¡La nueva política de criptomonedas de Japón en 2026 ya está aquí! El ministro de Finanzas expresa su apoyo a que las criptomonedas ingresen en las bolsas de valores

En la primera jornada de negociación de 2026, en su discurso de Año Nuevo en la Bolsa de Valores de Tokio, la Ministra de Finanzas de Japón,片山皋月, expresó claramente su apoyo a la integración de los activos digitales en las bolsas de valores y mercados de productos tradicionales del país. Ella declaró 2026 como el “Año Digital” y se comprometió a brindar “apoyo integral” para que las bolsas utilicen tecnologías de vanguardia y creen entornos de negociación innovadores.

Este tono de alto nivel está en línea con una serie de reformas previas impulsadas por la Agencia Financiera de Japón, como la reclasificación de las criptomonedas como productos financieros y la reducción significativa del impuesto sobre ganancias de capital al 20%, entre otras. Esto marca un cambio en Japón, que pasa de ser un regulador cauteloso a un estratega que adopta activamente los criptoactivos y los integra sistemáticamente en el sistema financiero principal. La medida busca revitalizar la vitalidad del mercado financiero japonés, atraer capital global y establecer un nuevo paradigma para la regulación y la integración de activos digitales en Asia e incluso en todo el mundo.

La profunda intención del cambio de política en Japón: de “regulación aislada” a “integración sistémica”

El discurso de Año Nuevo de片山皋月 en la Bolsa de Tokio no fue solo una declaración protocolaria, sino un claro y decidido giro en la estrategia financiera de Japón. Durante mucho tiempo, la regulación de las criptomonedas en Japón siguió una ruta única de “aislamiento”: los activos digitales estaban regulados por la Ley de Sistemas de Pago (Ley de Servicios de Pago), claramente diferenciados de los productos financieros tradicionales como valores y bonos bajo la Ley de Transacciones de Valores y Productos Financieros. Aunque esta estructura en sus inicios ayudó en la protección de los inversores y en la lucha contra el lavado de dinero, también provocó segmentación del mercado, obstáculos a la innovación y fuga de capitales. La ministra片山 aclaró que las bolsas de valores y de productos tienen un “papel importante” en que “el público pueda beneficiarse de los activos digitales y blockchain”, lo que en la práctica significa que, por primera vez a nivel oficial, las bolsas principales se posicionan como la puerta de acceso principal del público a los activos digitales.

Este cambio de enfoque tiene múltiples motivaciones. En primer lugar, combatir la deflación prolongada y activar el mercado financiero son temas centrales para la economía japonesa.片山 también señaló que 2026 será un “punto de inflexión” para abordar desafíos estructurales. La introducción de categorías de activos en rápido crecimiento global, como los criptoactivos, en el mercado principal puede atraer fondos incrementales tanto nacionales como internacionales, aumentando la liquidez y la atracción del mercado. En segundo lugar, para hacer frente a la competencia externa y evitar la fuga de capital y talento, se menciona el ejemplo de EE. UU., donde los ETF permiten que los criptoactivos sirvan como cobertura contra la inflación, reflejando la ansiedad por el retraso de Japón en este campo. Si Japón no desarrolla canales de inversión principales que sean conformes y convenientes, el capital seguirá fluyendo hacia EE. UU., Europa e incluso hacia mercados cercanos como Singapur y Hong Kong.

En un nivel más profundo, esto refleja el reconocimiento estratégico de Japón de los blockchain como un “campo de crecimiento”.片山 prometió apoyar a las bolsas en el desarrollo de “entornos de negociación impulsados por tecnología financiera avanzada y vanguardia”, indicando que el objetivo político no es solo introducir un nuevo tipo de activo, sino impulsar la digitalización de toda la infraestructura financiera. La integración de criptomonedas en un sistema de bolsas estrictamente regulado puede allanar el camino para la tokenización de activos más amplios (como acciones, bonos, bienes raíces), sirviendo en última instancia para mejorar la eficiencia y competitividad general del sector financiero japonés.

Resumen de las principales medidas de la “Nueva política cripto” en 2026 en Japón

Liderazgo claro: la ministra de Finanzas apoya explícitamente la integración de activos digitales en las bolsas, posicionando 2026 como el “Año Digital”.

Reforma legal: se reclasifican las 105 principales criptomonedas, incluyendo Bitcoin y Ethereum, como “productos financieros” bajo la Ley de Transacciones de Valores y Productos Financieros.

Reforma fiscal: se planea reducir la tasa máxima del impuesto sobre ganancias de capital en criptomonedas del 55% al 20% (cercano a la tasa sobre ganancias de acciones).

Acceso institucional: la Agencia Financiera estudia permitir que bancos negocien y mantengan criptomonedas como hacen con acciones y bonos del Estado.

Innovación en stablecoins: se aprueba la primera stablecoin vinculada al yen, JPYC, para construir infraestructura de pagos en criptomonedas en el país.

Expectativas del mercado: preparar el terreno para futuros productos de inversión principales, como ETF de criptomonedas nacionales.

Caminos prácticos y desafíos: la tríada de reformas en impuestos, productos y entrada de instituciones

La realización de la visión de片山皋月 depende de una serie de reformas concretas que ya están en marcha simultáneamente, siendo la reforma del sistema fiscal la más crucial y de impacto inmediato. Actualmente, Japón clasifica las ganancias por inversión en criptomonedas como “otros ingresos”, con una tasa progresiva máxima del 55%, lo cual se considera un obstáculo principal para la inversión y la actividad en el extranjero. La reforma liderada por la Agencia Financiera busca trasladar estas ganancias a una categoría de “imposición separada en la declaración”, similar a los ingresos por acciones y fideicomisos, con una tasa unificada de aproximadamente 20.315%. Si esta diferencia de 35 puntos porcentuales se implementa con éxito, mejorará significativamente las expectativas de retorno de inversión en el mercado cripto japonés, potencialmente provocando una reflujo de capital y un aumento en la actividad local.

Tras definir claramente el estatus legal y el marco fiscal, la próxima prioridad será la introducción de productos financieros innovadores. El modelo ETF de EE. UU., mencionado por片山, señala la dirección. Aunque aún no hay un calendario concreto para ETF cripto nacionales, la clasificación de los criptoactivos como productos financieros elimina el mayor obstáculo legal para su emisión. Se prevé que en el futuro la Bolsa de Valores de Tokio lance ETF o ETP que sigan activos como Bitcoin y Ethereum, ofreciendo a fondos de pensiones, aseguradoras y otros inversores institucionales una exposición conforme a la normativa y conveniente. Además, los servicios financieros maduros, como el comercio spot en bolsa, contratos derivados e incluso préstamos respaldados por activos, se abrirán progresivamente a los criptoactivos.

La tercera pieza clave es la entrada total de las instituciones financieras tradicionales. En octubre pasado, la Agencia Financiera comenzó a discutir la posibilidad de que los bancos negocien y mantengan directamente activos digitales. Si esto se concreta, será un hito. La participación del sistema bancario no solo aportará fondos conformes y en gran volumen, sino que, con controles estrictos, custodia y redes de clientes, mejorará la seguridad y estabilidad del mercado, acelerando la incorporación de los criptoactivos como parte de la asignación de activos principal. Como ejemplo, el Grupo SBI, con colaboraciones con Circle, Ripple, Chainlink y otros gigantes del cripto, revela una tendencia de participación profunda de los grandes actores financieros tradicionales en el ecosistema blockchain.

No obstante, el camino hacia la integración no está exento de dificultades. Los desafíos incluyen la integración tecnológica, la gestión del riesgo, la coordinación interdepartamental y la protección de los inversores minoristas. Las bolsas deberán actualizar sus sistemas para manejar de forma segura transacciones digitales 24/7; los reguladores deben equilibrar la innovación con la prevención de manipulación del mercado y lavado de dinero; y la colaboración eficiente entre el Ministerio de Finanzas, la Agencia Financiera y la Agencia Tributaria será esencial. Desde las declaraciones hasta la implementación completa y estable, Japón aún tiene un largo camino por recorrer.

Japón en el escenario global: aspiraciones de redefinir el panorama financiero cripto en Asia

El cambio de política de Japón, en un contexto global y especialmente en la competencia regional en Asia, debe analizarse en su conjunto. Durante mucho tiempo, Singapur y Hong Kong han sido considerados los centros duales de finanzas cripto en Asia-Pacífico, atrayendo numerosos proyectos y capital gracias a un entorno regulatorio relativamente amigable y su ubicación estratégica. Aunque Japón cuenta con una sólida base financiera, fuerte capacidad tecnológica y una base de inversores madura, su regulación estricta en el pasado lo mantuvo relativamente en silencio. La declaración y reformas de片山 son vistas como una “reaparición” contundente, con la intención de recuperar el liderazgo regional en la era de las finanzas digitales.

A diferencia del “sandbox regulatorio” de Singapur y el “modelo de licencias completas” de Hong Kong, Japón opta por una vía “de integración dentro del sistema”. La ventaja principal radica en su gran mercado financiero interno y en su reputación de regulación confiable a nivel mundial. La incorporación directa de activos digitales en plataformas como la Bolsa de Valores de Tokio, una de las más grandes del mundo, tiene un impacto simbólico y práctico mucho mayor que apoyar unos pocos exchanges independientes. Envía una señal clara: en Japón, los criptoactivos no son solo herramientas especulativas marginales, sino activos financieros serios que pronto convivirán con las acciones tradicionales. Esto resulta muy atractivo para capital institucional global que busca estabilidad, desarrollo a largo plazo y cumplimiento normativo.

Este movimiento también puede desencadenar una “cooperación regulatoria” o “competencia relajada” en la región. mercados como Corea del Sur y Australia podrían acelerar sus evaluaciones de políticas cripto para no quedar rezagados en la atracción de inversión fintech y talento. Para los grandes inversores y desarrolladores en China, la apertura de Japón a un camino claro y de alta regulación puede servir como ejemplo y efecto de arrastre. Además, los avances en stablecoins (JPYC) y la participación bancaria en Japón ofrecen casos importantes para explorar la coexistencia de monedas digitales del banco central y ecosistemas cripto privados.

En resumen, la declaración de片山皋月 no es un evento aislado, sino la fase de ejecución de una estrategia de tecnología financiera que lleva tiempo gestándose. Indica que el desarrollo de los activos digitales en las principales economías del mundo está pasando de una “fase exploratoria” a una “fase de integración principal”. El éxito de Japón no solo determinará el futuro de su mercado financiero, sino que también ofrecerá un ejemplo crucial para cómo construir un nuevo paradigma financiero en la era digital en Asia y más allá.

Breve historia de la regulación de criptomonedas en Japón: de la reconstrucción tras Mt.Gox a un modelo de regulación ejemplar

La relación de Japón con las criptomonedas es profunda, siendo tanto un terreno de desarrollo temprano como víctima de las peores experiencias. En 2010, se fundó Mt.Gox en Tokio, la primera bolsa de Bitcoin del mundo, que en su momento procesaba más del 70% de las transacciones globales. Sin embargo, en 2014, fue víctima de un hackeo que provocó la pérdida de 850,000 bitcoins y su quiebra, impactando a nivel mundial. Este evento llevó a Japón a reflexionar profundamente y a crear uno de los marcos regulatorios más completos y tempranos en el mundo.

En 2016, Japón revisó la Ley de Sistemas de Pago, reconociendo oficialmente a Bitcoin y otras criptomonedas como medios de pago legales, y estableció un sistema de registro y licencias para los exchanges. Este sistema priorizó la “protección del usuario” y la “prevención del lavado de dinero”, exigiendo verificaciones de identidad estrictas, requisitos de capital, separación de fondos en frío y caliente, y auditorías periódicas. Sin embargo, al limitar las criptomonedas a la categoría de “herramientas de pago” y diferenciarlas de los “activos de inversión”, se impusieron ciertas restricciones al desarrollo posterior.

En los últimos años, Japón ha ajustado su enfoque regulatorio en respuesta a tendencias globales. En 2022, se aprobó la Ley de Stablecoins, que clarifica su estatus legal. La reciente decisión de definir los principales criptoactivos como “productos financieros” y su integración en las bolsas de valores representa un paso audaz y coherente con su carácter de potencia financiera. La historia regulatoria de Japón es una lección de aprendizaje desde las crisis, innovación en seguridad y liderazgo en regulación, con valiosas enseñanzas para otros países.

Bolsa de Valores de Tokio vs. bolsas nativas de cripto: ¿cómo cambiará el mercado la integración?

Una vez que las criptomonedas se negocien en plataformas como la Bolsa de Valores de Tokio, el ecosistema del mercado experimentará cambios profundos, con una competencia y división de roles con exchanges nativos como Binance.

Para los inversores, las bolsas principales ofrecen un “plus de confianza”. La regulación estricta y la reputación centenaria de las bolsas japonesas aportan seguridad y cumplimiento, atrayendo a grandes inversores tradicionales que antes evitaban riesgos. Los productos de negociación serán más “tradicionales”, como spot, futuros y ETF denominados en yenes, con menores costos de transacción (por ejemplo, a través de cuentas de valores existentes).

Por otro lado, los exchanges nativos tienen ventajas en “amplitud y profundidad”. Continuarán liderando en cobertura de activos, variedad de pares, innovación en productos (como staking DeFi, nuevos activos) y servicios 24/7. Es probable que surjan “mercados estratificados”: las bolsas principales se enfoquen en activos clave con alta liquidez (como Bitcoin y Ethereum), atendiendo a la demanda de inversores institucionales y públicos; mientras que los exchanges nativos seguirán siendo centros de descubrimiento de activos de frontera y de liquidez global.

Esta integración puede dar lugar a “gigantes financieros híbridos”. No sería sorprendente que grandes bancos o corredores japoneses, mediante adquisiciones, alianzas o plataformas propias, ofrezcan servicios que combinen activos tradicionales y digitales. Para los proyectos, listar en la Bolsa de Tokio será un hito mucho más importante que en cualquier exchange cripto independiente. Esta fusión impulsada por políticas está redibujando el mapa de activos y la competencia en los mercados de capital globales.

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