionales de IR(Investor Relations). Los ‘laboratorios(Labs)’ y ‘fundaciones(Foundation)’, que anteriormente estaban difusamente separados, se integrarán para buscar eficiencia. Además, los emprendedores con capacidad ya no dividirán las participaciones(Equity) y los tokens(Token), sino que adoptarán un sistema de recompensas unificado para alinear los intereses de empleados e inversores.
Las tecnologías que antes se consideraban obsoletas también podrían regresar en forma de “negocios rentables”. La tecnología de almacenamiento descentralizado se convertirá en un competidor real de AWS o Google Cloud, y recibirá una reevaluación positiva, con la idea de que “Filecoin solo fue una oportunidad perdida”. Las funciones de privacidad se implementarán como productos de pago opcionales(Opt-in), y la tecnología de identidad en cadena(Identity) será la base para crear mercados de crédito(Credit). La red de infraestructura física ‘DePIN’ también logrará un crecimiento de ingresos de 3 veces, alcanzando un mercado de 150 millones de dólares, liderando las discusiones sobre ingresos en la cadena.
En la vanguardia de las finanzas, la “ruptura de límites” se acelerará. El mercado de bóvedas en cadena(Vaults) crecerá rápidamente hasta alcanzar los 150 mil millones de dólares, convirtiéndose en una estrategia imprescindible para las gestoras de activos. Las acciones se tokenizarán y se negociarán en forma de contratos perpetuos(Perps), y viceversa, los derivados criptográficos también ingresarán en el sector financiero tradicional. En este proceso, las bolsas estadounidenses competirán ferozmente por su supervivencia entre los corredores existentes como Robinhood y las grandes bolsas asiáticas que ingresan en EE. UU., como Binance, Bitget y otras(.
2026 será el año en que los activos digitales demuestren que no son solo “oro digital”, sino también la infraestructura física que fluye por las venas de la economía global. La era en la que cada cuatro años se esperaba una ola ya ha terminado. Es momento de examinar la “profundidad” del mercado, que ahora se ha convertido en la propia ola.