Por parte de World Liberty Financial (WLFI), relacionada con el presidente de EE. UU. Donald Trump, se presentó oficialmente la solicitud el 7 de enero, con el objetivo de obtener una licencia bancaria fiduciaria a nivel nacional para establecer la “World Liberty Trust Company”. La misión central de esta entidad es supervisar su producto insignia: la stablecoin USD1, con un volumen de circulación superior a 3,3 mil millones de dólares y que opera en 10 redes blockchain diferentes.
Esta iniciativa, que a simple vista parece una actualización de cumplimiento regulatorio convencional, en realidad representa una apuesta estratégica cuidadosamente planificada: WLFI prevé que las stablecoins están en proceso de transformarse, de ser un “pilar de dólares” en transacciones especulativas, a convertirse en una infraestructura de liquidación regulada y aceptada por las instituciones financieras tradicionales. Esto no solo afecta el destino de una sola empresa, sino que podría ser un paso clave para redefinir el mercado de stablecoins, estableciendo un nuevo estándar donde “cumplir con la regulación” sea la verdadera ventaja competitiva.
El juego estratégico tras la licencia: ¿Por qué “banco estrecho”?
A simple vista, la solicitud de licencia bancaria por parte de WLFI puede parecer una operación estándar para mejorar su credibilidad institucional, especialmente considerando su alta relación con Trump, interpretándose fácilmente como una estrategia de relaciones públicas para responder a la opinión pública. Sin embargo, un análisis más profundo de la naturaleza de la “banca fiduciaria” que solicitan revela un escenario comercial mucho más sofisticado y con visión de futuro. No buscan convertirse en un banco comercial tradicional que recibe depósitos y otorga préstamos, sino en un “banco estrecho” enfocado en la custodia de activos y servicios fiduciarios.
Este diseño refleja con precisión el modelo ideal para una stablecoin: respaldo 100% en reservas, posibilidad de redención en cualquier momento, y uso principal para pagos en lugar de operaciones apalancadas. Al obtener una licencia bancaria fiduciaria a nivel nacional, WLFI podrá gestionar la emisión, custodia y reservas de USD1 bajo la supervisión de una única autoridad federal (como la Oficina del Contralor de la Moneda de EE. UU.). Esto significa que toda la operación estará envuelta en un marco de gobernanza, auditoría y gestión de riesgos de nivel bancario, sin necesidad de involucrarse en complejas actividades de crédito. La declaración del presidente y director general Zach Witkoff confirma esta estrategia: “Las instituciones ya utilizan USD1 en pagos transfronterizos, liquidaciones y operaciones financieras. Una licencia bancaria fiduciaria a nivel nacional nos permitirá integrar emisión, custodia y conversión en un servicio completo proporcionado por una entidad altamente regulada.”
El objetivo estratégico de esta medida es competir por tres ventajas clave: fortalecer la confianza de las contrapartes, haciendo que grandes exchanges, market makers y departamentos financieros corporativos consideren USD1 como un “canal financiero seguro y confiable”; lograr integración vertical para aumentar márgenes, internalizando custodia y operaciones, reduciendo dependencia y costos de terceros, y estableciendo ventajas de costo en un mercado donde los spreads se estrechan; y preparar el camino para futuras conexiones con sistemas de pago centrales, aunque la licencia no otorga directamente una cuenta en la Reserva Federal, sí mejora significativamente la capacidad de diálogo para acceder a redes de pago más profundas.
Información clave sobre la stablecoin USD1 y la solicitud de la banca fiduciaria
Para entender la escala y la intención de esta iniciativa de WLFI, estos datos ofrecen un punto de referencia claro:
Producto principal: stablecoin USD1
Circulación actual: más de 3,3 mil millones de dólares
Redes soportadas: desplegada en 10 diferentes blockchains
Entidad solicitante: World Liberty Trust Company
Tipo de licencia solicitada: estatuto de banco fiduciario a nivel nacional
Objetivo principal: integrar emisión, custodia, redención y gestión de reservas en una única supervisión federal
Responsable propuesto: Zach Witkoff (presidente y director general de la solicitud)
Posicionamiento estratégico: convertirse en un “banco estrecho” especializado en servicios de stablecoin, en lugar de un banco comercial universal
De la “brecha” del mercado a la “plataforma” financiera: la transferencia de paradigma en stablecoins
Para comprender a fondo la visión de futuro de WLFI, es necesario analizar el cambio fundamental en el papel de las stablecoins dentro del ecosistema financiero. Durante la mayor parte del tiempo, la stablecoin ha sido esencialmente una “laguna del mercado” habilitada por una estrategia ingeniosa: ofrecer un instrumento similar al dólar que puede circular 24/7 en redes globales, sin depender del lento sistema bancario tradicional en cada nodo. Esta “independencia del sistema” fue clave para su crecimiento explosivo en los primeros años de las criptomonedas, pero también la mantuvo en una zona gris regulatoria — útil para protocolos DeFi y exchanges offshore, pero demasiado incierta para ser aceptada en redes de pago principales y en balances de empresas.
A partir de 2025, Washington comenzó a definir formalmente las reglas para las stablecoins, cambiando radicalmente el escenario. Independientemente de la opinión política sobre proyectos relacionados con Trump, el efecto de esta regulación en el mercado es directo: una vez establecido un marco federal, el estado regulatorio en sí mismo se convierte en una característica respaldada por las instituciones. Si las stablecoins quieren soportar actividades económicas reales —como pagos de salarios, remesas internacionales, liquidaciones comerciales o grandes operaciones de fondos—, sus emisores necesitarán algo más que informes mensuales y promesas de marketing; requerirán permisos explícitos y reconocidos por los reguladores.
Por ello, la solicitud de WLFI para una licencia bancaria fiduciaria puede considerarse una estrategia de posicionamiento en la próxima curva de crecimiento del sector. La apuesta es que la adopción de stablecoins está entrando en una nueva era, donde la participación de mercado ya no dependerá solo de cuántos pares puedan listar en exchanges descentralizados, sino de la profundidad del cumplimiento y la confianza que puedan ofrecer. Cuando los activos comiencen a cumplir funciones de “canal financiero”, los usuarios priorizarán la seguridad y la previsibilidad, no la innovación superficial. La licencia federal, con su control estricto, reportes obligatorios y supervisión regulatoria, representa esa “sensación de seguridad” que exigen los grandes comités de riesgo de las instituciones financieras.
La lucha por la supervivencia en un escenario macro: tasas, regulación y escala
Más allá de la operación de una sola empresa, la historia de las stablecoins se está transformando en una narrativa macroeconómica que lleva la criptomoneda en su interior. La rentabilidad del sector está estrechamente vinculada a las tasas de interés. Cuando las tasas son altas, las reservas de stablecoins invertidas en bonos gubernamentales a corto plazo generan ingresos considerables, que pueden subsidiar crecimiento y recompensas a usuarios; cuando las tasas bajan, estos ingresos se reducen, obligando a los emisores a competir más agresivamente en distribución y utilidad real.
En cualquier escenario, la escala es fundamental. El mercado de stablecoins ya es lo suficientemente grande como para que la gestión de reservas deje de ser un detalle secundario y pase a ser parte del modelo de negocio. Esto explica por qué la regulación se está convirtiendo en una barrera económica: en entornos de altas tasas, los emisores mediocres aún pueden gastar para captar usuarios; en entornos de bajas tasas, los ganadores serán quienes tengan mayor aceptación y menor costo de cumplimiento. Podrán operar en márgenes más estrechos sin perder confianza ni acceso a canales bancarios.
El mercado prevé que en 2026 las tasas puedan relajarse, y la búsqueda de la licencia fiduciaria por parte de WLFI puede verse como una cobertura estratégica. Se trata de prepararse para la competencia futura: cuando las estrategias financieras basadas solo en incentivos económicos ya no sean sostenibles, la competencia se centrará en ventajas estructurales de eficiencia y claridad regulatoria. La elección de este momento también coincide con la evolución del escenario competitivo de las stablecoins. Durante años, el mercado ha estado dominado por Tether (USDT, con liquidez offshore) y Circle (USDC, como opción “semi-regulada” para EE. UU.), en un esquema de “dúo monopolístico+”. Sin embargo, la próxima ola de innovación cambiará el panorama: bancos, custodios y proveedores de infraestructura regulada están reposicionando las stablecoins como “capa de liquidación”. Esto eleva los requisitos de entrada para todos los emisores. Cuando los grandes actores financieros comiencen a integrar la liquidación con stablecoins, preferirán aquellos con un estado regulatorio claro, control robusto y auditorías transparentes.
La noche previa a la reconfiguración: ¿quién controlará la “puerta de entrada” a la riqueza en cripto?
La solicitud de licencia bancaria por parte de WLFI, en cierto modo, es una estrategia para ingresar en el “club de emisores regulados” antes de que las puertas del sector se cierren aún más. Su significado profundo es que puede marcar una actualización en la dimensión competitiva del mercado de stablecoins. El futuro no será solo una cuestión de tecnología, ecosistema o marketing, sino también de acumulación y acceso a capital regulatorio.
Para otros emisores de stablecoins, especialmente aquellos con volúmenes de circulación elevados pero con marcos regulatorios aún difusos, la iniciativa de WLFI representa una presión directa. Establece un nuevo estándar: ¿qué significa ofrecer un “servicio completo y regulado” que sirva a las instituciones financieras tradicionales? Si WLFI logra obtener la licencia y captar más negocios institucionales, podría desencadenar una “carrera por las licencias” en el sector, acelerando la integración de las stablecoins en el sistema financiero convencional.
Para toda la industria de las criptomonedas, esta tendencia tiene un doble filo. Por un lado, la incorporación de stablecoins reguladas por parte de las instituciones financieras tradicionales traerá una gran cantidad de fondos conformes y nuevas aplicaciones, siendo un paso inevitable hacia la madurez del sector. Por otro lado, la “regulación como barrera” puede aumentar la concentración del mercado, poniendo en aprietos a proyectos más pequeños o con enfoques más descentralizados. La carrera de WLFI por la “regulación” no solo determinará su posición en la próxima generación de stablecoins, sino que también explorará el camino que tomará toda la industria: ¿hacia dónde va la vía que combina innovación y cumplimiento en el futuro?
Entendiendo la relación entre bancos fiduciarios nacionales y la regulación de stablecoins
Concepto: ¿Qué es un banco fiduciario nacional?
Un “banco fiduciario nacional” es una categoría especial dentro del sistema bancario estadounidense, regulada y autorizada por la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC). Su actividad principal consiste en cumplir funciones fiduciarias, centradas en la custodia de activos, gestión patrimonial, planificación sucesoria, servicios de valores, etc., y no en operaciones tradicionales de depósito y préstamo. Por ello, se le denomina “banco estrecho”. Para WLFI, optar por esta vía tiene la ventaja de obtener una alta credibilidad y supervisión federal, sin los requisitos de capital, seguro de depósitos y complejidad regulatoria que implican los bancos comerciales tradicionales. Esto les permite concentrarse en la emisión y custodia de stablecoins, con una regulación eficiente y enfocada en su negocio principal.
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La stablecoin de Trump "revela sus cartas": WLFI solicita licencia bancaria nacional Desafío directo al dominio de USDT
Por parte de World Liberty Financial (WLFI), relacionada con el presidente de EE. UU. Donald Trump, se presentó oficialmente la solicitud el 7 de enero, con el objetivo de obtener una licencia bancaria fiduciaria a nivel nacional para establecer la “World Liberty Trust Company”. La misión central de esta entidad es supervisar su producto insignia: la stablecoin USD1, con un volumen de circulación superior a 3,3 mil millones de dólares y que opera en 10 redes blockchain diferentes.
Esta iniciativa, que a simple vista parece una actualización de cumplimiento regulatorio convencional, en realidad representa una apuesta estratégica cuidadosamente planificada: WLFI prevé que las stablecoins están en proceso de transformarse, de ser un “pilar de dólares” en transacciones especulativas, a convertirse en una infraestructura de liquidación regulada y aceptada por las instituciones financieras tradicionales. Esto no solo afecta el destino de una sola empresa, sino que podría ser un paso clave para redefinir el mercado de stablecoins, estableciendo un nuevo estándar donde “cumplir con la regulación” sea la verdadera ventaja competitiva.
El juego estratégico tras la licencia: ¿Por qué “banco estrecho”?
A simple vista, la solicitud de licencia bancaria por parte de WLFI puede parecer una operación estándar para mejorar su credibilidad institucional, especialmente considerando su alta relación con Trump, interpretándose fácilmente como una estrategia de relaciones públicas para responder a la opinión pública. Sin embargo, un análisis más profundo de la naturaleza de la “banca fiduciaria” que solicitan revela un escenario comercial mucho más sofisticado y con visión de futuro. No buscan convertirse en un banco comercial tradicional que recibe depósitos y otorga préstamos, sino en un “banco estrecho” enfocado en la custodia de activos y servicios fiduciarios.
Este diseño refleja con precisión el modelo ideal para una stablecoin: respaldo 100% en reservas, posibilidad de redención en cualquier momento, y uso principal para pagos en lugar de operaciones apalancadas. Al obtener una licencia bancaria fiduciaria a nivel nacional, WLFI podrá gestionar la emisión, custodia y reservas de USD1 bajo la supervisión de una única autoridad federal (como la Oficina del Contralor de la Moneda de EE. UU.). Esto significa que toda la operación estará envuelta en un marco de gobernanza, auditoría y gestión de riesgos de nivel bancario, sin necesidad de involucrarse en complejas actividades de crédito. La declaración del presidente y director general Zach Witkoff confirma esta estrategia: “Las instituciones ya utilizan USD1 en pagos transfronterizos, liquidaciones y operaciones financieras. Una licencia bancaria fiduciaria a nivel nacional nos permitirá integrar emisión, custodia y conversión en un servicio completo proporcionado por una entidad altamente regulada.”
El objetivo estratégico de esta medida es competir por tres ventajas clave: fortalecer la confianza de las contrapartes, haciendo que grandes exchanges, market makers y departamentos financieros corporativos consideren USD1 como un “canal financiero seguro y confiable”; lograr integración vertical para aumentar márgenes, internalizando custodia y operaciones, reduciendo dependencia y costos de terceros, y estableciendo ventajas de costo en un mercado donde los spreads se estrechan; y preparar el camino para futuras conexiones con sistemas de pago centrales, aunque la licencia no otorga directamente una cuenta en la Reserva Federal, sí mejora significativamente la capacidad de diálogo para acceder a redes de pago más profundas.
Información clave sobre la stablecoin USD1 y la solicitud de la banca fiduciaria
Para entender la escala y la intención de esta iniciativa de WLFI, estos datos ofrecen un punto de referencia claro:
De la “brecha” del mercado a la “plataforma” financiera: la transferencia de paradigma en stablecoins
Para comprender a fondo la visión de futuro de WLFI, es necesario analizar el cambio fundamental en el papel de las stablecoins dentro del ecosistema financiero. Durante la mayor parte del tiempo, la stablecoin ha sido esencialmente una “laguna del mercado” habilitada por una estrategia ingeniosa: ofrecer un instrumento similar al dólar que puede circular 24/7 en redes globales, sin depender del lento sistema bancario tradicional en cada nodo. Esta “independencia del sistema” fue clave para su crecimiento explosivo en los primeros años de las criptomonedas, pero también la mantuvo en una zona gris regulatoria — útil para protocolos DeFi y exchanges offshore, pero demasiado incierta para ser aceptada en redes de pago principales y en balances de empresas.
A partir de 2025, Washington comenzó a definir formalmente las reglas para las stablecoins, cambiando radicalmente el escenario. Independientemente de la opinión política sobre proyectos relacionados con Trump, el efecto de esta regulación en el mercado es directo: una vez establecido un marco federal, el estado regulatorio en sí mismo se convierte en una característica respaldada por las instituciones. Si las stablecoins quieren soportar actividades económicas reales —como pagos de salarios, remesas internacionales, liquidaciones comerciales o grandes operaciones de fondos—, sus emisores necesitarán algo más que informes mensuales y promesas de marketing; requerirán permisos explícitos y reconocidos por los reguladores.
Por ello, la solicitud de WLFI para una licencia bancaria fiduciaria puede considerarse una estrategia de posicionamiento en la próxima curva de crecimiento del sector. La apuesta es que la adopción de stablecoins está entrando en una nueva era, donde la participación de mercado ya no dependerá solo de cuántos pares puedan listar en exchanges descentralizados, sino de la profundidad del cumplimiento y la confianza que puedan ofrecer. Cuando los activos comiencen a cumplir funciones de “canal financiero”, los usuarios priorizarán la seguridad y la previsibilidad, no la innovación superficial. La licencia federal, con su control estricto, reportes obligatorios y supervisión regulatoria, representa esa “sensación de seguridad” que exigen los grandes comités de riesgo de las instituciones financieras.
La lucha por la supervivencia en un escenario macro: tasas, regulación y escala
Más allá de la operación de una sola empresa, la historia de las stablecoins se está transformando en una narrativa macroeconómica que lleva la criptomoneda en su interior. La rentabilidad del sector está estrechamente vinculada a las tasas de interés. Cuando las tasas son altas, las reservas de stablecoins invertidas en bonos gubernamentales a corto plazo generan ingresos considerables, que pueden subsidiar crecimiento y recompensas a usuarios; cuando las tasas bajan, estos ingresos se reducen, obligando a los emisores a competir más agresivamente en distribución y utilidad real.
En cualquier escenario, la escala es fundamental. El mercado de stablecoins ya es lo suficientemente grande como para que la gestión de reservas deje de ser un detalle secundario y pase a ser parte del modelo de negocio. Esto explica por qué la regulación se está convirtiendo en una barrera económica: en entornos de altas tasas, los emisores mediocres aún pueden gastar para captar usuarios; en entornos de bajas tasas, los ganadores serán quienes tengan mayor aceptación y menor costo de cumplimiento. Podrán operar en márgenes más estrechos sin perder confianza ni acceso a canales bancarios.
El mercado prevé que en 2026 las tasas puedan relajarse, y la búsqueda de la licencia fiduciaria por parte de WLFI puede verse como una cobertura estratégica. Se trata de prepararse para la competencia futura: cuando las estrategias financieras basadas solo en incentivos económicos ya no sean sostenibles, la competencia se centrará en ventajas estructurales de eficiencia y claridad regulatoria. La elección de este momento también coincide con la evolución del escenario competitivo de las stablecoins. Durante años, el mercado ha estado dominado por Tether (USDT, con liquidez offshore) y Circle (USDC, como opción “semi-regulada” para EE. UU.), en un esquema de “dúo monopolístico+”. Sin embargo, la próxima ola de innovación cambiará el panorama: bancos, custodios y proveedores de infraestructura regulada están reposicionando las stablecoins como “capa de liquidación”. Esto eleva los requisitos de entrada para todos los emisores. Cuando los grandes actores financieros comiencen a integrar la liquidación con stablecoins, preferirán aquellos con un estado regulatorio claro, control robusto y auditorías transparentes.
La noche previa a la reconfiguración: ¿quién controlará la “puerta de entrada” a la riqueza en cripto?
La solicitud de licencia bancaria por parte de WLFI, en cierto modo, es una estrategia para ingresar en el “club de emisores regulados” antes de que las puertas del sector se cierren aún más. Su significado profundo es que puede marcar una actualización en la dimensión competitiva del mercado de stablecoins. El futuro no será solo una cuestión de tecnología, ecosistema o marketing, sino también de acumulación y acceso a capital regulatorio.
Para otros emisores de stablecoins, especialmente aquellos con volúmenes de circulación elevados pero con marcos regulatorios aún difusos, la iniciativa de WLFI representa una presión directa. Establece un nuevo estándar: ¿qué significa ofrecer un “servicio completo y regulado” que sirva a las instituciones financieras tradicionales? Si WLFI logra obtener la licencia y captar más negocios institucionales, podría desencadenar una “carrera por las licencias” en el sector, acelerando la integración de las stablecoins en el sistema financiero convencional.
Para toda la industria de las criptomonedas, esta tendencia tiene un doble filo. Por un lado, la incorporación de stablecoins reguladas por parte de las instituciones financieras tradicionales traerá una gran cantidad de fondos conformes y nuevas aplicaciones, siendo un paso inevitable hacia la madurez del sector. Por otro lado, la “regulación como barrera” puede aumentar la concentración del mercado, poniendo en aprietos a proyectos más pequeños o con enfoques más descentralizados. La carrera de WLFI por la “regulación” no solo determinará su posición en la próxima generación de stablecoins, sino que también explorará el camino que tomará toda la industria: ¿hacia dónde va la vía que combina innovación y cumplimiento en el futuro?
Entendiendo la relación entre bancos fiduciarios nacionales y la regulación de stablecoins
Concepto: ¿Qué es un banco fiduciario nacional?
Un “banco fiduciario nacional” es una categoría especial dentro del sistema bancario estadounidense, regulada y autorizada por la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC). Su actividad principal consiste en cumplir funciones fiduciarias, centradas en la custodia de activos, gestión patrimonial, planificación sucesoria, servicios de valores, etc., y no en operaciones tradicionales de depósito y préstamo. Por ello, se le denomina “banco estrecho”. Para WLFI, optar por esta vía tiene la ventaja de obtener una alta credibilidad y supervisión federal, sin los requisitos de capital, seguro de depósitos y complejidad regulatoria que implican los bancos comerciales tradicionales. Esto les permite concentrarse en la emisión y custodia de stablecoins, con una regulación eficiente y enfocada en su negocio principal.